Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
15:31 CET.
Salud Pública

Enaltecer un desastre

Entre el equipaje de la señora Margaret Chan no faltaron los paquetes de elogios para sus anfitriones.

En su tercer viaje a Cuba, la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a dejar su impronta de complacencia con los maestros en el arte de hacer ruinas y en el montaje de nuevos decorados para los cantos de sirena.

La distinguida visitante carece de la perspicacia para enterarse del retorno a la Isla del cólera, el aumento de los casos de dengue, las arremetidas del virus chikungunya y hasta la detección de personas infectadas con malaria.

En su periplo no aparecen los hospitales Calixto García o Salvador Allende. Dos exponentes de la catástrofe en el sistema de salud cubano.

Por su tiempo de permanencia y cantidad de ejemplares, en las plantillas de ambas instituciones deberían estar las ratas y cucarachas que noche tras noche abandonan sus escondites para saciar su apetito dentro de las pertenencias de los enfermos y en sus alrededores.

El churre y los inodoros atestados de inmundicias, de forma permanente, son también parte del paisaje a observar en decenas de centros hospitalarios.

Nada de eso estuvo en la retina de la alta funcionaria. Sus experiencias se limitaron a la fastuosidad de los Centros de Ingeniería Genética y Biotecnología, de Inmunoensayo y de Inmunología molecular. Tres entidades que el régimen tiene como garantía para mantener el nivel de las lisonjas que despachan personalidades como la señora Chan.

Ninguno de esos funcionarios es inocente. Su proyección está ligada a factores ubicados al margen de la objetividad. En otras palabras, no es seria.

Para nadie es un secreto que la situación higiénica y ambiental del país continúa siendo alarmante y no hay señales de que se puedan superar las dificultades a corto y mediano plazo.

La situación tiende a agravarse debido a que no se toman las medidas necesarias para evitar mayores avances en dirección al caos

El masivo tratamiento de enfermos procedentes del Tercer Mundo en hospitales de la capital, así como el envío masivo de profesionales de la salud a regiones de estos países caracterizadas por sus elevados índices de morbilidad, constituyen vías expeditas para la reaparición de enfermedades, la mayoría erradicadas en el siglo XX.

Como antecedente para conocer el crédito del gobierno cubano a nivel internacional respecto a los servicios de salud pública, basta recordar que Cuba fue sede de la 67 Asamblea Mundial de la Salud en mayo pasado. Una prueba fehaciente del propósito de enaltecer a los verdugos que suelen ponerse a menudo los disfraces de la honradez y el altruismo.

La visión de Margaret Chan no es integral. Prioriza las generalizaciones y los encomios en vez de poner en perspectiva todas las aristas de la realidad.

Debe quedar claro que la salud pública en Cuba es un desastre.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Todas esas personas que van a Cuba y solo ven lo que les ponen en la vitrina, sabiendo que existen otras cosas muy graves, carecen de credibilidad y le hacen el juego al regimen en su inutil afan de hacer creer que todo esta bien, salvo algunos detallitos...La salud publica en Cuba se mantiene no por el gobierno lleno de ineptos, sino mas bien a pesar de ellos, por los trabajadores que son como esclavos...

Imagen de Anónimo

Si ya fue 3 veces y sigue volviendo (y para eso sus informes son siempre benévolos), debe ser cierto el chisme que se empató con un negrón de Pogolotti.