Sociedad

Manchas de la censura

¿Nuevo arte 'abstracto-político'? En Camagüey, una brigada se encarga de tachar los letreros del descontento.

Las primeras siete villas fundadas en Cuba por los conquistadores, cumplen 500 años en esta segunda década del siglo XXI —Diego Velázquez, Gobernador de la Isla, realizó la campaña de colonización entre 1511 y 1515—, por lo que sus centros históricos reciben toda la atención y el maquillaje posible.

Aunque lo vale la historia y lo justifica la necesidad de contribuir al turismo, no deja de ser llamativo este colorete que se aplica sobre las partes más viejas de un país donde las zonas urbanas modernas se identifican precisamente por carecer de signos vitales y estéticos, por la ausencia de color y formas coherentes. En medio de esta carrera contra el tiempo, a veces extrañas "manchas" le salen a antiguos muros, y no son de humedad.

Consultamos, a propósito, no a un funcionario de la Empresa de Comunales, ni a un sociólogo, sino a un especialista en arte contemporáneo. "Si un crítico de arte cubano pudiera catalogar y organizar estas manchas —nos dice— como lo que son, signos originados por la superposición del riesgo que asume la ciudadanía y el rigor de la censura que es propio de sociedades cerradas, quizás podría clasificarlas dentro de un arte abstracto curioso, porque es, al mismo tiempo, político".

Este especialista, comenta: "Según los cánones del arte, una obra abstracta, entendida de forma estricta, no puede hacer referencia a algo exterior a la obra en sí misma. Sin embargo, sucede algo distinto con estas manchas, porque su significado está en la realidad social, no en ellas mismas, sino por debajo, en lo sobreentendido".

Abstraccionismo político

En Camagüey aparecen con frecuencia las "manchas" aludidas. Quizás aquí la trama urbana contribuye al fomento de este tipo de accionar furtivo y peligroso, con calles estrechas y torcidas que tenían por objetivo desanimar a piratas y saqueadores para que no incursionasen mucho, pues corrían peligro de perderse en un laberinto y jamás encontrar la salida. Esta ciudad primero fue fundada en la costa norte, pero, huyendo de ataques y saqueos, sus vecinos terminaron asentándose en un punto equidistante de ambas costas, en el centro de una llanura.

La ciudad del patriota Ignacio Agramonte, la escritora Gertrudis Gómez de Avellaneda y el pintor Fidelio Ponce, cumple en 2014 medio milenio de existencia. Por eso la otrora villa de Puerto Príncipe está muy agitada. Se cambian fachadas, se (re)construye. Se intenta (re)vivir la esperanza de los ciudadanos en una provincia antiguamente ganadera, hoy sin vacas, pero que conserva en su centro un viejo sistema de iglesias y plazas que es único, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Calles y edificaciones que se hallan en lugares estratégicos, reciben el beneficio de barniz y tintes nuevos, tarea dada a pintores de brocha gorda. Los otros, los de pinceles finos, adornan espacios públicos intentando cambiar la imagen de una ciudad que puede sentirse orgullosa por su longevidad y tradiciones, no tanto por sus últimas décadas o las bases económicas y sociales en que descansa su futuro.

Una artista camagüeyana, Ileana Sánchez, ha llenado los rincones de la ciudad con gaticos multicolores. Pura cuestión de maquillaje, a eso se restringe el uso de la cultura en la celebración de los 500 años, al llegar a una cita con la historia de las primeras villas fundadas por Diego Velázquez, porque como el resto de Cuba, parecen detenidas en el tiempo y con tendencia al derrumbe.

Pero por abajo de esa imagen colorida, "sinflictiva", siguen viviendo personas llenas de problemas reales, con temas pendientes, candentes. Amparados por la noche, y por el laberinto arquitectónico, al parecer hay quienes se ocupan de escribir algunas de esas inquietudes, esas protestas, esas insatisfacciones, dejando frases, exclamaciones o preguntas sobre los muros. Muy pocos logran leer tales letreros, porque hay una brigada que se encarga de llegar al lugar del hecho para tacharlos, tan pronto como sea reportado el problema, y si es posible antes de que salga el sol.

"El resultado de las tachaduras oficiales, si las vemos al lado de las pinturas de los artistas autorizados a decorar espacios públicos con su arte políticamente correcto, es una serie de pinturas abstractas hechas a dos, cuatro o seis manos —quién sabe— entre la disidencia y la censura.

El transeúnte sabe que, debajo de esas manchas sin justificación aparente, late siempre un mensaje muy fuerte. Por tanto, el mensaje no está oculto, sino resaltado. Todo el mundo comprende qué ocurre, y teniendo en cuenta qué conjugación de pocas palabras está completamente prohibida, basta encontrarse cualquier mañana una nueva tachadura en una pared para, al verla, poder interpretar el sentido de un mensaje claro.

Los transeúntes más viejos se entretienen, como niños en el jueguito del ahorcado, adivinando las palabras a partir del volumen, según la simetría, el tamaño y la distribución de unas manchas que se hacen quizás con demasiado interés en ahorrar materiales. ¿Se ahorra pintura porque hay mucho trabajo pendiente? ¿O será que los censores también tienen que vivir y venden las latas de pintura en el mercado negro?

Los que borran o tachan quisieran que después no se vea nada, ni el borrón, aplicando un color que desaparezca o contraste lo menos posible sobre la superficie usada como fondo. Sin embargo, para estos "bomberos ideológicos" no es fácil poder trasladarse a cada sitio con toda la gama de pinturas necesarias. "La ciudad contemporánea es muy grande, diversa, multicolor; el arte de la censura total, imposible", afirma el especialista consultado.

¿Pero qué decían, o dicen, estas manchas? ¿Qué mensajes tan terribles deben ser rápida, drástica y absolutamente tapados?

En Camagüey, ciudad tradicional, religiosa, que quizás aporte el primer santo cubano —el frayle José Olallo Valdés fue ya beatificado en 2008— y donde su Iglesia Catedral ha sido declarada Basílica coincidiendo con el 500 cumpleaños, dentro de estas manchas seguramente no está escrito "Abajo Dios", ¿o sí?

Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Creo conocer a ese especialista en arte contemporaneo, yo soy un guajiro amigo suyo y como guajiro al fin, conozco al pajaro por la cagá

Imagen de Anónimo

Hace ya unos veinte años, alguien, al que conozco y que ya no esta en Cuba, escribio un ABAJO FIDEL con chapapote o algo parecido en la pared de una caseta de guagua que hay en el parque Cristo, frente al cementerio de Camagüey. Cada cierto tiempo el personal tapaletreros tenia que retocar con pintura sobre el letrero porque aquellas diez letras con un espacio intermedio, salian como pujando de debajo de la capa de pintura. Pudiera ser que aquel letrero este resucitando temporalmente para incentivar a producir otros letreros parecidos.

Imagen de Armienne la Puta

Deben haber creado una brigada tapa-letreros.

Imagen de Anónimo

Una forma genial de protesta. Otras ciudades en el país los debían imitar. Mientras tanto tenemos una nueva forma de arte político.

Imagen de lalocadelblog

Muy bueno. Lo mejor del articulo es que finalmente alguien se atreve a decir que ILEANA SANCHEZ ha inundado y garabateado la ciudad con esos gatos  y negritas que ya asquean, y que todos saben que aprendio a hacer con un proyector en su casa.Varias personas de esa ciudad me han comentado que cada manana aparecen decenas de manchas abstractas por toda la ciudad, y la justificacion de las autoridades es que ELLOS SABEN QUIENES SON, pero no pueden detenerlos, por los DERECHOS HUMANOS!!!