Opinión

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Lo que sucedió en Ucrania y lo que sucede en Venezuela no debe ser obviado ni por el Gobierno ni por la oposición cubana.

Los acontecimientos en Ucrania y los que tienen lugar en Venezuela deben hacer pensar tanto a las autoridades como a los opositores cubanos.

En Kiev, el no haber tenido en cuenta los deseos de la mayoría de los ciudadanos y tomado a tiempo las decisiones exigidas, generó violencia, heridos, muertos, destrucción de bienes y, al final, la deposición del presidente y de su gobierno. En Caracas, si no se dan respuestas válidas a los reclamos de amplios sectores de la sociedad, la violencia se incrementará y acarreará males mayores.

En ambos escenarios, los gobiernos se han visto presionados por manifestaciones populares, una oposición organizada y figuras representativas, como Leopoldo López y Yulia Timoshenko.

En nuestro caso, hasta ahora, el régimen ha mantenido el monopolio del poder, negándose a reconocer la existencia de la oposición y, por tanto, a establecer un diálogo con vistas a darle participación en la solución de la crisis nacional. Es verdad que en Cuba aún no se han producido manifestaciones populares que lo obliguen a ello, pero esto no significa que, en algún momento —a pesar del control y de la represión—, al agravarse los problemas y aumentar las dificultades de los ciudadanos para sobrevivir, éstas no se produzcan.

Es más, el poco efecto real de las medidas económicas adoptadas hasta ahora por Raúl Castro, la lentitud al aplicarlas, el continuo adelanto y retroceso de las mismas, además de su insuficiencia para resolver los principales problemas de la nación, no prometen nada halagüeño.

Tal parece que el Gobierno, en lugar de apostar por resolver la crisis, apuesta exclusivamente por ganar un tiempo que le permita mantenerse en el poder. No es una buena apuesta, aunque es posible que la haya hecho considerando la ausencia de una oposición organizada, con figuras reconocidas por la población, así como de propuestas transparentes, que ofrezcan a los ciudadanos respuestas válidas a sus preocupaciones y esperanzas.

Esta situación ha facilitado a las autoridades presentar, durante años, un futuro catastrófico si se producen cambios, donde se perderían muchos de los denominados "logros" del régimen. Muchas personas, a fuerza de tanta repetición, lo creen, sin tener en cuenta que la sociedad no funciona en blanco y negro, sino que existen matices donde se pueden conjugar diferentes soluciones sin pérdidas irreparables ni nada parecido. Este temor inducido, a pesar del deterioro diario de las condiciones de vida, ha paralizado la acción ciudadana.

Por otra parte, el problema de la falta de figuras representativas, con verdadero arraigo popular, no es algo exclusivo de la oposición, sino también del propio Gobierno: a excepción de sus pocas figuras históricas, aún presentes, los demás son simples funcionarios promovidos a cargos de los cuales pueden ser despojados en cualquier momento, sin ningún tipo de trascendencia política, como ha sucedido en repetidas ocasiones.

En el campo de la oposición, en estos últimos años se ha ido conformando una denominada "oposición blanda" que critica algunas cuestiones del sistema, pero defiende sus principios y considera que puede renovarse y actualizarse. Es la que apoya importantes partes del discurso oficial. En una situación límite no debe descartarse que, con ella, las autoridades se hallen dispuestas a dialogar.

También existe una denominada "oposición dura", que rechaza el sistema y exige su cambio. A ésta se le considera enemiga y se le acusa de responder a los intereses del "imperio", además de endilgarle otros descalificativos y reprimirla.

Esta división, que conduce a luchas intestinas y a desacuerdos, ayuda indirectamente a mantener el régimen establecido, así como a que sus ajustes se realicen a cuentagotas, en la periferia de los problemas y solo cuando éstos son imposibles de obviar.

Puede ser que, en este momento, no sea tan importante dedicar tiempo a elaborar un proyecto inobjetable aceptado por todas las tendencias, sino a apoyar las ya existentes, como un primer paso para avanzar juntos, ganar confianza e incrementar las fuerzas.

De este proceso puede surgir una plataforma común que presente proyectos viables, comprensibles y aceptables para la mayoría de los ciudadanos. Además, permitiría que las figuras representativas de las diferentes tendencias ganaran espacio público y fueran conocidas por la población, pudiendo ésta escoger quienes respondan mejor a sus intereses y expectativas. Sería, tal vez, la génesis de las necesarias organizaciones políticas independientes, que tanta falta hacen.

Nada de lo planteado significa que haya que esperar un proceso de cambios prolongado, donde éstos se realicen paso a paso: a veces, un hecho fortuito desencadena acontecimientos que los aceleran.

Lo que sucedió en Ucrania y lo que sucede en Venezuela no debe ser obviado ni por el Gobierno ni por la oposición.

Comentarios [ 10 ]

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PARA Gabonice - 7 Mar 2014 - 12:25 am.

En una democracias tiene que haber de todo, si no, no lo es. Ser de derechas es una opción como cualquier otra alternativa política, que nada tiene que ver con ser fascista, que es lo que parece que usted confunde. La domesticación en Cuba ha llegado a tal límite, que ya los cubanos no creen que hay otra vida después de la izquierda.

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Y no olvidemos lo peor, ese Aparato Represor Profesional está entrenado durante medio siglo en hacer actividades ilegales. Quien se sorprende de que el día después sean el peor flagelo de la sociedad cubana. Tal vez para entonces, las bandas de narcotraficantes cubanas, formadas por antiguos oficiales del MININT despalcen a los Carteles de la Droga Mexicanos. Por eso yo pienso que lo mejor para los cubanos es que el día después nos encaminemos a formar un Estado más de los EEUU, de esa forma la guerra contra el tráfico de drogas se la dejariamos a los EEUU y el ingreso de Cuba en la primera econimía del mundo nos permitiría salir rápido del hueco en que nos han hundido los Castro.

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Para hablar como va a ser el final de la Dictadura en Cuba hay que poner mucho de imaginación y al final las cosas saldrán por donde salgan y nosotros podemos poco hacer para que no sean violentas. Los Dictadores han hecho su apuesta porque no sueltan el poder por las buenas. La oposición disidente hace un esfuerzo por la lucha pacífica, pero la Dictadura les pone en frente un aparato represor de alto nivel de profesionalidad. La cosa no va a salir por ahí. En realidad hay un pueblo que no cree en el Dictador y que lo han hecho conformarse con la idea de que es un mal del que no se puede desprender. Medio siglo de miedo y de buscar el camino individual de escapar, hace que ese Pueblo no explote, pero es en realidad peligroso. Cualquier incidente puede ser el detonador de una explosión social. Luego lo que viene después, también es incierto. Una Dictadura Militar estilo Rusia (Cuba no es Rusia, tenemos muchos cubanos exiliados, no se les puede dejar fuera). Una Transición a la Democracia donde las ideas de izquierda queden estigmatizadas por medio siglo de Dictadura y solo tengamos partidos que se van a la más ultraderecha. Ahí está el ejemplo de España: Nadie se proclama de derechas, pues le gritan Franquistas. Incluso lo más de derechas en España lleva el nombre de Partido Popular. Uff, la que se nos avecina.

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Es verdad que no puede obviarse: son experiencias que no pueden trasplantarse a ningún otro lugar.

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Con esta situacion de Venezuela,que debia ser aprobechada por la disidencia cubana para hacerse sentir,y su silencio sepulcrar queda bien definido el lugar que les corresponde,su epoca de oro de viajes y premios se acabo.muchos aprovecharon el momento a plenitud,pero para mi guajiro modo de ver las cosa,se han quedado tirados en la cuneta,desnudos como llegaron al mundo

Los que de verdad hacian el trabajo por amor al pais,quedaron en el camino,de formas y enfermedades raras o huelgas de hambre,los que aun quedan con principios indoblegables,los viajeros "por el mundo"se encargan de anularlos,¿como? manteniendo el rebaño dividido y como son los que hablan hasta por los codos capitalizan el espacio..............de lo que si estamos seguros es que han perdido el disfraz y como se puede apreciar en los foros son pocos los que se creen lo que dicen y menos los que les hacen caso ¿de algo hay que vivir?,¿no?

ontelio casimiro

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Fernando: En Cuba no hay oposición, ni blanda ni dura, sólo cuatro valientes contestarios que se empeñan en denunciar y protestar. Oposición es otra cosa. La falacia de que el gobierno puede "dialogar" con una supuesta oposición blanda; ¿sobre la base de qué, si precisamente es blanda y con los blandos siempre se tiene la sartén por el mango?  Mi única esperanza es la ayuda y la caridad de los monjes benedictinos de la 82th Airborne USMC.

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¿Que pacto oculto hay entre la oposicion y el gobierno cubano?

XXX

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¿Oposicion cubana?,¿donde esta?,porque que yo sepa eso huele mas a circo que a politica,Fijense que estan calladitos,nadie habla,pues miren debian de ponerse de acuerdo  ahora,porque si venezuela se pierde,no les va alcanzar el dinero de los"premios"ni para veinte dias,y ya tontos por este mundo que paguen vajes y den premios quedan muy pocos y del cuento no se puede seguir viviendo,la credibilidad que tienen hoy es muy poquisima,si no es ninguna

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Pienso que el castrismo no está ganando tiempo sino perdiendo tiempo, porque si realmente tuvieran elemento de juicio y salieran del inmovilismo en que están atrapados y tuvieran en cuenta como tu dices, lo que pasó en Ucrania y lo que está pasando en Venezuela, iniciaran reformas políticas que conduzcan a la democracia y al establecimiento de un estado de derecho y en ese periodo ganarían tiempo para que Fidel, Raúl y los estalinistas históricos pasaran a otra dimensión y como la democracia es para todos, la generación castrista productiva se reciclaría e incluso aportarían al proceso democrático, porque hay una realidad amigo Dámaso, el castrismo es extremadamente inoperante pero una gran parte de los que tienen experiencia del manejo del estado y el conocimiento de la Cuba profunda son sus funcionarios sean del aparato del estado o partidista, ahora no se me asusten y quieran lincharme en este foro, por los grandes beneficiados de esta pleyada castrista serán la gente de CAM porque su gran mayoría migraran para el neoliberalismo por razones obvias, COMENTARIO de Esopo 2.

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Dámaso pienso que lo que pasó en Ucrania y lo que está pasando en Venezuela y porque no lo que pasó en Brasil en el pasado Junio, puede pasar en Cuba en la era en la era Pos-castrista o sea después que se haya desmontado el sistema de represión y control castrista, en la etapa de construcción democrática. Varias veces me he referido que las condiciones actuales en Cuba son muy incipiente y no son remotamente las existentes en Venezuela, porque en Venezuela existen partidos de oposición, gobernadores, alcaldes, concejales y parlamentares de oposición, universidades públicas autónomas y privadas, una clase media potente y empresa privada entre otras cuestiones, la sociedad cubana comparada con la venezolana es una sociedad muerta de hambre y los muertos de hambre masivamente lo que tratan es de palear el hambre o sea no tienen ninguna autoestima para luchar por sus derechos y su modo vivendi que entren en riesgos porque eso no existe, como le está pasando a los venezolanos por obra y gracia del chavismo COMENTARIO de Esopo 1.