Opinión

Desnaturalización del sindicalismo cubano

Un artículo publicado en el oficialista 'Trabajadores' devela la misión de la CTC: impedir que surjan sindicatos independientes en Cuba.

Rodolfo Jiménez, un funcionario de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), publicó el pasado lunes 25 de agosto un artículo en el semanario Trabajadores titulado "Un trabajador como los demás", en el que devela la ausencia de libertad sindical en Cuba. Me limitaré a comentar el primero de sus párrafos, donde dice que:

"La atención a los trabajadores en las distintas formas de gestión no estatal constituye un reto para el sindicalismo cubano, tal como se ratificó en el XX Congreso de la CTC.  En ese sentido, es imprescindible acercarnos más a ellos, identificar sus complejidades y dificultades para con vencerlos de la importancia de la sindicalización."

Jiménez, para no desentonar con el lenguaje oficial, al referirse al trabajo privado emplea el eufemismo de "gestión no estatal". Luego, al considerar tal gestión como un fenómeno extraño y accidental, lo califica de "reto para el sindicalismo cubano", el cual según su criterio consiste en la "atención" a dichos trabajadores.

En su condición de funcionario de la CTC, Jiménez debería saber que el sindicalismo no se organiza por decisión externa, sino que surge en el momento y lugar en que los trabajadores deciden asociarse para la defensa de sus intereses. Decisión que no requiere de ningún agente externo que se les acerque para "identificar sus complejidades y dificultades" y convencerlos "de la importancia de la sindicalización".

Cuando Jiménez habla de "acercarnos" está reconociendo que la CTC está lejos, en lo cual lleva razón. Esa distancia fue adquirida durante el proceso de estatización y pérdida de las libertades fundamentales que ocurrió a partir de 1959, en el que la CTC dejó de ser autónoma para cumplir el encargo del naciente Estado totalitario de atender a los trabajadores devenidos estatales, al punto que el concepto de trabajador privado desapareció del escenario laboral. Tan distante y ajena quedó la CTC de los intereses del trabajador que Jiménez plantea acercarse a ellos.

Ese acercamiento pudiera parecer un aporte de Jiménez a la teoría sindical que podría condensarse en la siguiente tesis: el sindicalismo no surge de necesidades internas de los trabajadores sino de un agente externo lleno de buenas intenciones que se acerca a ellos, identifica sus complejidades y les muestra el camino que deben seguir. Pero como no se trata de ningún aporte, entonces hay que recordarle a Jiménez algunos antecedentes del sindicalismo, donde el acercamiento carece de sentido.

Un poco de historia y sus consecuencias

El movimiento sindical, resultado de las contradicciones entre obreros y patronos, nació en los albores del capitalismo. Los bajos salarios y las extensas jornadas de trabajo que afectaban a los trabajadores y sus familias generaron acciones de protestas. Esas acciones comenzaron por destruir las máquinas, a las que consideraban culpables de su situación, hasta que comprendieron que la causa de su situación estaba en las relaciones de producción. A partir de entonces los trabajadores comenzaron a asociarse para luchar por aumentos salariales y disminuir la jornada laboral.

Antes y ahora, cuando ese proceso tiene lugar en trabajadores no sindicalizados, lo que ocurría y ocurre es que el asociacionismo nace al margen de la Ley o de acuerdo con ella, en dependencia de que el derecho de libre asociación esté o no refrendado en la legislación. Así surgieron los diversos tipos de asociaciones sindicales, en el mundo y también en Cuba, y de ellas emergieron las federaciones y confederaciones, como la Asociación Internacional de Trabajadores, creada en Londres en 1864, o la Liga General de los Trabajadores Cubanos, en 1899.

En Cuba, las primeras manifestaciones del sindicalismo ocurrieron a partir de 1865 con las huelgas de la industria del tabaco y la fundación de los primeros periódicos obreros. En 1878, ese movimiento, surgido ilegalmente, estaba presente en todas las ciudades de importancia hasta su reconocimiento oficial con la Ley General de Asociaciones de 1888. Ese sindicalismo, surgido espontáneamente sin necesidad de ningún factor extra-sindical, sufrió un brusco giro a partir de la subordinación a los partidos políticos; un fenómeno que tomó fuerza en Cuba a partir de la influencia de la Revolución de Octubre de 1917, cuyo líder, Vladimir Ilich Lenin, sostenía la idea de que los sindicatos eran importantes eslabones y palancas para vincular al Partido con los trabajadores. No resultó casual que la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) y el Partido Comunista se fundaran en el mismo año de 1925.

La CNOC desapareció para dar paso a la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) en 1939, la que en su V Congreso, celebrado en 1947, sufrió las contradicciones entre auténticos y comunistas por el control del movimiento sindical. Pero el golpe definitivo llegó el 22 de enero de 1959, cuando la CTC fue disuelta y sustituida por la CTC-Revolucionaria, con lo cual se desnaturalizó el sindicalismo. En el X Congreso de noviembre de 1959 se expresó que "los trabajadores no habían ido al Congreso a plantear demandas económicas sino a apoyar a la revolución"[1].Luego, durante el XI Congreso de noviembre de 1961 se renunció oficialmente a casi todas las conquistas obtenidas por el movimiento sindical. Así, la combativa CTC quedó bajo control del Estado y transformada en su brazo auxiliar.

La desnaturalización fue un Golpe a la historia del sindicalismo cubano; una negación de los principios establecidos desde 1919 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT); del Convenio 87 de esa institución "sobre la Libertad Sindical", que estipula el derecho que tiene "toda persona de fundar sindicatos y asociarse en ellos para la defensa de sus intereses", el cual fue firmado y ratificado por Cuba; del artículo 69 de la Constitución de 1940, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, de la cual Cuba es signataria; de los pactos internacionales de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobados por las Naciones Unidas en 1966, ambos firmados pero no ratificados por el Gobierno de Cuba.

Lo grave del caso cubano es que la desnaturalización está refrendada en la Constitución vigente, que define al Partido Comunista como "la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado". En consecuencia, la reciente Ley 118 Código del Trabajo en su artículo 13 declara que los trabajadores tienen "el derecho de asociarse voluntariamente y constituir organizaciones sindicales, de conformidad con los principios unitarios fundacionales". Pero resulta que esta Ley, como las demás, está subordinada a la Constitución que niega ese derecho, por lo que dicho artículo es pura formalidad.

Para demostrar la desnaturalización basta recordar que en septiembre de 2010 la CTC, sin mencionar los graves problemas de los trabajadores como es la insuficiencia del salario, apoyó los despidos laborales con un documento que decía: "Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía."

El título del artículo de Jiménez, "Un trabajador como los demás", devela la misión encargada a la CTC de impedir que surjan sindicatos independientes en Cuba, para que los trabajadores privados tengan que aceptar la condición a que están sometidos los trabajadores estatales.




[1] David Salvador, designado Secretario General

Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Te felicito Dimas, debian rodearte discipulos que lleven ese evangelio a todos los rincones, porque lo que se aproxima para los trabajadores del sector privados es el adocenamiento mediante el chantaje a los empleadores, que no querran molestar al estado y seran complices y aliados para que los dejen funcionar. No te extranne que en los proximos 1ros de Mayo veas carteles diciendo que el paladar tal, apoya tal reforma o pa' lo que sea raul pa' lo que sea, es tanto el desconocimiento y la falta de civismo, que todo lo que se salga de la complacencia al amo les parece anormal.

Imagen de Anónimo

Muchos trabajadores en Cuba han dejado de pagar el "sindicato". Aunque no muy visible existe un creciente sentimiento entre los trabajadores de que la CTC no responde a sus intereses, lo cual es consecuencia de todo esto que ha explicado Dimas. La desnaturalización  del sindicalismo es anterior al mismo proceso iniciado en 1959 desde que el "comunismo stalinista" empezó toda su labor por "controlar" el movimiento obrero y  politizarlo en función de sus objetivos politicos. Las posiciones oportunistas de la CTC en función de intereses politicos concretos de los comunistas que la controlaban, se pusieron de manifiesto en distinta forma en la revolución del 30, en los 40 ya en los 50 habian perdido el control. Cuando lo retomaron en 1950-60 politizaron de nuevo la actividad sindical. Pedro Campos.

Imagen de Anónimo

Dimas, cito: “considerar tal gestión como un fenómeno extraño y accidental, lo califica de reto para el sindicalismo cubano", con ese recado que más se puede esperar de este ignorante, energúmeno, aborto de la naturaleza y de la CTC castrista, a no ser mierda, adulonería y sometimiento de los trabajadores sindicalizados sean estatales o privados, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Robustianoellibre

un trabajador en una empresa estatal cubana se nego a pagar la cuota sindical y las mtt, se puso terco y dijo que el no pagaba mas esa estafa que era un engano y se planto y dijo que no pagaba mas. Lo que le vino encima fue el diluvio, le cayeron como avispas "todos los factores" y el ultimatum fue o pagas o te vas de la empresa. Al final siguio pagando pero fue un acto valiente, una modesta protesta en medio del terror que le abrio los ojos a mucha gente y puso en jaque por unos dias a los nangaras que nunca habian visto semejante atrevimiento de un esclavo.