Política

Los rostros del sistema de salud

La idea de la solidaridad médica ha sido despojada de su sentido filantrópico. Ahora es la principal fuente de divisas de La Habana.

Durante años, el Estado cubano ha proclamado su sistema de salud como estandarte ante la opinión pública intencional. El discurso oficial ha enfatizado siempre que uno de los soportes éticos fundamentales en el que "la revolución" construye su proyecto social, es la solidaridad humana. Bajo el eslogan de la ayuda desinteresada a otras naciones, las misiones médicas han servido de guión.

La Habana realizó la primera ayuda médica en 1960, cuando envió a Chile una brigada para atender a los damnificados de un reciente terremoto. A fines de 1962, en un acto público, Fidel Castro anunció la decisión del Gobierno de brindar ayuda internacional en el campo de la salud. Y en octubre de 1963 partió la primera Brigada Médica rumbo a Argelia.

Tras el azote de varios huracanes a distintos países de Centroamérica, una vez más fueron enviados los médicos cubanos, en expresión de "solidaridad". Sin embargo, lo que muchos desconocen es que quienes abonaron el costo mensual de 400 dólares por médico y por las medicinas aportadas fueron Alemania, Francia y Japón. En 2004, Sudáfrica donó un millón de dólares por el desplazamiento de más cien médicos a Mali; y de nuevo otro millón en 2010, por el envío de 31 profesionales sanitarios a Ruanda. También la Organización Mundial de la Salud, la UNICEF, y la Organización Sanitaria Panamericana, han financiado actividades de formación médica y otros servicios de la misma naturaleza prestados por Cuba en terceros países.

Actualmente, ya se han mostrado algunas cartas del juego. Y la noble idea de la solidaridad parece haber perdido su sentido filantrópico para convertirse en lo que es actualmente: una de las principales fuentes de divisas para el régimen de La Habana.

¿Qué pasó?

El colapso del socialismo en 1989 causó dos años después una crisis económica que los cubanos aún sufrimos. Ante la evidencia, se decidió trazar nuevas estrategias para sobrevivir al final de las ayudas soviéticas. Con el objetivo de aliviar la crisis económica, en 1993 y 1994 el Gobierno introdujo algunas reformas de orientación mercadista, como la apertura al turismo, el permiso a la inversión extranjera, la legalización del dólar y la autorización al empleo por cuenta propia en casi 150 profesiones.

Estas medidas resultaron en un crecimiento económico moderado; una suerte de tímida recuperación.

Y súbitamente, la coyuntura política-social que experimentaba América Latina hacia el fin del siglo XX, con la llegada al poder de los partidos de izquierda, hizo que a los Castro se les encendiera el bombillo.

Desde la década del 60, el Gobierno había estado exportando personal sanitario calificado: médicos, enfermeras, estomatólogos y técnicos, para agenciarse simpatía y gratitud de numerosos países subdesarrollados. Pero en medio del mal llamado "período especial" —y sola La Habana como un museo del marxismo en el mundo—, ya no eran tiempos de buena voluntad; habría entonces que replantearse la estrategia. A estas alturas del partido, más allá de la  dosis de exportación de ideología que contenían dichas misiones y el esparcimiento de propaganda política entre la población beneficiaria, iba siendo hora de recibir dividendos más precisos.

Fue justamente con Venezuela, el mejor aliado político e ideológico —para colmo con dinero—, con quien empezaría a mostrarse el nuevo rostro de las misiones médicas cubanas. Solo en la Misión Milagro, en 2005, se había intervenido quirúrgicamente de la vista a 189.338 pacientes (al menos según cifras oficiales). Y el programa se había extendido a 23 países, de ellos 14 del Caribe (15.805 pacientes) y nueve de América Latina (18.666). A partir de ahí, las cifras se vuelven turbias, pues los datos y estadísticas que se consiguen al respecto son muy singulares. Mayormente se desconoce el papel real y creciente que ha jugado y sigue jugando, en la generación de ingresos en divisas para el Estado cubano, el envío de misiones de médicos y demás personal sanitario a más de un centenar de países del mundo.

El envío de médicos, enfermeras y otro personal sanitario desde Cuba se efectúa mediante la suscripción de convenios individuales con los países receptores. Y La Habana cobra en divisas fuertes. Según cifras, para 2009 el principal rubro de entradas de divisas del país había dejado de ser el turismo internacional, desplazado por la exportación de servicios a otros países en materia de salud, educación y otros sectores (en este orden).

La sal del cuento está en que el Gobierno recibe la totalidad del estipendio mensual acordado por los servicios de cada trabajador sanitario "exportado", mientras que a la familia del profesional se le abonan 50 dólares mensuales y el sueldo en moneda nacional, bastante bajo, dicho sea de paso. Al final de las misiones es que estos profesionales pueden cobrar las llamadas "cuentas congeladas", que junto con el estipendio recibido en sus estadías, sumará un porciento mucho menor que el monto con el que se queda el Estado. Si estos profesionales piden el fin de la misión por anticipado, por razones personales, de salud o de otra índole, no cobran lo ganado hasta ese momento; solo tienen derecho a su salario, con un sello de "misión cumplida" en sus expedientes. También es sabido que los pasaportes con que los miembros de estas misiones viajan, permanecen bajo la custodia del responsable político de cada grupo, para impedir que los profesionales escapen a terceros países solicitando asilo o refugio.

Estos hombres y mujeres que aceptan las misiones, en su mayoría por ganar algo más de dinero y hacerse de artículos y efectos electrodomésticos que en Cuba con sus salarios no podrían comprar en años y años de trabajo, se enfrentan además a riesgos mayores: muerte con violencia, accidentes en zonas de difícil acceso… Cerca de un centenar de médicos cubanos que laboraban en la misión Barrio Adentro han fallecido en Venezuela desde que se inició el programa en 2003. Aunque las autoridades aseguran que no es así, en 2010, el diario El Nacional publicó un trabajo que daba cuenta del deceso de 69 médicos cubanos en el país.

¿Y del lado acá, qué?

La atención médica en Cuba es cada vez más ineficiente. Los hospitales y consultorios carecen de instrumental, medicamentos, materiales quirúrgicos, de cura, etc. Los médicos que aún no han salido a misiones o que quieren repetir, compran los viajes a las autoridades provinciales y nacionales implicadas con el otorgamiento de los mismos. Aunque sea por unos pocos dólares, los galenos cubanos están dispuestos a sacrificarse. No les importa si el gobierno los explota. "Así es como único mejoramos un poquito, nosotros y nuestras familias", dicen muchos.

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Armienne la Puta

Esclavos en pleno siglo XXI y de una tiranía comunsita.

Eso es comunismo.

Imagen de Anónimo

Sin contar con que le rinden informe a la inteligencia cubana de lo que pasa en todas l as regiones del pais donde prestan servicio, ya sea que lo hacen consciente o inconscientemente, a traves de los comentarios que hacen con sus familias, y eso hace que el regimen castrista tenga una idea de la situacion politica y economica de esos paises y por donde mejor lo penetran. 

Imagen de Anónimo

Sin comentarios..casi todo ya sabido..leyendo ¡Y del lado de acá, qué? ya se hace uno una idea de lo que es el sistema sanitario cubano, que siempre ponen de ejemplo en el mundo..le ronca el mango!!