Viernes, 15 de Diciembre de 2017
13:06 CET.
Rostros de pequeños 'empresarios' (V)

Alquilo solo a extranjeros

Humberto, 74 años, siempre tuvo espíritu de empresario. También de marrullero. Ahora mismo, se siente relajado y feliz, con ganas de hablar y beber cerveza Heineken sin tener que mirar el reloj.

Y es lo que hace. En el bar contiguo al restaurant La Torre, en el piso 29  del edificio Focsa, Humberto disfruta de una cerveza bien fría y mientras pica dados de queso Gouda y jamón Serrano, observa la ciudad.

A 121 metros de altura, La Habana parece una maqueta. Se divisa el azul intenso del mar y la sensación es que el bar flota en medio del Océano Atlántico.

Desde allá arriba las cosas se ven diferentes. No se percibe el mal estado de las calles e inmuebles. Ni el ajetreo de miles de habaneros en busca de alimentos en los agromercados, para poder preparar una comida decente.

Humberto sabe lo dura que está la vida en Cuba. "Pero me gusta disfrutar de los placeres. Y gastar mi dinero en comer bien, salir con buenas hembras y tomar bebidas de calidad", dice.

Es una mezcla de pícaro tropical y tipo con olfato para los negocios. Viste un pulóver Lacoste y unos mocasines náuticos Timberland. Un reloj suizo Tissot que le costó 600 dólares en un aeropuerto internacional libre de impuestos.

"El dinero no te da salud, ni felicidad. Pero te hace sentir bien, diferente. Saber que tienes plata en la cartera y no te falta comida es bastante en este país. Luego, si vives en una buena casa y posees un auto, puedes darte ciertos lujos, como tomar whisky escocés o acostarte con chicas jóvenes sin tener que chivatear a la policía o ser un alto funcionario del régimen. Esa solvencia te eleva la autoestima", apunta Humberto, quien desde joven siempre quiso ser negociante. 

"Cuando triunfó la revolución, ya era propietario de un apartamento de alto estándar en el Vedado. Con la llegada del comunismo aprendí, como todos, a fingir. Nunca fui miliciano ni militante y el Gobierno inventó mil tretas para que yo cediera mi apartamento. Me lo querían cambiar por un piso infame en Alamar, ni que estuviera loco. A esta gente —dice haciendo un gesto con la mano imitando una barba— les encanta hablar en nombre de los pobres, pero les gusta vivir como burgueses", acota Humberto.

"En el edificio donde vivo residen militares y dirigentes. Cuando existía la URSS, también vivieron técnicos soviéticos, alemanes del este y norcoreanos. No he conocido gente más 'bisnera' que los 'camaradas del campo socialista'. Compraban y vendían de todo. Hasta monté un banco de bolita", comenta con una sonrisa.

No siempre las cosas le han ido bien. En los años 80 estuvo preso, acusado de actividad económica ilícita. "Al salir de la cárcel tuve que barrer parques. Cuando mis hijos crecieron los saqué del país. Hace tiempo que residen fuera. Mis nietos son extranjeros. Si no me quedo fuera es porque me gusta más vivir en La Habana, la ciudad donde nací", dice Humberto.

En los años duros del "período especial", en la década del 90, entre otros negocios, Humberto comenzó a alquilar su piso a extranjeros. "Casi todos los negocios eran ilegales. Lo mismo era marchante de arte que compraba y vendía casas o autos. Pero después que en 2010 el Gobierno amplió el trabajo particular, saqué licencia de hospedaje".

Vive con su esposa en otra casa y renta su apartamento. "Los precios varían. Depende el tiempo de estadía del cliente y la temporada. En la alta, lo alquilo por 60 cuc diarios. Mi apartamento tiene cuatro habitaciones, todas climatizadas, una amplia sala, cocina moderna y baños remodelados con agua fría y caliente", subraya Humberto.

Por los general, solo alquila a parejas, mujeres y hombres mayores. "No me gusta alquilarle a hombres jóvenes y solteros, te convierten la casa en un bayú. A los cubanos no les rento, porque además de descuidados, se llevan lo que encuentren a mano. Me han robado hasta los tomacorrientes. Por eso nada más alquilo a extranjero".

Humberto se considera buen amigo, mejor padre y pésimo esposo. "Nunca he sido tacaño. Me ocupo de mis parientes pobres. Y de manera discreta he ayudado a familiares y amigos que son disidentes. Mientras exista este régimen, quienes tenemos negocios, siempre seremos sospechosos y  delincuentes potenciales. Para ser un auténtico pequeño empresario se debe vivir en un clima de democracia."

Ya la noche ha envuelto a La Habana. Desde el bar del restaurante La Torre la vista es espectacular. Ves todas las luces, pero no las muchas penurias.

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Comentarios [ 39 ]

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Que me perdonen todos...  pero este señor, es uno de esos reverendísimos come mierdas que abundan en el país de las largas noches.....  ¡Que bárbaro! Un vejestorio de 72 años disfrutando de buenas hembras....  cuando lo cierto es que "las buenas hembras" disfrutan de los CUC que le cogen al viejo pellejú.  Cosas de la vida. 

Imagen de Anónimo

Que yo sepa la habana no ha dejado de deteriorarse y cada dia hay que apuntalarla aun mas. Es una ciudad deedificios calurosos y llenos de insectos. De que habla este KUBANO?

Imagen de Anónimo

Supongo que la casa la habrá heredado de sus padres, porque con 19 años, se supone que es la edad que tenía este señor en 1959, no iba a tener un apartamento de alto standing aunque estuviera trabajando desde los 15.Cada cual resuelve su vida como puede, pero la verdad que da un poquito de vergüenza ajena que Humberto se jacte de poder ir con muchachas jovencitas, y más teniendo esposa, sabiendo bien que eso es a cambio de dinero, vamos la prostitución de toda la vida. 

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Al cabo de 57 Años de desastre todavia por ahi se aparece un Kubano con k, para q no se nos escape la connotacion rusofila, y dice q los cubanos esperan, construyen, crean? Oiga en que fantasia vive? No hay nada q esperar del castro comunismo destructor, mas q algun dia recoger los pedacitos del otrora prospero pais, la ciudad bella, la gente trabajadora y alegre, y empezar de CERO. Con esa gente no se puede hacer nada. p'a fuera. 

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Ivan garcia,si el Humberto que te has inventado,como los tantos Humbertos que hay en Cuba que tienen su familias en el extranjero no emigran es porque tanto ellos como los familiares saben que  serian una carga mas,serian como tener un hijo bobo estudiando en La Sorbona de Paris.

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 Ivan, deberias darle mas consistencia a tus articulos y entrevistas, solo reflejas lo que te dicen como si dejaras la cuenta del chisme o lo que te dicen a la cuenta del entrevistado, como si tu no fueras el culpable de tan pesima historia contada nada mas ni menos que por un picaro cubano.

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Eso es un tupe,un globo

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Mala la historia... da la impresión de que son muchas historias colocadas a la fuerza en un solo personaje. Si del 59 al 2014 hay 55 años y este señor antes del 59 era ya dueño de un apartamento, entonces qué edad tiene? O desde los 10 años era negociante antes del 59 o ahora tiene 80 años. Y con 80 años anda jodiendo por ahí, comprándose relojes suizos en un aeorpuerto internacional.Tremendo paquetón!!!!

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JORGE KUBANOAqui toda una historia que muestra un paisaje de la Cuba de hoy, su realidad, sus problemas. Ojala algun dia Humberto pueda contemplar La Habana desde su apartamento desde el piso 29 y vea La Habana mejor, mas desarrollada materialmente, mas humana y mas socialista, creo que se sentiria mas feliz. Para eso los cubanos luchan Humberto, para poder ver esa Habana un dia muy prospera, algo que el imperio no le gusta , pero que ya se va resignando.

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Que articulo mas malo...y hablando de un viejo que no se sabe ni quien es..un Humberto mas en La Habana...