20 de mayo

General, aún no hemos llegado

Tras 55 años de anunciado el fin de todos los males, la mayoría de los grandes problemas nacionales continúan pendientes y se han generado otros.

José Martí se propuso fundar "un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud".Con ese fin fundó un partido y organizó la guerra, de modo que la conquista de la independencia fuera —según sus palabras— el germen de ese "pueblo nuevo", pues "en la hora de la victoria sólo fructifican las semillas que se siembran en la hora de la guerra". La concepción martiana de la república era igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba, espacio de libertad para la expresión del pensamiento, economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios, para que cada cubano fuera hombre político enteramente libre.

La guerra no terminó con la victoria sino con la ocupación del país por Estados Unidos. La República tendría que esperar por el resultado de la Asamblea Constituyente, encargada de redactar la Ley Fundamental y definir las relaciones con el país ocupante. Los asambleístas cubanos tuvieron que decidir entre el rechazo o la aceptación de un apéndice constitucional, conocido como Enmienda Platt, que refrendaba el derecho de Estados Unidos a intervenir en Cuba, omitía la Isla de Pinos del territorio nacional e imponía la venta o arrendamiento de tierras para bases navales.

Después de tres meses de encendidos debates, la Asamblea Constituyente concluyó con la aprobación de la Enmienda Platt. La decisión, aparentemente contraria a las razones por las que habían luchado, nos coloca frente a las dos opciones posibles: Una, votar en contra, lo que implicaba la ocupación indefinida y en consecuencia la necesidad de reiniciar la guerra, con el Ejército Libertador desmovilizado, el partido disuelto, la nación sin cristalizar, el pueblo agotado y el país sumido en la desolación y la ruina. Otra, votar a favor, y desde la República posible avanzar hacia la República martiana, opción que se impuso tras tres meses de debates, hasta que los delegados recibieron un golpe definitivo: una respuesta firmada por el secretario de la Guerra donde se decía que el Presidente "está obligado a ejecutarlo, y ejecutarlo tal como es […], no puede cambiarlo ni modificarlo, añadirle o quitarle", como condición para cesar la ocupación militar.

La mayoría optó por lo posible en aquellas condiciones, lo contrario hubiera sido un acto suicida ante la superioridad del ocupante. El testimonio de José N. Ferrer revela nítidamente la situación: "Entiendo que ya se ha resistido bastante y que no puede resistirse más. Consideré útil, provechosa y necesaria la oposición a la Ley Platt en tanto que hubo esperanza de que ésta se modificara o retirara por el Congreso americano... Hoy considero dicha oposición inútil, peligrosa e infecunda..."

Después de casi cuatro siglos de colonia y tres años de ocupación extranjera, la bandera tricolor comenzó a flotar en sustitución de la enseña norteamericana, anunciando el nacimiento de la República, sin independencia absoluta pero con derechos civiles y políticos incorporados en el texto constitucional: el hábeas corpus, la libertad de expresión, los derechos de reunión y de asociación, la libertad de movimiento, la libertad de cultos, el derecho de sufragio y la división de poderes. Tales derechos no fueron suficientes para erradicar todos los males heredados en los 57 años de República, pero permitieron que  Cuba emergiera de la postración económica, que en 1925 se recuperara la Isla de Pinos a través del Tratado Hay-Quesada, que en 1933 se derrocara la dictadura de Gerardo Machado, que en 1934 nos desembarazáramos de la Enmienda Platt, que en 1937 se dictara la legislación laboral más avanzada que Cuba ha tenido hasta hoy, que se convocara la Constituyente que dio vida a la avanzada Constitución de 1940. Esa es la historia, lo demás es lo que pudo o no suceder.

Por esos resultados antes de 1959, junto al 28 de enero, al 10 de octubre, al 24 de febrero y al 7 de diciembre, el 20 de mayo ocupaba un lugar entre esas cinco efemérides, símbolos de las luchas por la independencia, de amor a la Patria y de respeto por los que la hicieron posible. Ese día, el generalísimo Máximo Gómez, al izar la enseña nacional en el Palacio de los Capitanes Generales, expresó: "Creo que hemos llegado". Y realmente habíamos llegado, pero solo al punto de inicio. Lo que el General no pudo sospechar fue que 112 años después "aún no hemos llegado". Por eso, mucho más útil que juzgar a los que tomaron aquella decisión sería cuestionarse por qué hoy la República diseñada por Martí sigue pendiente de realización y asumir la parte de responsabilidad que a cada uno nos corresponde.

Si lo que se avanzó en los años republicanos —mucho o poco— es inseparable de los derechos y libertades refrendados en las constituciones de 1901 y de 1940, lo que hemos retrocedido está estrechamente relacionado con la ausencia de esos derechos y libertades, que constituyen los cimientos sobre los que descansa el reconocimiento, respeto y observancia de las garantías jurídicas para la participación, para edificar una sociedad democrática y un Estado de derecho. Las razones sobran.

Después de 55 años de anunciado el fin de todos los males, la mayoría de los grandes problemas nacionales continúan pendientes y se han generado otros. La estructura deformada de nuestra economía continúa; la ineficiencia en la agricultura ha sido tal que en nuestra principal industria hemos retrocedido a las producciones de principios del pasado siglo; no se ha podido establecer una adecuada correspondencia entre nivel de vida de la población y su nivel de instrucción; el salario se desnaturalizó y perdió la correspondencia con el costo de la vida; la creciente brecha de desigualdades no ha podido detenerse; la corrupción se generalizó hasta devenir cultura; los trabajadores carecen de verdaderos sindicatos que los representen y tienen que contratar su fuerza de trabajo mediante agencias estatales; los cubanos carecen del elemental derecho de participar como inversionistas en el país que los vio nacer; hemos involucionado desde un país que se caracterizó por la introducción casi inmediata de los adelantos científico-técnicos hasta no tener libre acceso a  internet en la época de la información y las comunicaciones. En fin, porque sin democratización no hay desarrollo.

Cuba necesita de una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución, que refleje la época en que vivimos, que incorpore el contenido de los pactos internacionales de derechos humanos, que refrende la desaparecida condición de ciudadano, que incluya todas las formas de propiedad y todas las ideas políticas, para que desde la soberanía popular emerja un nuevo consenso y los cubanos determinen libremente el sistema político que desean. Esa urgente necesidad está en total correspondencia con la concepción de la república martiana: "igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba espacio de libertad para la expresión del pensamiento, economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios, para que cada cubano fuera hombre político enteramente libre". El día que lo logremos, podremos decirle al generalísimo: "ahora sí hemos llegado".

Comentarios [ 14 ]

Imagen de Anónimo

Abolir la Enmienda Platt fue el peor error cometido en la naciente República. 

Imagen de Anónimo

En Cubadebate hoy hay un artículo/opinión/análisis de una profesora de historia cubana sobre el 20 de Mayo. Basicamente dice lo mismo, que se tuvo que aceptar el menor de los males, dadas las circuntancias, en cuanto a lo que a la Enmienda Platt se refiere. También menciona lo de la recuperación de Isla de Pinos.  De todas maneras, dice que no se debe de quitarle importancia a esa fecha que sí hizo historia. Creo que en Cuba están surgiendo voces más realistas en su valorización de esa fecha y su significado, a pesar de los pesares.

Imagen de Anónimo

No se gasten mas sentimientos, la República de Cuba nació el 20 de mayo de 1902 y dejó de existir el 1ero. de enero de 1959.  Es obvio que en 1959 comenzó una dictadura asesina que aún continúa, por lo que en el día de hoy se recuerdan solo 57 años de lo que fué una Cuba Libre;  como consecuencia de la extinción total que llevó a cabo Fidel Castro, nuestra Patria, la República de Cuba hoy solo existe en la memoria.  

Imagen de Joshua Ramir

pongamos que Cuba sea libre en el 2025, ok faltan 10 años, a partir de ahi habra que contar 66 años de continua libertad (economica/politica) para poder decirle al General que al fin llegamos, por cierto a mi me cuadra Gomez pero sofoco bastante al Marti tambien

Imagen de Anónimo

Un pueblo no es independiente cuando ha sacudido las cadenas de sus amos, empieza a serlo cuando se ha arrancado de su ser los vicios de la vencida esclavitud, y para patria y vivir nuevos, alza e informa conceptos de la vida radicalmente opuestos a la costumbre de servilismo pasado, a las memorias de debilidad y de lisonja que las dominaciones despóticas usan como elementos de dominio sobre los pueblos esclavos.

Imagen de Anónimo

Cuando la comunidad LGBT marcha son muchos más que cuando salen a marchar los disidentes, generalmente estos no pasan de cinco... Hay menos disidentes en Cuba que muchachitas y muchachitos distintos. A la lucha a la lucha, somos locas, pero somos muchas... Muchisimas, bravo, bravisimo.

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y los carneros seguiremos pidiendo permiso para entrar a la finca. Nos esperan 55 mas.

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El gran problema de Cuba es que nosotros los cubanos nos hemos cansado de esperar y lo que se lograría con muchos años de esfuerzo en nuestro país,se consigue,en unas horas de avión.Es triste pero es así.

El cosaco.

Imagen de Anónimo

Dimas excelente análisis, en correspondencia con la fecha del 20 de Mayo y lo que significó para Cuba, para los cubanos y particularmente para los luchadores y fundares de la República de Cuba. Solo quiero enfatizar en un aspectos que tú has abordado magistralmente, la Asamblea Constituyente para redactar una Nueva Constitución que como dijiste Cito: “Que refleje la época en que vivimos, que incorpore el contenido de los pactos internacionales de derechos humanos, que refrende la desaparecida condición de ciudadano, que incluya todas las formas de propiedad y todas las ideas políticas, para que desde la soberanía popular emerja un nuevo consenso y los cubanos determinen libremente el sistema político que desean, COMENTARIO de Esopo.

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Me gusto. De lo mejor escrito por Dimas