Política

Alan Gross, los cubanos y el problema del tiempo

El único camino capaz de unirnos a todos, sin que importen las diferencias políticas, es trabajar por un plebiscito.

Pueblo es un concepto moderno ligado a un entorno semántico nacionalista. Sin embargo, en las democracias tiene un sentido diferente al que conserva en el universo totalitario, donde parece haberse cortado el vínculo con la tradición. En idioma inglés significa más bien "gente", pero el Volk de los nazis es ya otra cosa: algo que forma parte inalienable del espíritu mesiánico nacionalista.

Ningún sistema totalitario —particularmente su líder— es concebible sin el Pueblo, abstracción que diluye la individualidad en una amalgama ciega y amorfa que garantiza la degradación del ciudadano a la categoría de masa. Cuando se logra llevar a la conciencia ciudadana la determinación de Pueblo, la libertad, se puede estar seguro, ya ha sido secuestrada. Como dije en una ocasión —parafraseando a Mario Vargas Llosa— la libertad, o es individual o no es ninguna. Siguiendo este criterio me resisto a usar el término pueblo en mis escritos e intervenciones, tal y como lo he hecho en el título del presente texto.

Mi propósito aquí, en cambio, es bien otro y lo declaro inmediatamente mediante una pregunta: ¿por qué se obvia continuamente  a los ciudadanos cubanos, los únicos que tienen el derecho a decidir qué y cómo hacer con su país? El Máximo Líder del Politburó en Cuba pide la flexibilización del embargo; Obama se siente tentado y se lo piensa; la Clinton aboga públicamente por levantarlo; políticos y empresarios fuera de la Isla se dividen al respecto. Pero nadie consulta a los individuos que caminan por los campos y ciudades cubanas y que soportan día a día no el peso del embargo, sino de la incompetencia política en la toma de decisiones que vuelan por sobre sus cabezas de una oficina oval a otra.

El caso de Alan Gross en muy ilustrativo al respecto. ¿Por qué está preso? Porque el Gobierno cubano es violador de los derechos humanos y punto. Es desde esta perspectiva que se debe abordar el asunto y no a través de coqueteos diplomáticos que pongan en peligro el futuro de una Cuba democrática y postcastrista. ¿Con qué propósito fue arrestado Gross? Con el de doblegar a Obama y conseguir un canje por los espías de la red Avispa.

Sin embargo, en el supuesto caso de que Gross fuera un espía, como lo presenta el Gobierno cubano, ya debía haber sido devuelto desde el momento en que fue liberado el primero de los agentes castristas. Pero el casi-mariscal Raúl Castro quiere más y sabe que Obama pudiera cometer la insensatez de entregarle al resto de los espías de la red e, incluso, flexibilizar el embargo con tal de recuperar al contratista.

Y es aquí donde interviene el factor tiempo: los Castro están obligados a apostarlo todo a Obama porque de no ganar la Clinton, en las próximas elecciones, sobrevendría el fin de la dictadura. El presidente norteamericano, a su vez, está presionado por el hecho que Gross languidece día tras día en las cárceles castristas. Ahora la pregunta es: ¿tiene Obama otras vías para recuperar a Alan Gross que no impliquen ceder al chantaje de los Castro?

Las tiene y muchas. Pero la que prefiere Hillary —y el presidente estadounidense parece compartir— es la que pone en un plato de la balanza a Alan Gross y en el otro plato a 11 millones de cubanos. Esos cubanos también padecen dentro y fuera de las cárceles, soportan diariamente los devastadores estragos de una miseria artificialmente provocada por el Gobierno y que nada tiene que ver con el embargo. ¿Por qué entonces mezclar a Gross con el tema del embargo?

Condicionar la liberación de Gross a la flexibilización del embargo no es solo un error político, sino una humillación que alimentará el mito nacionalista revolucionario por 50 años más: un segundo Girón/Bahía de Cochinos. Nadie debe llamarse a engaño, tras la flexibilización del embargo la clase revolucionaria en el poder seguirá luchando contra el "imperialismo yanqui" con todos los medios a su alcance  y, consecuentemente, eso que ellos llaman "pueblo cubano" continuará viviendo un calvario, porque su saqueo espiritual y material es una pieza clave de la batalla contra el Imperio.

Allí donde haya un enemigo (y se sabe que de no existir los sistemas totalitarios lo inventan) el "pueblo" será sacrificado para mantener el mito revolucionario que, como todos sabemos, se traduce en indigencia ciudadana y vida multimillonaria para la élite unipartidista.

¿Por qué no escuchar a los verdaderos actores de este drama? ¿Es que alguien, dentro del reciente debate en torno al acercamiento al régimen, se ha preguntado por la opinión de la gente en Cuba? ¿Por qué no reunir fuerzas y recursos para ayudar a los cubanos a decidir su futuro democráticamente mediante un plebiscito, tal como sostiene Rosa María Payá con su tan simple como inocua —pero, al mismo tiempo, genial— pregunta: ¿desea usted elecciones libres y plurales??

Curiosamente, siempre me opuse a adelantar elecciones libres debido a la absoluta ventaja que tiene el Partido Comunista ante una sociedad civil precariamente opositora. Me parecía que ello conduciría a una legitimación democrática (por las urnas) del PCC y su ideología, toda vez que estos saldrían vencedores por amplio margen, al carecer sus adversarios de una base cívica, de libertades, recursos y tecnología, entre otras tantas cosas.

Por otra parte, en las condiciones actuales del proyecto castrista en fase terminal (por la biología, la economía, la falta de apoyo popular, credibilidad internacional y un largo etcétera) un prematuro levantamiento/flexibilización del embargo podría dar al traste con la esperanza de 11 millones de cubanos. No solo y no tanto por lo que representaría en el plano económico para la elite partidista, sino porque entrañaría de facto el reconocimiento y colaboración a todos los niveles del resto del planeta con un régimen que jamás permitirá gente emprendedora —mucho menos, rica— dentro de su Pueblo, porque tal condición está reservada solo para los altos cargos del partido único. Así es que ante la alternativa de elecciones libres o flexibilización del embargo yo prefiero la tercera vía: el plebiscito. Este es el que debe definir cuál de las opciones anteriores habrá de tener lugar posteriormente.

No podemos dilatar la verdadera actividad opositora, que es de naturaleza política, cediendo una y otra vez a las golosinas del Gobierno cubano. El voto negativo de Mariela Castro a la nueva Ley del Trabajo en la Asamblea Nacional, por ejemplo, ha sido recibido por muchos como un gran logro y los corifeos del Gobierno, destacados fuera de Cuba, lo edulcoran y amplifican tratando de entrever la posibilidad de una apertura política futura. Pero el hecho es que Mariela no disiente y mucho menos diside. Solo se hace eco del pensamiento del padre (quien lo colegia a su vez de modo estratégico con su propio hermano, como cabe suponer).

Hace apenas cuatro meses, en la clausura del congreso de la UNEAC, Raúl Castro trazó la línea a seguir: "Soy enemigo absoluto de la unanimidad".  Así, pues, la continuidad del pensamiento del líder del partido único, canalizada a través de la hija (no por gusto la encaramó de golpe en la Asamblea Nacional) se hace pasar por una gran novedad democrática y aperturista. ¿Será esto lo que se tiene en cuenta cuando se habla de oposición leal? Yo me pregunto: ¿no es esto una extensión natural de la lógica totalitaria fidelista expresada en el supremo principio "dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho"?

En suma, los cubanos dentro y fuera de la Isla tampoco tienen tiempo. Todo cuanto vaya a suceder en Cuba en el orden político sucederá en los próximos tres años. Entretanto, los dos grandes rehenes del régimen de La Habana —Alan Gross y el pueblo cubano— seguirán a merced de un milagro.  Sigo pensando que es la voz de la gente (que no del Pueblo) la única que tiene legitimidad en medio de este trasiego de conveniencias intergubernamentales y de escarceos entre empresarios. Derogar el embargo solo puede hacerlo el Congreso estadounidense. Permitir las elecciones libres en Cuba solo lo puede hacer el Gobierno de la Isla. Sin embargo, al alcance de cada cubano está el decir sí o no. El plebiscito es algo que solo es posible si participan todos los cubanos.

Insisto: es la voz de la gente la que debe ser escuchada dentro y fuera de la Asamblea Nacional, para que el mundo conozca el verdadero motivo, aquello que se pretende ocultar con tanta represión interna y tanto cabildeo en el exterior, a saber: que la aplastante mayoría de los cubanos no apoya el proyecto revolucionario ni acepta el monopolio del partido único y de su ideología comunista.

¿Desea usted elecciones libres y plurales? Esa es la pregunta de orden y deben responderla todos los cubanos. El único camino capaz de unirnos a todos, no importa cuál fuere la preferencia política y/o la tendencia ideológica que nos anime —incluso, si no la hubiere— y que, además, le confiere sentido y quehacer real a la actividad opositora es, pues, trabajar por un plebiscito.

A los escépticos —a aquellos que desde las gradas intentan convencer a los demás que en Cuba no se puede hacer nada— solo les digo que deberían quitarse del camino de los que ya lo están haciendo.

Comentarios [ 57 ]

Imagen de Anónimo

 Creo que quizás sea usted Sr Jardines, el que debería leer mi comentario.  Puede usted escribir lo que desee donde y cuando lo desee, ese derecho ni lo doy ni lo quito yo, pero debería  suponer, que otras personas también tienen el derecho, de desmentir lo que no es cierto. Entiendo y respeto su derecho a no interesarse por el Movimiento Cristiano Liberación, no por mi grupo, continua usted personalizando, parece un mal bien arraigado. Pero debería también suponer que no tiene ningún derecho a robarle públicamente a este movimiento lo que tanto nos ha costado, pero en fin, su desconocimiento es suyo. Gracias por su recomendación ortográfica, ese es un mal personal, no de mis argumentos.

Tony Diaz

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Mire sennor Diaz (le escribo con un teclado configurado para el idioma Ingles y, por tanto, sin tildes) lo unico que puedo hacer con respecto a su comentario -entre otras cosas porque usted se ha tomado la atribucion de decirme como y que tengo que escribir- es sugerirle que lea mas despacio, trate de comprender lo leido y redacte mejor (sin descuidar la ortografia). Los detalles sobre su grupo ahorreselos, porque francamente no me interesan.

Imagen de Anónimo

Jardines a estas alturas del campionato un plebiscito es una apuesta a cara y escudo, donde todas las condiciones el castrismo las tiene creadas, además por tramposo, para hacer que triunfe el ascudo castrista. Por eso sigo incistiendo en mis cuatro puntos programaticos 1) Legalización de los partidos politicos de oposición, 2) Asamblea Constituyente, 3) Instauración de un estado de derecho, 4) Elecciones multipartidistas municipales, provinciales y nacionales. Como esos pasos están contenidos en la Carta de Ruta de Manuel Cuesta Morúa y la Propuesta de una Nueva Constitución de Pedro Campos apoyo ambas propuestas y solo un plebiscito para la validación de la sociedad cubana de la futura constitución democratica de Cuba, COMENTARIO de Esopo.

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 Me parece un articulo bastante equilibrado en la logica actual y en las necesidades de Cuba. El Referendo o plesbicito es la solucion mas etica a cualquier problema en discordia y Cuba no esta agena a esto. Sin embargo, el articulo que aboga por la participacion de todos como solucion, hace uso y abuso de refrencias personales que, en mi opinion, lo alejan de la realidad y cae en una personalizacion que esta divorciada del objetivo colectivo del referendo como solucion. Tres cosa apunto con concinecia de causa: 1) Es una falacia citar el refrendo cuando afirma : "de no ganar la Clinton, en las próximas elecciones, sobrevendría el fin de la dictadura". El referendo lo solicitaremos, COMO DERECHO DE LOS CUBANOS, con Clinton o sin ella, es una solucion entre cubano que para nada tiene en cuenta algo tan gastado como es el presidente de turno de EEUU. 2) El referendo o plesbisito que se demanda con la pregunta: ¿desea usted elecciones libres y plurales? no es de Rosa Maria Paya, si no del Movimineto Cristiano Liberacion. Lo imvito Sr Jardines a que se lea el Proyecto Varela en su punto 5 y me dara la razon 3) El famoso voto de Mariela Castro no deberia tomarse en cuenta si se analizara la ley que permite que Mariela sea diputada, aceptar ese voto sin este analisis es caer en la logica de no derecho de la tirania, tambien puede leer el PV y vera como bamos a la ley y no al individuo.

Tony Diaz. Miami.

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DIARIO DE CUBA: El MCL llama a los cubanos a 'reclamar y construir' un camino de cambios

http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1378714118_4972.html

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Oswaldo Payá, 17 de Enero de 2011

"Que nadie más hable por todos los Cubanos. Pregúntenle en un Plebiscito

http://www.oswaldopaya.org/es/up/plebiscito1.jpg

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Por cierto, Esopo, ojalá y el artículo hubiera sido por encargo, ya que hubiera cobrado algún dinero. Pero, lamentablemente, son mis ideas y hay una continuidad y una evolución coherente en todo lo que escribo. De cualquier manera, yo sé que tú estás por encima de esas bajas pasiones enfocadas en el dinero (de dónde  viene y a dónde va, muy propias de los castristas) y comprendes que un foro como este debe aprovecharse para generar ideas que puedan resultar útiles en ese el largo camino que apenas comenzamos. Por que recuerda que la democracia es solo un medio, el fin es la libertad. 

A. J.

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Esopo me ha pedido que le aclare a mis seguidores qué pienso hacer -y lo cito- "para lograr el tan cacareado plebiscito". Mi respuesta es: No pienso hacer nada, ya lo estamos haciendo y nadie quedará excluido.

A. J. 

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Esopo, este subtítulo del texto de Jardines es para tí:

"El único camino capaz de unirnos a todos, sin que importen las diferencias políticas, es trabajar por un plebiscito".

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Ya se acordó', dentro de la pluralidad política