Domingo, 25 de Septiembre de 2016
22:35 CEST.
Política

¿Reformas o reciclaje de la pobreza?

La economía de todo país se compone de dos grandes  mundos interdependientes que se alimentan recíprocamente: producción y servicios. Este axioma, sin embargo, es rechazado por la dictadura cubana, al punto de que casi todos los oficios autorizados para el trabajo por cuenta propia son de servicios y no para la producción de bienes materiales que el país necesita desesperadamente.

Salvo algunos amagos  tímidos en la agricultura, toda la "actualización" raulista es un reciclaje de la pobreza, pues fomenta el timbiriche de precarios servicios que ya pululaban en Europa antes de que Leonardo daVinci pintara la Mona Lisa.

Hasta hace poco los servicios se ubicaban solo en el sector terciario de la economía, integrado por las actividades  no creadoras de bienes tangibles:   comercio, transporte, comunicaciones,  finanzas, hotelería, gastronomía, turismo, cultura, entretenimiento, servicios públicos (salud, educación, seguridad social, etc.). Pero hoy los servicios se agrupan también en otros dos sectores: el cuaternario, o "del conocimiento" (la gestión de la información y los servicios tecnológicos),  y el quinario, compuesto por servicios sin fines de lucro, también sustraídos del sector terciario.

En el sector primario se hallan la agricultura, la minería, la ganadería, la caza, la pesca y toda transformación de recursos naturales en productos primarios no elaborados. Y el  sector secundario abarca la  actividad industrial y artesanal, la construcción, la obtención de energía, o sea, la creación de nuevos productos, de consumo, o  maquinarias, etc.

Pero no importa las clasificaciones, la clave aquí es que sin producción de bienes no hay servicio posible. No se puede comerciar, transportar u operar  lo que no existe. No hay software si primero no hay hardware.

Servicios a capella, no

Es cierto que el avance económico y tecnológico conduce a sociedades en las que los servicios predominan porcentualmente sobre la producción de alimentos, materias primas y bienes manufacturados. Así ocurre en el Primer Mundo, pero se trata de naciones que tienen una altísima productividad industrial debido a la automatización de los procesos productivos, que permite crear los bienes de capital o de consumo necesarios para el país, o proporcionan el dinero para importarlos. Ese no es el caso de Cuba.

Los servicios no pueden funcionar a capella, o sea, si antes no se crean los medios materiales  para que funcionen.  Al colocar los bueyes  detrás de la carreta, el propio régimen invalida de origen a las reformas, limitadas a los servicios y no a la industria, que sigue monopolizada por el asombrosamente improductivo sector estatal. Este genera cada vez menos valores agregados, por lo cual el  Producto Interno Bruto (PIB) del país no crece, las exportaciones tampoco, y el pueblo cubano es cada vez más pobre. Es uno de los más sufridos de Occidente.

La economía cubana no emergerá de su estado calamitoso con afeites cosméticos en el sector terciario, cuaternario o quinario. Los "cambios" raulistas  incluso están a años luz de los concebidos por Lenin hace 93 años, cuando lanzó la Nueva Política Económica (NEP) para poner fin a la hambruna que mataba  a cientos de miles de rusos. Y se encuentran a notable distancia del modelo aplicado por los Partidos Comunistas de China y Vietnam, que ha sacado de la pobreza a millones de personas.

Síndrome de Estocolmo

El Gobierno recientemente anunció, como una gran cosa, que aspira a que los servicios gastronómicos estatales  pasen gradualmente a ser gestionados por cuentapropistas, aunque aclaró que solo como un "complemento" del sector estatal, que mantendrá la propiedad.  En la Isla hay 11.750 establecimientos gastronómicos estatales. Además hay 1.260 arrendados a cuentapropistas y 215 administrados por cooperativas, que realmente funcionan como estatales. O sea, 9 de cada 10 restaurantes o cafeterías son del Estado.

Que muchos fuera y dentro de Cuba califiquen de "edificante" la noticia de esta privatización de los servicios gastronómicos  recuerda el síndrome de Estocolmo: ¿si alguien es encarcelado injustamente y luego es excarcelado debe agradecer y elogiar a las autoridades por haberlo puesto en libertad?

¿En qué parte del planeta, que no sea Corea del Norte, los restaurantes son propiedad estatal y administrados  por empleados públicos? ¿Nos podemos imaginar a  funcionarios de Washington  administrando  los restaurantes de Manhattan, o al gobierno de Francois Hollande a cargo de los cafés que bordean el río Sena en París?

No hay por qué felicitar a la dictadura cubana por colocar en manos privadas lo que nunca debió ser estatal.  Además, con restaurantes no se reconstruye la economía.  A Raúl Castro hay que exigirle  que devuelva al sector privado  todas las industrias y los servicios (excluyendo los sociales) de la nación, como lo eran cuando Cuba registraba uno de los más altos niveles de vida en América Latina.

Por otra parte, lo que el país necesita no son reformas, sino que los Castro sean apartados del poder y respondan ante los tribunales por los crímenes cometidos y por haber  hundido a Cuba hasta niveles africanos de pobreza,  y que se desmantele de una vez el socialismo. 

Como eso no se vislumbra en el horizonte, lo menos que debe hacer el régimen es liberar las fuerzas productivas y que cesen las triquiñuelas que encubren el entrenamiento de  militares y jerarcas partidistas como futuros "burgueses  revolucionarios" del  capitalismo de Estado que ya se cocina a fuego lento.

Cuba no saldrá de la pobreza y del atraso económico y tecnológico, ni su población se alimentará mejor con el concurso de  masajistas,  amoladores de tijeras, maniseros, payasos para fiestas, "paladares", afinadores de piano, peluqueras, taxistas, reparadores de colchones viejos o floreros (oficios todos muy respetables y útiles); ni tampoco con la venta de casas y automóviles de uso, alquilando habitaciones y apartamentos a turistas extranjeros, o entregando tierras en usufructo y no en propiedad.

Vía libre al sector privado

Los Castro tienen la obligación de autorizar el trabajo libre de todo cubano que lo desee, incluyendo a los profesionales universitarios y todos aquellos que tienen ganas y conocimientos y puedan obtener financiamiento, bien de familiares en el exterior, o créditos de la banca nacional. Que se creen negocios y empresas privadas de todo tipo,  sobre todo para la producción de bienes, la agropecuaria, y servicios productivos y de asesoramiento técnico y de mercado.

No puede hablarse de reformas en Cuba mientras el Partido Comunista no derogue los "Lineamientos" que  prohíben "la concentración de la propiedad en personas jurídicas  o naturales".  No hay progreso posible si a los ciudadanos se les prohíbe crear capital. Ello es, en rigor, un crimen de lesa humanidad.

La reconstrucción de Cuba  y su  desarrollo solo será posible con el restablecimiento de la propiedad privada generalizada, la inversión extranjera, nuevas tecnologías, entrega de la tierra en propiedad a quien la quiera trabajar, empleos mejor remunerados, y la elevación constante de la productividad del trabajo, una de las más bajas del mundo.

Y todo ello con el apoyo en experiencia y capital de la diáspora empresarial cubana. Eso fue lo que hicieron Beijing y Hanoi cuando rompieron con el estalinismo, se abrieron al capital extranjero y atrajeron el know how y el dinero de chinos y vietnamitas residentes en el extranjero.

Mientras todo eso no ocurra, las reformas en Cuba son de "mentiritas".

Comentarios [ 20 ]

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Excelente analisis de la realidad cubana que echa abajo el mito de las reformas que tontamente muchos celebran.

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IV:  Véanse mis escritos al respecto en: CUBAN STUDIES,  En./79:64-67, jul./82:109-12; 

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Lo unico que podria a estas alturas resolver el Problema de Cuba, es el Plan Kissinger de 1976!! Si algo haces dejando por detras, bandoleros que hayan participado en la destruccion, estas Jodido!!! Ha y que limpiar y construir desde abajo!!!

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VI. y:  JERSEY JOURNAL, Dec.31/2011:2; y D.D.C. En.1/2014.  Rolando Alum. 

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V. y  WALL ST JOURNAL, Dec. 30/1983:9;  Rolando Alum.

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Parte III:  Todavía ambos antropólogos son criticados por pseudo-izquierdistas intelectuales, aunque ninguno menciona el fracasado estudio en Cuba, que validó una Cultura de Pobreza creada por el nuevo orden socialista, fenómeno que ha empeorado con los años.  Prof. Rolando Alum, antropólogo; Nueva Jersey.

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Parte II:  Inspirados por Marx, los ya fenecidos antropólogos estadounidenses Oscar Lewis y Douglas Butterworth realizaron estudios sobre la pobreza en Cuba en 1969-70.  Pero ellos fueron expulsados por los Castro, acusados de “colaborar con la CIA”, y abandonaron en la cárcel al asistente cubano en estadísticas, álvaro ínsua [véase los póstumos de Lewis: FOUR WOMEN, FOUR MEN, y NEIGHBORS, 1977-78; y de Butterworth: THE PEOPLE OF BUENAVENTURA, 1980, publicado, coincidentemente, unas semanas antes del Mariel, cuando muchos apologistas admitieron ambos, pobreza y una Cultura de Pobreza desconocida en la Cuba republicana].  Prof. Rolando Alum, antropólogo; Nueva Jersey.

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Parte I:  D.D.C. ha publicado varios artículos sobre la pobreza/miseria en Cuba, ej, Sept. 24/2014; y este magnífico escrito por Álvarez Quiñones (y he comentado algunas de sus columnas anteriores).

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El articulista tiene razon. En economia la concreta es la produccion. Los retoques y areacomodos en los servios no resolverán ningun problema en Cuba.

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La verdad concentrada en solo pocas palabras. EXCELENTISIMO !, maestro, a quien se le ocurre CREER que va a vender a vender y comerciar "algo" sin ANTES tener el producto "en vivo"  y a todo COLOR , esa no es siquiera una estupidez (ya que suena muy FINA Y DELICADA) es una tremenda "burrada" que solo se la creen o se la podran creer "miles y miles" de ANALFABETOS E IGNORANTES , en otras palabras sin las traidas y llevadas  palabras "produccion" y  productividad" , que tantos y tantos expertos cubanos, "cubanologos" y expertos de la situacion cubana,  han usado en sus estudios sobre el tema de Cuba su economia y su modelo FRACASADO (no solo en CUBA en todos los paises donde HISTORICAMENTE se ha  aplicado la ECONOMIA PLANIFICADA del COMUNISMO CIENTIFICO) por todas estas cosas ya se sabe la trayectoria de esta nueva incursion de los llamados "cambios" en la Cuba de la dinastia de "Biran".Si no hay frijoles para vender en el mercado, no importa que hayan "mercaditos" para sus ventas si anaqueles estan VACIOS, si el complejo "Textilero' de La Habana , no produce suficientes telas para fabricar sabanas, entonces esta ultimas escasearan y los hospitales de La Habana, Santiago de Cuba y Camaguey, no tendran sabanas para sus camas, asi de sencillo, no se necesita ser un "cientifico" para comprender que el "BLOQUEO" , no tiene NI ha tenido NADA que ver con esto ,cuando el pueblo de Cuba lo comprenda se treminara su odisea!.Gracias,...., Rudy