Emigración

Emigración y política

Las autoridades de las Islas Caimán se debaten acerca de la inmigración irregular cubana.

Hazaña para algunos. Locura para otros. El cruce del estrecho de la Florida sobre tablas de windsurf recientemente protagonizado por tres jóvenes cubanos iguala un record de hace 20 años.

La proeza marítima o deportiva —como se le quiera llamar— aconteció un año después del levantamiento a las restricciones de los viajes al exterior por parte de la administración de Raúl Castro, suerte de aguinaldo que pretende reparar la imagen de gulag que acuña a la vieja dictadura.

Como era de esperarse, la apertura de los aeropuertos destapó la reacción de aquellos gobiernos temerosos de un éxodo masivo hacia sus fronteras, cuya respuesta inmediata fue la estrangulación del otorgamiento de visas a los cubanos que se hicieron de un pasaporte.

La peligrosa escotilla de la ley de pies-secos, pies-mojados, se revela como la única opción para aquellos que no tienen la fortuna de reunificarse legalmente con familiares residentes en el extranjero, o disfrutar de la doble ciudadanía y el capital suficiente para decir adiós a Cuba.

Por otra parte, la lotería de visas a EEUU, más conocida por "bombo", representó una ilusión para muchos. Pero los motivos de su abolición permanecen congelados en el frigorífico de los intercambios migratorios entre La Habana y Washington.

Testigos presenciales aseveran que en los fogones del central Martínez Prieto (antiguo Toledo) localizado en las lindes de La Habana, oficiales del Ministerio del Interior (MININT) incineraban periódicamente bultos de "sobres amarillos", lo que exacerbó las sospechas de que el régimen manipulaba y disponía de las premiaciones a su antojo.

El 95% de los consultados sobre el tema, estima que la desesperanza inducida por la mala gobernabilidad, y no la mal llamada "asesina" Ley de Ajuste Cubano, es lo que estimula el cruce de ese corredor de la muerte conocido por Estrecho de la Florida, necrópolis azul que alberga decenas de miles de almas cubanas.

Otro 80% cree que el éxodo masivo es el garrote que esgrime el régimen castrista para chantajear a las naciones vecinas.

La estampida del Mariel en 1980, cuando Castro abrió las cárceles y los manicomios, e introdujo un ejército de terroristas y espías en EEUU, fue el leitmotiv que forzó al presidente Bill Clinton en 1994 a autorizar la firma de un tratado migratorio con Cuba, y a desestimar el principio sensu stricto de que Norteamérica no deportaba a países comunistas.

Desde entonces los balseros cubanos interceptados en el Estrecho de la Florida reciben el tratamiento que más satisface al viejo Castro: la devolución forzosa a las manos de sus verdugos. Como complemento didáctico, los regresados sufrirán las humillaciones de sus captores e incluso brutales golpizas, como las propinadas hace unos meses por las autoridades de Bahamas a cubanos confinados allí.

El oasis caribeño

Islas Caimán es un territorio británico de ultramar localizado 240 kilómetros al sur de Cuba, con una superficie total de 260 kilómetros cuadrados —554 veces más pequeña que Cuba—, considerado un paraíso turístico y fiscal, y la economía más solida del Caribe. De las 40.000 empresas registradas en su territorio, 600 son bancos que manejan más de 500 mil millones de dólares en activos.

Pero los contradicciones internas de Cuba causan polémicas en su administración, según un artículo publicado en el diario The Caymanian Compass, bajo la firma del colega Tad Stoner, con el título: "Cuba MOU talks to start in the new year" ["Cuba MOU iniciarán conversaciones el próximo año"], y fechado en noviembre 29 de 2013. Stoner expone la demanda de algunos políticos sobre la necesidad de actualizar el Memorándum de Entendimiento entre Cuba e Islas Caimán conocido por las siglas MOU.

El MOU es un tratado que data del 15 de abril de 1999, y estipula la captura, proceso y devolución de los inmigrantes cubanos que traspasen el límite de 12 millas náuticas de las aguas jurisdiccionales de dicho enclave británico.

Según el acuerdo, una semana después de la aprehensión de los inmigrantes ilegales por las autoridades navales de Caimán, el Departamento de Inmigración debe proporcionar al gobierno cubano las generales y direcciones de los inmigrantes, así como otros datos adicionales. El gobierno cubano responderá en un término de 20 días si autoriza el retorno de dichos ciudadanos.

Tras el visto bueno de La Habana, George Town debe informar a sus colegas cubanos la fecha del vuelo de repatriación y la hora en que se llegará al aeropuerto José Martí. Las repatriaciones son libres de impuestos.

Según Bruce Smith, diputado y alto funcionario de inmigración en Caimán, este proceso es "extravagante", por lo que debe ser actualizado. Y agrega: "Tenemos que correr con los gastos del transporte aéreo, tanto de los repatriados como de los policías, además de las necesidades humanas".

El diputado Franz Manderson reconoció el alto costo que implica el procedimiento de repatriación y alega que el gobierno cubano algunas veces pagó el importe de las tarifas aéreas, pero eso ocurrió hace muchos años, "en las próximas charlas sobre el MOU, este inconveniente podría ser un punto de la agenda", confirmó. 

La nueva propuesta para el MOU contiene 12 páginas revisadas y debatidas por la Comisión de Derechos Humanos (CDDHH) que aguarda con expectativas la respuesta de los funcionarios del Ministerio de Asuntos Domésticos, pero se teme que el gobierno haga  muy poco para acometer los cambios más importantes.

En el informe de la CDDHH, presidida por el señor Richard Cole, se señala que bajo las Convenciones de la ONU, cualquier refugiado tiene derecho al asilo, aunque tales demandas no encuentran el apoyo necesario, ya que se impone diferenciar entre inmigrantes económicos y perseguidos políticos.  

"No obstante la CDDHH —agregó Cole— se asegurará de que el Departamento de Inmigración  entreviste a los cubanos que llegan y que sea incluido el procedimiento para las aplicaciones del asilo. Caimán, como cualquier otro país, no deben facilitar la inmigración ilegal, pero hay que asegurarse de que el Departamento de Inmigración otorgue el debido tratamiento y proceso de asilo".

El diputado Manderson advirtió: "tenemos que ser cuidadosos, ya que bajo la Convención de la ONU de 1951, ningún gobierno debe espolear a los ciudadanos de otras naciones a solicitar asilo…. No queremos decir: ' aconsejamos a las personas a exigir asilo'", corroboró.

Las sanciones por ayudar inmigrantes ilegales que llegan a Caimán, imponen multas de 50.000 dólares y siete años de prisión. "Nosotros tomamos esto muy en serio para desestimular la inmigración ilegal… Mientras la ley lo prohíba, nadie debe ayudar a los inmigrantes. Hacerlo es una violación" —apuntó Manderson.

Una fuente anónima recién llegada de las Islas Caimán alega que vio con sus propios ojos, "cómo ante la proximidad de una tormenta, embarcaciones con inmigrantes cubanos se acercaron hasta 100 y 200 metros de la orilla y fueron totalmente ignoradas por los guardacostas".

"Al anochecer —afirma— algunos 'caimaneros' abordan botes para arrimarse a los cubanos que pernoctan a la deriva y les proveen de avituallamientos, agua, medicinas y combustibles, entretanto los policías que merodean la zona se hacen de la vista gorda".

La fuente hace referencia a un político muy influyente llamado McKeeva Bush, que en varias oportunidades ha desafiado la ley para brindar ayuda humanitaria a aquellos cubanos que han requerido asistencia médica en los hospitales.

Aclara que en charlas sobre el tema con los pobladores de George Town, un alto porcentaje de ellos considera que los políticos de Caimán temen que La Habana los chantajee con el éxodo masivo. "Lo más factible —aseveran— es prestarle a los ilegales cubanos la ayuda humanitaria necesaria para que prosigan su camino".  

"Cuando McKeeva fue primer ministro, le otorgó asilo a aquellos cubanos que demostraron ser perseguidos políticos, pero estos gestos humanitarios son totalmente ignorados por los medios internacionales más influyentes y la opinión pública mundial", concluyó.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de javier monzon velazques

Claro que no es la "ley asesina"-como estupidamente llaman a la ley de Ajuste Cubano los cotorrones del regimen- la responsable del exodo; es la  situacion politica y economica de Cuba la que hace que los cubanos, que nunca se caracterizaron por emigrar, huyan de su pais. Nadie quiere vivir en "el Alcatraz del Caribe", como muy bien pudiera denominarse a la Cuba de los Castro. Realmente es una situacion muy dificil para los paises cercanos a Cuba, y que pareciera no tener solucion mientras el comunismo se ensenoree de la Isla.

Imagen de Anónimo

Traten de Resolverle a esta pobre gente, pues si los regresan a Cuba,  ahi si se los  come El Caiman!!! Si los dejaran en Caiman, y empizan a Joder, como muchos de ellos hacen, tirenselo a Los Caimanes!!! hay Cubanos, que resultan ser, peores que los Caimanes, pues hasta muerden con la Boca amarrada!!! Al Gobierno  de Gran Caiman, le recomiendo, resuelvan hasta donde puedan, y no se metan en la Boca del Caiman, pues si le dan mucho chance, los que terminaran en la barriga del Caiman, seran Uds!!!recuerden, ya de Cuba, no salen Cubanos, sino Caimanes con dientes afilados y entrenamiento Raulista, que es el Cocodrilo Mayor!!!