Opinión

Después del obituario

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¿Cuán faltos de alternativas nos sentimos ahora, que pensamos como una opción la de refugiarse en la precaria posibilidad de que un cambio radical en Cuba dependa del obituario?

Las doctrinas o corrientes promulgadas por ciertos personajes de la historia (muchos de ellos tristemente célebres), han dado a luz partidos, movimientos o grupos de fanáticos, que inspirados en las filosofías, en el caso de los creadores o impulsores, han tomado sus patronímicos.

De aquí el marxismo, el leninismo, el stalinismo, el maoísmo, el castrismo o, más recientemente, el chavismo. La teoría trasciende más que los individuos. Lenin no era nada comparado con el leninismo. Chávez no es nada comparado con el chavismo. Puesto que Lenin o Stalin o Chávez son lo individual, sus ismos son lo general.

Pero, ¿hasta qué punto puede el individuo exceder a la doctrina?

Después del triunfo de los barbudos en 1959, muchos cubanos y cubanas vieron en la figura de Fidel Castro a una especie de Dios en la tierra. Teniendo en cuenta que desde los primeros años de su gobierno, incluso hasta nuestros días, el culto a la personalidad fue el ingrediente principal de su régimen. Muchos de los que hacían parte de las masas entusiastas se autodefinían fidelistas, más que socialistas, más que comunistas, y casi hasta más que cubanos.

Sin embargo, con el paso de los años la impopularidad del régimen y, por supuesto, de su adalid, fue extinguiendo esa percepción hasta quedar reducida a la nada. De hecho, cuando su hermano Raúl heredó el poder de la Isla, ya nadie se consideraba ni fidelista, ni castrista. Hoy en la variopinta sociedad cubana coexisten los opositores, los defensores de un socialismo diferente, los de ideas anquilosadas, los "no sé qué rumbo tomar"; en fin, cualquier cosa, menos un castrista.

Lo cierto es que, aunque desde ópticas diferentes, todos parecen converger en el hecho de que un cambio es inminente, o de que es una circunstancia casi tangible. Sin embargo, más de una vez he escuchado una frase que llama mi atención: "Cuando se mueran los Castro…"

Los cubanos y las cubanas hemos vivido durante más de cinco décadas en la práctica de cuatro opciones:

1) Los que se decepcionaron y se fueron. O los que fueron obligados a irse.

2) Los que se decepcionaron y se quedaron en la inercia, esperando a ver qué pasa (una suerte de exilio metafísico). O los que sencillamente no han tenido la manera de irse.

3) Los que todavía albergan esperanzas, porque les cuesta aceptar que han sido timados en su credo. O los que se acomodaron y le siguieron el juego al sistema.

4) Los que siguieron luchando desde dentro.

¿Cuán  faltos de alternativas nos sentimos ahora, que pensamos como una opción la de refugiarse en la precaria posibilidad de que un cambio radical en Cuba dependa del obituario?

Irse del país en éxodos masivos o individuales se convirtió para muchos en su meta de realización personal o en el llamado de la suerte. Como habiendo encontrado en la huida la única vía posible para contrarrestar la inconformidad, las carencias o la impotencia.

Los que fueron obligados a marcharse abarcan un amplio panorama: desde presos políticos puestos en libertad a cambio de abandonar la Isla, hasta quienes tenían en juego su integridad física. O los expulsados, como tantos, en los días del Mariel.

Lo cierto es que el exilio ha costado sobradas vidas y demasiadas tristezas. En este grupo, muchos sueñan con regresar cuando todo cambie a refundar el país. Y esperan la noticia del deceso de los Castro como si ese momento fuera el punto de partida para ese futuro diferente y añorado.

Los que se han arraigado a la cotidianidad, los devotos y practicantes del conformismo; los que van a las reuniones y levantan la mano por no buscarse problemas; los "no, yo no hablo de política...";  los "a mí, me da lo mismo…"; los "no cojas lucha, mijo, tú estás en Cuba…"; los "nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino...": este sector ha sido el más afectado por el daño antropológico que el sistema conscientemente les ocasionó, atrapándolos en la desidia. Esta gente, sin embargo, se queja en voz baja y sueñan que un día tal vez todo cambie. Y hasta inconscientemente tienen cifradas sus esperanzas en esa noticia, que no se atreven a pronunciar pero que les crea expectativas.

Por otro lado, está la caterva de los acomodados, los que vendieron su alma al diablo y gozan de ciertas prebendas. Los de sempiterna vocación de dirigentes. Los chivatos por naturaleza. Los intelectuales, militares de carrera y otras juntas de la oficialidad. Los corruptos en la cima, aferrados a sus puestos. A estos obviamente les preocupa el posible cambio. Y se preguntarán muchas veces qué hacer el día de la noticia.

Mire usted hasta qué punto puede un individuo exceder a la doctrina, que los cubanos pensamos una Cuba, si no mejor por lo menos distinta, solo después de escuchar el obituario.

Comentarios [ 7 ]

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Dariela me alegro mucho que DDC también publique tus artículos, usando un término de la pelota, en tus escritos, aparentemente, pareces que estás jugando al flojo, pero realmente, tu juegas al duro, porque pones a pensar a los lectores lo cual provoca el debate. Cuando Eugenio Yánez inventó el término Neo-castrismo, aparecieron oportunistas de toda laya elaborando teorías al respecto. Los demócratas cubanos debemos luchar porque la democracia de Cuba se inicie ahora mismo, pero también tenemos que luchar para que después del obituario no tengamos que seguir a cuesta con el Neo-castrismo, que según Eugenio sería la continuación del castrismo sin los actuales hermanos Castro, COMENTARIO de Esopo.

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Sin futuro no hay país. Futuro que merezca ser vivido, claro.

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anónimo de las 3:32 pm vos no sos Venezuela sos imbécil!

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Yo creo que el tema de Venezuela podría ser un catalizador importante, como dice el primer comentarista. Pero solo un catalizador para la actualidad. Si Venezuela diera al traste con el falso Socialismo del s. XXI, obviamente las condiciones en Cuba cambiarían radicalmente. Lo bueno sería preguntarse ¿qué tan preparado está el gobierno cubano en estos momentos para soportar semejante golpe a la economía interna? Si sobrevive el sistema al colapso venezolano, la tragedia seguiría a cuestas del sueño que llevamos años construyendo. La del reloj biológico. Yo pienso que llegado el momento sí van a cambiar muchas cosas; sino en lo inmediato, al menos en los meses subsecuentes a la muerte de "Líder Uno". Ya después que venga el "Desafío de los Gobots"...

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Dicen los que estuvieron en las últimas semanas cerca de FC que huele muy mal y que su entorno se esfuerza por arrojar aromatizadores al aire. Lejos de pretender hacer un comentario escatológico, pienso que es un adelanto de lo que está por venir.

El final siempre tiene un principio. Es hora que los cubanos empecemos a soñar con un país sin los Castro y que cada uno de nosotros sea dueño de su propio destino y que una mejora en su vida no sea gracias a montarse en una balsa o casarse con un extranjero.

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Para que sepan a que atenerse. Desde el 21 de enero de 1959, Fidel Castro dijo: Ya lo saben mis enemigos, me pueden matar cuando quieran, que no hay problema. A mi hermano Raúl lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en el caso de que yo muriera mañana en esta lucha, porque además es un compañero de muy firmes convicciones revolucionarias. Y además, si matan a Raúl , atrás de él vendrá otro y detrás otro y detrás otro... Fidel y Raul han estado más de medio siglo preparando la mecánica del otro detrás del otro.

 

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Y más temprano que tarde "el hecho" ocurrirá...

Debajo de los hermanos en jefe no se ve a nadie que tenga características similares a ellos por lo que es difícil que se pueda mantener el orden comunista.

Si Antonio Castro es campeón de golf y Mariela se hace operaciones de glúteos o los hijos y sobrinos del Che son exitosos empresarios, no hay relevo disponible por más que simulen ser revolucionarios.

Los militares sólo quieren tener su puerquito para comer y su jeba con la que pasear en su Geely chino.  La prensa nacional sólo repite lo que le ordenan. El sector artístico busca dólares en el exterior y para poder traer la pacotilla deben decir algo en Miami previo a subirse al avión o en algún programa "gusano". Díaz-Canel no se ve a alguien de ideas propias (como las tenía Lage), y todo lo demás son fósiles vivientes (ej. Machado Ventura).

En síntesis, esperemos sentados. El tema Venezuela puede ser un catalizador poderoso de cambios en Cuba.