Economía

La construcción de viviendas, en caída constante pese a las reformas

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La nueva Ley de Inversión incluye al sector, pero los empresarios previsiblemente se interesarán por la construcción de condominios caros y hoteles, y no por la poco atractiva demanda nacional.

Un ruido estruendoso, como de explosión, sacudió en la madrugada del 28 de febrero a los residentes de Oquendo 308, en el barrio de Centro Habana: parte del séptimo piso se derrumbó hacia el patio interior, dañando a los apartamentos de abajo. Nadie murió, pero las 120 familias que vivían en el edificio se quedaron sin hogar, reporta la AP.

Los derrumbes son frecuentes en Cuba y en especial en La Habana. Décadas de falta de mantenimiento de los edificios y la escasez de construcción de viviendas figuran entre los principales problemas de la Isla, sin que hasta ahora las reformas de Raúl Castro parezcan lograr un despegue del sector.

"Estamos muy preocupados, la situación de la vivienda es crítica", dijo a la AP Anaidis Ramírez, uno de los damnificados que hasta ese momento vivía con nueve parientes en un departamento de un dormitorio con cielorraso muy alto al le fabricaron una "barbacoa".

Tras la catástrofe del 28 de febrero, Ramírez y los suyos se refugiaron en un parqueo aledaño y tratan de presionar al Gobierno para conseguir una nueva casa; mientras otras familias se marcharon con parientes o aceptaron el traslado hacia albergues transitorios, donde viven hacinadas durante años, incluso décadas, antes de poder conseguir una vivienda.

Cuando el Gobierno legalizó a finales de 2011 la compraventa de casas —por primera vez en cinco décadas—, uno de los argumentos para la aprobación de la norma fue que ésta estimularía la construcción y la reparación edilicia.

Según cifras oficiales de 2010, la Isla, de 11 millones de habitantes, tiene un déficit de medio millón de viviendas, pero éste se amplía cada año con afectaciones sistemáticas de la humedad, la salinidad y los ciclones tropicales.

Una 'vivienda adecuada'

"El déficit podría ser aún mayor si la estimación se basa en la propia definición del Gobierno de lo que constituye una vivienda adecuada (tantos metros cuadrados, con baño y cocina interna, etc.)", dijo el investigador Sergio Diaz-Briquets, doctor en demografía de la Universidad de Pennsylvania.

Según Díaz-Briquets, los estimados de carencia habitacional en toda la Isla rondarían entre 600.000 y un millón de viviendas.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) indicó que la Isla dispone de un total de 3,8 millones unidades de alojamientos (casas o apartamentos), pero más de la mitad está en mal estado.

En medio de un paquete de reformas que incluyó la mencionada modificación a la ley para compraventa de bienes raíces, las autoridades comenzaron además un plan de subsidios a familias para ampliar o terminar su casa.

"Se trata de buscar soluciones al problema que tenemos hoy de la vivienda", dijo a la AP el viceministro primero de la Construcción, Ángel Vilaragut, quien negó que haya un "estancamiento" de las nuevas medidas y dijo que se trata de "un cambio de política".

"No se renuncia a la construcción de viviendas por la vía estatal", explicó Vilaragut, pero "se intenta que la población tenga acceso a los materiales" para edificar.

Paralelamente, el Gobierno también decidió entregar a la población antiguos comercios, almacenes y otros locales estatales subutilizados para ser adaptados como viviendas.

Un recorrido por las calles de La Habana muestra que las personas están aprovechando el momento para reparar las fachadas, incluir un segundo piso a sus casas o agregar más habitaciones.

Si bien estas soluciones logran beneficiar a alguna que otra familia, los esfuerzos son poco sistemáticos y no enfrentan el déficit en su conjunto, explicaron analistas.

Desde 2008, cuando la ONEI reportó la construcción de 44.775 viviendas, la caída en la edificación anual tanto por parte del Estado como de los particulares fue constante. En 2011 se terminaron 32.540 casas y en 2012 fueron 32.103.

No había cifras definitivas para 2013, pero los números preliminares eran inferiores a lo esperado.

Luego de un balance del sector en diciembre pasado en la Asamblea Nacional, el parlamento unicameral, el diputado Santiago Lage reveló que al cierre de octubre de 2013, por el sector estatal debían haberse terminado 10.450 viviendas, pero del plan solo se cumplió con el 80%, para unas 8.403 casas y por esfuerzo privado se concluyeron 9.604.

Con esa proyección, 2013 sería incluso peor que el año anterior.

"Pueda ser que ese cambio de mecanismo lleve un tiempo y todavía el sistema nuevo no esté compensando", dijo a la AP el economista cubano Pavel Vidal, actualmente profesor en la Universidad Javeriana de Colombia.

"Se le está dando la responsabilidad de la construcción de nuevas viviendas a cuentapropistas, microempresas y ahora empiezan las cooperativas", explicó Vidal. "El nuevo sector privado, la escala que tiene, el capital del que dispone, evidentemente no compensa lo que venía haciendo el Estado".

Y eso sin contar las dificultades que tienen los cubanos para adquirir una vivienda ya edificada, según la nueva ley.

Sin créditos para la compra de viviendas

A pocas cuadras del edificio derrumbado vive Lázaro Márquez, de 44 años, quien comparte con su esposa Mileivis y su hija adolescente discapacitada una sola habitación en un solar de Centro Habana, con techos con filtraciones de aguas negras.

Márquez gana un promedio de 50 pesos (dos dólares) al día conduciendo un bicitaxi, y desde hace seis años está en una lista —que parece no avanzar nunca— de casos que requieren urgente apoyo del Estado para que éste le cambie la vivienda, pues su niña no habla ni camina y debe ser transportada en silla de ruedas por intrincadas escaleras con peligro de derrumbe.

Si no consiguen resolver por sí mismos dónde vivir —o sea construir o comprar— o irse con familiares, los Márquez tendrían que mudarse a algún albergue estatal.

Y aunque las modificaciones permiten a los ciudadanos comprar y vender casas, la falta de hipotecas u otros mecanismos financieros los obligarían a adquirir —si pudieran— una vivienda al contado.

Un apartamento de un dormitorio pequeño en Centro Habana costaría unos 7.000 dólares.

"No hay un mercado de bienes raíces liberalizados, hay una flexibilización en la compra y venta de casas pero con restricciones", explicó Vidal.

"En el mundo entero la demanda de la vivienda va acompañado de un mecanismo financiero, un crédito hipotecario y hasta que no se desarrolle un mercado de crédito hipotecario la demanda nacional no estimulará la construcción de nuevas viviendas con destino a los nacionales", agregó el economista.

Márquez indicó incluso que antes de que se aprobaran las nuevas normas de compraventa, tenía mayores posibilidades de recibir una casa, pues la gente que se iba del país debía entregar sus propiedades y el Estado las redistribuía.

"La mayoría de los que se van las venden y hay menos casas disponibles para nosotros los casos sociales (situaciones críticas) ahora ", indicó Márquez.

Las soluciones para el sector, tanto desde la perspectiva del Gobierno como para los expertos, no son sencillas y van desde un mayor desarrollo de las cooperativas en curso hasta la inversión extranjera —permitida por una nueva ley que la Asamblea Nacional acaba de aprobar— pero, advierten, esta se concentraría en la construcción de condominios caros, la infraestructura o los hoteles y no en la poco atractiva demanda nacional con su escaso poder adquisitivo de unos 20 dólares mensuales.

"Soy bicitaxista. ¿Cómo voy a comprar una casa o un cuarto en bajos con lo que gano?" se preguntó Márquez.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Culpar del desastre de la vivienda en Cuba a los cuenta propistas y los que las construyen con esfuerzo propio es una canallada de Pavel Vidal, que sabe muy bien cuál es la razón que explica la falta de vivienda en la Isla. ¿Por qué no dice la verdad? ¿Por qué no señala con el dedo al único culpable, el sistema estatal que interviene en todos los ámbitos de la economía cubana? Ese, y no otro, es el culpable del desastre, y desde luego, su autor intelectual, el viejo caga andante que se pudre viendo como se caen las casas, los edificios y todo lo que existía cuando él se hizo con todo el poder. Es el mejor de los epitafios para alguien que por su comportamiento se ha identificado con el diablo, de tanta maldad. Lo que no se puede hacer es culpar a los que ahora empiezan a luchar. Vamos a darles tiempo. Y veremos.