Economía

Libertad económica y prosperidad (I)

La Fundación Heritage publica su 'Índice de libertad económica 2014'. Cuba ocupa el puesto 176 de entre 177 países.

La Fundación Heritage ha publicado por vigésimo año consecutivo, el Índice de libertad económica 2014. Hemos de dar la bienvenida a esta publicación porque nos ayuda a comprender muchas de las cosas que adquieren más relevancia en nuestro tiempo.

La utilización de índices sintéticos para el análisis de las economías se ha venido convirtiendo en un aspecto cada vez más referido por analistas y medios de comunicación social.

Entre los primeros, la posibilidad de contar con indicadores alternativos a los clásicos —PIB, inflación, desempleo, renta per cápita—, ha llevado a utilizar de forma creciente los llamados "indicadores de desarrollo humano", por ejemplo, que elabora Naciones Unidas. Estos indicadores combinan distintas variables económicas y sociales para obtener al final un índice que permite ordenar y/o clasificar a los distintos países.

Para los medios de comunicación, contar con índices que son fácilmente contrastables e interpretables por grandes audiencias, añade un motivo fundamental para apostar por los mismos.

La Fundación Heritage sostiene en su Informe algo que es fundamental: la libertad económica es una variable destacada para explicar el éxito económico en el mundo de la globalización.

Los autores del Informe destacan que el progreso económico correlaciona de forma positiva con la libertad económica, actuando como un poderoso estímulo del crecimiento de la producción y los ingresos, lo que a su vez se traduce en más recursos para financiar los sistemas de educación y salud, la protección del medio ambiente, la reducción de la pobreza y el logro de niveles crecientes de bienestar. Además, como se señala en el Informe, el seguimiento de los índices en los últimos 20 años apunta a que se ha ido produciendo un aumento continuo del mismo y millones de personas en todo el mundo han podido aspirar a notables mejoras en sus condiciones de vida.

En tales condiciones, el Informe de la Heritage presenta interesantes resultados que, en lo relativo a la economía castrista, no por ser bien conocidos, merecen una atención como la que se dedica en este trabajo.

En primer lugar, Cuba ocupa el puesto 176 de un conjunto de 177 países para los que se elabora el Índice, ya que existen otros ocho de los que no se cuenta con información y por ello no se proporcionan evidencias. No es una buena posición. Con un valor del índice de 28.7, la economía castrista es una de las menos libres del mundo, y ahí residen buena parte de sus graves problemas de ineficacia e improductividad, denunciados por el propio régimen.

En segundo lugar, se observa una mejora muy modesta en el índice con relación al año anterior, lo que podría apuntar a que los llamados Lineamientos van en la dirección correcta, pero que son del todo insuficientes para dirigir la economía castrista hacia espacios de mayor prosperidad. En ese sentido, el Informe destaca que los avances en la libertad de los negocios (los cuentapropistas) son insuficientes para hacer frente al deterioro en la libertad de comercio, fiscal y monetaria, ejes del índice en los que la economía castrista obtiene valoraciones muy bajas.

En tercer lugar, del conjunto de países de América Latina, Cuba ocupa el puesto 29, y su indicador se encuentra muy por debajo de la media regional. Un aspecto sin duda relevante que viene a mostrar por qué América Latina ha experimentado un auge destacado de sus economías en los últimos años, conforme la libertad económica iba en aumento, mientras que Cuba se ha ido quedando descolgada de ese proceso.

Al final, el Informe destaca que la economía castrista continúa atada por drásticas restricciones y estrictos controles del Estado. No existen políticas de libertad económica para impulsar el crecimiento, el comercio y las inversiones, al tiempo que la falta de competencia sigue siendo un lastre para el crecimiento y la prosperidad. Los responsables de la economía castrista siguen confiando el éxito de sus programas de reforma a la capacidad para reactivar las 2.500 empresas estatales socialistas que funcionan en el país. Poco que celebrar, y mucho que realizar para sacar a la economía de la postración en que se encuentra.

Lo que estos indicadores ofrecen es una perspectiva internacional comparativa que sirve para situar a cada uno en su sitio. Los inversores potenciales, los empresarios interesados en negocios en la Isla, los efectos benéficos de la globalización, difícilmente se van a interesar por una economía que se sitúa al mismo nivel que la de Corea del Norte o Zimbabwe. Mientras que el sistema de partido único que controla el Estado y la economía continúe ejerciendo su influencia sobre el aparato productivo de la Isla, no hay mucho que hacer. El Informe insiste en la importancia de un marco de reconocimiento estable para los derechos de propiedad, al tiempo que los salarios empiezan a adaptarse a la realidad del mercado y las empresas a operar en condiciones de mayor libertad.

En un próximo trabajo, examinaremos la composición del índice con las cuatro variables que lo integran, y su incidencia en la economía castrista. Ese análisis nos permitirá definir una agenda de política económica mucho más adecuada que la contenida en los Lineamientos.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

No hacía falta la publicación de la Fundación, que en Cuba no hay libertad económica lo sabía hasta el que asó la manteca.