Sábado, 1 de Octubre de 2016
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Política

'No Castro, sí problem'

Hasta principios del presente siglo  corría  en  la comunidad cubana y cubanoamericana  en Estados Unidos una consigna  formidable: "No Castro, no problem". O sea, sin Fidel o Raúl en el poder podría ser posible un eventual  proceso de cambios que condujesen finalmente a una transición a la democracia  en Cuba.

Hoy  aquella consigna ya no tiene validez.  No la tiene porque hasta julio de 2006, cuando se enfermó gravemente el  dictador,  los posibles escenarios sobre el futuro de Cuba siempre se basaron  en la muerte súbita de Fidel y no en un inesperado  e interminable "retiro activo" suyo.

En el  exilio  y dentro de Cuba  siempre se acarició la idea de que la muerte repentina del  caudillo  podría coger "fuera de base" a  Raúl Castro y toda la cúpula dictatorial. Se pensaba que en tales circunstancias podría  producirse un vacío de poder momentáneo,  sobre todo por la probada incapacidad de Raúl para manejar situaciones de crisis, todo lo contrario de su  hermano. Y  la historia muestra que cuando hay vacíos de poder ocurren siempre muchas sorpresas.

En este caso hay que tener en cuenta que Raúl ostentaba la segunda máxima jerarquía del régimen porque era el heredero designado por Fidel  y no por méritos propios, capacidad, audacia, o talento.  Recordemos que el menor de los Castro fue expulsado del Colegio de Belén porque desaprobaba casi todas las asignaturas. Desde que eran niños, Raúl siempre fue el perrito faldero y un fanático admirador bobo de la personalidad avasalladora y las "hazañas" de su psicópata hermano, quien lograba todo lo que él era incapaz de lograr.  

Los colaboradores del general Castro son testigos de que este, sin el tutelaje  omnipotente de Fidel,   se siente un poco perdido, solo, desorientado. No son pocos los generales y comandantes  que se perciben a sí mismos con más méritos y más capaces que Raúl para asumir el liderazgo del país.

No por casualidad  antes de entrar en el quirófano Fidel delegó en su hermano y en otros seis jerarcas del régimen solamente el Gobierno y no renunció a sus cargos de Comandante en Jefe de las fuerza armadas, ni al de Primer Secretario del Partido Comunista, que constitucionalmente en Cuba es la máxima instancia de poder.  Fidel siguió siendo el dictador oficial durante cinco años más, hasta el congreso partidista de 2011 en que le cedió  su posición a Raúl, solo cuando ya todo estaba  bien "amarrado" para la continuidad  inalterable del régimen.

Por eso, dando rienda a la especulación podría pensarse  que la muerte sorpresiva de Fidel habría podido producir un escenario diferente, e incluso una lucha por el poder que pudo  haber desestabilizado al régimen. 

Por otra parte, con Fidel bajo tierra, y aun con Raúl  como nuevo zar castrista, posiblemente la vía china ya habría sido adoptada. Hoy habría  igualmente dictadura y violación de los derechos humanos en Cuba, pero al menos la gente  podría vivir algo mejor, quizás con un empresariado capitalista en ascenso. La isla caribeña seguiría siendo tiranizada, pero los cubanos probablemente ya no estarían  ubicados entre  los cuatro pueblos más pobres del  continente. Y del lobo un pelo.

Gestación del postcastrismo

Al no morirse (cuando debió), Fidel Castro se consolidó  como el tirano que más daño ha causado a su pueblo en la historia de las Américas, incluso después de estar formalmente jubilado. Desde su apacible retiro en Punto Cero ha seguido siendo el líder político de la "revolución". Su caso es parecido al de Deng  Xiaoping, quien ya retirado oficialmente continuó marcando la pauta en Beijing  hasta su muerte a los 93 años, en 1997.

Pero existe una enorme diferencia entre ambos dictadores. Deng fue el gestor de las reformas capitalistas que bajo la anticomunista consigna de "Enriquecerse es glorioso" (versión china del laissez faire de los fisiócratas franceses en el siglo XVIII)  han modernizado a China, mientras que Castro es el inmovilismo hecho persona. Es él precisamente quien ha impedido cualquier reforma verdadera, por tímida que sea, en favor del progreso económico y el bienestar de los cubanos.

Y si el comandante, ya sin cargo oficial alguno, puede actuar como "freno supremo" se debe únicamente a la enfermiza sumisión de Raúl. Este tiene más los pies en la tierra y conoce la necesidad de cambios económicos reales en Cuba —cambios políticos no los haría—, pero él jamás  hará nada que disguste a Fidel, o que este no apruebe. Un Raúl con más determinación,  sin complejo de inferioridad y sin problemas de personalidad, habría actuado con más independencia a la hora de hacer ciertas reformas económicas que demanda desesperadamente la  nación.

Lo más grave de todo  es que con esa  subordinación  a su hermano, Raúl no solo ha permitido que aquel impida los cambios necesarios,  sino que en los 8 años transcurridos desde el amago de su muerte toda la estructura militar y civil de la dictadura, y sus familiares,  han tenido tiempo suficiente para armar  pieza por pieza el andamiaje de lo que será el postcastrismo, que  apunta cada vez más a un régimen totalitario, algo menos "duro", de capitalismo de Estado.

El generalato, los coroneles y sus familiares, las familias de los Castro y de los grandes jerarcas de la burocracia partidista y estatal se entrenan como gerentes de las  industrias y actividades  que son rentables o podrían serlo, para convertirse luego en sus propietarios definitivos, como sucedió  en Rusia. Y obviamente querrán sustentar el poder político para adentrarse bien protegidos al  capitalismo de Estado y la danza de los millones que piensan bailar en la Cuba postcastrista.

Y mientras la nomenklaturacomunista  echa las bases para  un futuro esculpido  a su imagen y semejanza, Washington emite señales de que está dispuesto a "tirar la toalla" y entenderse con  Cuba, no importa si en La Habana se instala una versión light del castrismo, o incluso si se trata del mismísimo general Castro. Ello ocurriría siempre con el  aplauso de la abrumadora mayoría de los gobiernos de Latinoamérica y de Europa.

Si el postcastrismo va a ser una mezcla de los modelos chino y postsoviético, fascismo y  populismo  latinoamericano, o si va a ser una azarosa transición real a la democracia, nadie puede saberlo. Lo que sí está claro es que para vislumbrar el futuro de Cuba a corto y mediano plazo  hay que tener  en cuenta el gradual posicionamiento de los militares y sus familiares de todos los estamentos del poder económico y político en la Isla. Estos no van a soltar fácilmente el poder.

Es precisamente este factor el que dibuja  ya un panorama  complicado y difícil  a la hora de imaginarse el fin de la cincuentenaria pesadilla  de los cubanos. La esperanza aquí es que en política las cosas casi nunca ocurren como son pronosticadas y todo podría suceder de manera diferente a como la visualizamos hoy.

De todas formas, sea cual fuere el relevo de los Castro y los "históricos" de la Sierra Maestra en los próximos años, no hay dudas de que la sonora consigna citada anteriormente se modificó y ahora no suena  nada bien:  "No Castro, sí  problem".

Comentarios [ 56 ]

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Lo cobarde que somos todos los que aquí hemos escrito se demuestra por el hecho de que nadie se atreve a ex poner su nombre y firmar valientemente su comentario, incluso, esos que hablan de que los cubanos son cobardes y pendejos, esos “valientes-guapetones de pacotilla” tampoco ponen su nombre. La inteligencia cubana del G-2 se regodea en este detalle y concluye que no hay nada que temer:__ Las cucarachas siguen ahí.

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El mayor problema que tiene Cuba en este momento es que tanto La China Castro como Putino Ruso son pasivos. No terminan de cuadrar la caja en la cama.

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No fueron muchos de esos viejos de hoy quienes pusieron a castro en el poder junto a la CIA? , yo naci en 1980, ya la carcel heredada esta funcionando a plena capacidad, ahora quieren que "saquemos a los castro"? pues ys es tarde, el pais no existe, ustedes, al poner a su mesia agente de la cia en el poder lo fastidiaron, mirense en el espejo ustedes antes de criticar a quienes viven lo que ustedes fundaron.

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No hay esperanzas para Cuba. El pastel ya está repartido y mañana, como en Rusia, los mismos de hoy, serán los oligarcas que viviran del bisneo y la delincuencia, a costa del sudor de Liborio, que tendrá que conformarse con encontrar un hueso en los latones de basura. Tiempo al tiempo.

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Anónimo - 17 Sep 2014 - 12:11 pm.

Mi hermano (a) en Cuba no hay gente con timbales para tumbar a Castro, ....los hubo, muchos murieron y otros estan ya viejos en el exilio porque desgraciadamente el sacrificio que hicieron fue para un pueblo de pendejos.

Lo que hay hoy es mierda, buche y pluma nada mas, tras la visa o el dolar, tanto en Cuba como en el exterior.

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Dejrn de comerce los mocos, la actual situacion de Cuba se resuelve derrocando a la tirania castrista y no hay nadie dispuesto a hacerlo.

Eso que llsman lucha pacifica no violenta, es la mayor tomadura de pelos devun grupo cada vez mas creciente de descaraos.

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El verdadero catalizador, el detonador de la caída de la Unión Soviética fue la explosión de la planta nuclear de Chernóbil, fue un siniestro que Gorbachov utilizó magistralmente para acabar con el inservible sistema, en Cuba no tienen plantas nucleares.

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Realmente ese es el futuro: Los generales se quedaran con el capital seran respaldados por Europa y el resto de los paises, aun los EUA. Nosotros los de abajo, seguiremos siendo pisoteados, que pena, pero asi ha sido en Rusia, China, etc etc

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RC tiene un ligero parecido a una jicotea con sombrero y un poquitico, a un espantapájaros. No le vayan a decir pasa de uva, que no le gusta.

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RayBan revolucionarias!!