Economía

Libertad económica y prosperidad (II)

Estado de derecho, tamaño del Gobierno, eficiencia de la regulación y apertura de los mercados: la economía castrista suspende en cada indicador. ¿Cómo cambiar las cosas?

En su Índice de libertad económica 2014, la Fundación Heritage sostiene algo fundamental: la libertad económica es una variable destacada para explicar el éxito económico en el mundo de la globalización.

En un trabajo anterior, presentamos las conclusiones principales del Informe de la Heritage con relación a la economía castrista. Cuba ocupa el puesto 176 de un conjunto de 177 países para los que se elabora el índice. Se observa una mejora muy modesta con relación al año anterior, lo que podría apuntar a que los llamados Lineamientos van en la dirección correcta, pero son del todo insuficientes para dirigir la economía castrista hacia espacios de mayor prosperidad. Por último, del conjunto de países de América Latina, Cuba ocupa el puesto 29, con indicadores muy por debajo de la media regional.

El Informe destaca que la economía castrista continúa atada por drásticas restricciones y estrictos controles del Estado. No existen políticas de libertad económica para impulsar el crecimiento, el comercio y las inversiones, al tiempo que la falta de competencia sigue siendo un lastre para el crecimiento y la prosperidad.

En esta ocasión, examinamos la composición del índice con las cuatro variables que lo integran, y su incidencia en la economía castrista.

Los datos de la economía castrista

El Índice de libertad económica se elabora a partir de cuatro indicadores: el estado de derecho, el tamaño del Gobierno, la eficiencia de la regulación y la apertura de los mercados. Se asume que cuanto más elevado es el índice mayor el grado de libertad, estableciéndose cinco segmentos: con un índice de entre 80-100, libertad económica; de 70 a 79.9, mayormente libre; de 60 a 69.9, moderadamente libre; de 50 a 59.9, mayormente controlada; y por debajo de 49.9, libertad reprimida.

La economía castrista, con un índice de 28.5, está muy lejos de cualquiera de estas referencias.

En cuanto al indicador de estado de derecho, el Informe observa que la corrupción oficial continúa siendo un problema serio, con una cultura de la ilegalidad muy generalizada, más arraigada en el ámbito de lo público, ya que la presencia de la empresa privada sigue siendo muy limitada. El Informe destaca que solo las empresas estatales pueden establecer acuerdos y contratos con la inversión extranjera, siempre bajo la forma de socios minoritarios, en tanto que la mayoría de los cubanos quedan al margen de cualquiera de estos procesos. En esencia, los medios de producción están bajo la propiedad del Estado.

Por lo que se refiere al indicador de tamaño del Gobierno, el Informe observa que el tipo máximo del impuesto sobre la renta es el 50%, y el de las empresas se sitúa en el 30% (35% para las empresas que pertenecen solo a inversores extranjeros). Existen igualmente impuestos sobre las transferencias de propiedad y las ventas. El gasto del Gobierno alcanza el 67% del PIB, uno de los porcentajes más elevados del mundo, y la deuda pública representa alrededor del 35% de la economía nacional. A pesar de las recientes reformas, el Gobierno sigue ejerciendo un peso desmedido sobre la economía.

En cuanto a la eficiencia de la regulación, que es el tercer indicador que compone el índice, el ejercicio de la empresa privada está sometido a un rígido control estatal. El sector público continúa siendo la principal fuente de empleo y la intervención del Estado ejerce un efecto de distorsión sobre el mercado laboral. El Gobierno trata de controlar la inflación por medio de regulaciones de precios, a través de una estricto acotamiento de las áreas de actividad de mercado libre, y de forma indirecta por el control de la expansión monetaria.

Por último, la apertura de los mercados viene representada en el Informe por una planificación controlada del comercio exterior y las inversiones. Igualmente, el sector financiero se encuentra sometido a una estricta regulación y el acceso al crédito para las actividades emprendedoras y productivas se ve frenado por la debilidad del mercado financiero. El Estado mantiene estrictos controles de tipo de cambio y de movimientos de capital.

¿Cómo cambiar el curso de las cosas?

A partir de este análisis, las reformas que podrían mejorar el funcionamiento de la economía cubana y favorecer su crecimiento son las siguientes:

Lucha activa contra la corrupción oficial, amplia privatización de empresas estatales y creación de un marco único y definido para la actividad de todo tipo de organizaciones.

Reducción del gasto público, sobre todo del gasto corriente e improductivo, y diseño de un sistema impositivo que estimule el crecimiento de la iniciativa privada.

Reforma de la regulación económica del Gobierno, limitando sus funciones a las de estabilización, distribución y asignación de recursos. Eliminación de controles de precios y desarrollo de una política monetaria neutral e independiente del Gobierno.

Desregulación de la intervención estatal en las transacciones exteriores, unificación monetaria y creación de un marco jurídico estable para los movimientos de capital. Apoyo a la consolidación de un sistema financiero, con la creación de entidades de crédito que permitan a los privados impulsar sus proyectos.

Cabría preguntarse si en los Lineamientos existe alguna referencia a estas actuaciones que se derivan del Informe de la Heritage. Posiblemente, no. Pero alguien lo tiene que decir.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Que empleo es ese que mal sustenta una familia con 10 cuc o 250 pesos cubanos que no alcanzan ni para una semana.  Que hagan lo que vayan a hacer pero que lo hagan ya por Dios.  Por eso tienen tanto miedo porque no saben como van a manejar la situacion laboral del pais y por otra parte no pueden sustentar mas tantas empresas todas gubernamentales que generan mas gasto que beneficio.  Estan entre la espada y la pared.  No acaban de crearle condiciones al cuentapropismo y lo que hacen es asfixiarlo cada dia mas y mas, como por ejemplo el reclamado mercado mayorista para que puedan buscar sus suministros a precios que le dejen un margen de ganancias y otras cosas que necesita este sector al que han medio que abierto como un mal necesario como un dia denominaran el turismo.

Imagen de Anónimo

Sr. Amor:

Las medidas que propone parecen favorecer una vision productiva y financiera de un cambio economico pero echo en falta una vision laboral, concretamente la necesidad de garantizar la oferta y demanda laboral y oportunidades de nuevo empleo. En ese sentido me cabe una pregunta: si al Estado en su reducción del gasto público ya emprendida via despido de 1.500.000 de trabajadores (hasta ahora 500.000) se le une la reduccion de plantillas infladas que tiene que acometer las empresas privatizadas, no se estara creando un tremendo bolson de desempleados, ya que estariamos hablando del 30-40% de la fuerza laboral activa? Echo en falta su vision sobre esto, Sr Amor, que afectaria a casi todas las familias cubanas, en mayor o menor medida.

Otra pregunta que me hago es Quien va a desinflar las plantillas? El Estado antes de privatizar o las empresas una vez privatizadas? Quien va a cargar con el muerto? Porque, no nos enganemos, eso va a generar un alto desempleo no solo coyuntural sino tambien estructural y va a poner entre la espada y la pared a mucha gente por mucho tiempo. Qiuen le va a poner el cascabel al gato?

Dorian.