Santiago de Cuba

De artesanos a cuentapropistas

La decisión oficial de trasladar el mercado de artesanía obliga a los artesanos santiagueros a convertirse en cuentapropistas.

La Calle Heredia esta ahora vacía. Durante más de 20 años, la popular calle santiaguera albergó el proyecto "Noches culturales", que incluía presentaciones musicales, desfiles y ventas de productos artesanales y gastronómicos. El tramo comprendido entre las calles San Félix y Carnicería llegó a convertirse en un ventorrillo de artesanías que dificultaban el tráfico y constituían centro de peregrinaje del turismo que visitaba la ciudad.

La apertura turística del país a mediados de los 90 hizo de la artesanía el oficio independiente más popular. Solamente en Santiago residen aproximadamente 230 artesanos afiliados a la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), que aspiraban de alguna manera a tener acceso a las ventas. Y la calle Heredia acogía en sus aceras innumerables puestos apretujados y mal construidos, atiborrados de todo tipo de souvenires, donde la talla en madera y la bisutería tenían el protagonismo.

Los artesanos y sus sucedáneos se habían acostumbrado a unos ingresos superiores al salario devengado por los trabajadores estatales. Realizaban la mayoría de sus transacciones en pesos convertibles de manera autorizada y, a pesar de los impuestos que debían pagar al Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), sus negocios resultaban provechosos.

Al parecer todos estaban contentos, pero el sueño acabó. Entre las medidas tomadas por el gobierno de Santiago como parte del embellecimiento de la ciudad para el sexagésimo aniversario del asalto al cuartel Moncada estuvo la eliminación del ventorrillo de la calle Heredia.

Surgió entonces el proyecto Espiral, perteneciente al FCBC, cuyo objetivo fundamental es "la creación y ambientación de un local que agrupe a todos los artesanos de la ciudad", según afirmara un artículo publicado en el diario oficial Sierra Maestra. El artículo detallaba las comodidades de que gozarían los artesanos y el público en general: cafeterías, jardines, almacenes, baños, servicio de custodia las 24 horas...

El proyecto fue inaugurado a bombo y platillo el pasado julio en el parqueo del teatro Oriente, ubicado en la calle Enramadas. Y tan solo seis meses después, va camino a la bancarrota.

La espiral vacía

A pesar de haberse creado un ambiente acogedor, con puestos bien montados y espaciosos, llama la atención la falta de visitantes. Los pocos artesanos que aún permanecen allí no ocultan su aburrimiento.

Un artesano que quiere mantener el anonimato declara que la ubicación del lugar es un desastre, lo que ha hecho que muchos abandonen el proyecto al no poder pagar la renta. El problema es que se toman decisiones arbitrarias, considera.  "Los puestos en la calle Heredia no se veían bien, se habían hecho varias propuestas para cambiarnos a lugares céntricos, pero el Gobierno decidió ponernos en la zona menos transitada."

El área de ubicación es la clave del problema porque, aunque la calle Enramadas es una arteria popular (se encuentran en ella la mayor parte de tiendas y restaurantes de la ciudad), La Espiral fue ubicada en la zona cercana a la bahía, donde solo se concentran almacenes.

Todo esto viene a formar parte de la tentativa gubernamental de reanimar el área del paseo de la Alameda con la ubicación de comercios. Sin embargo, como puede verse en este caso, están lejos de lograrlo. 

Cuentapropismo

La solución de sobrevivencia para los artesanos es, por ahora, sacar una patente de cuentapropista y rentar alguna sala de las pocas viviendas del sector de la calle Heredia donde antes se encontraban.

"Le pago 500 pesos a la propietaria que pidió una patente de arrendataria por 70 pesos mensuales, los cuales también yo pago", me cuenta otro artesano. Y agrega: "El turismo viene aquí, y de ellos vivo".

Los artesanos artistas es el sector de trabajadores privados más grande y organizado del país. Agrupados en la ACAA, desde hace más de 25 años se les permite hacer negocios con empresas estatales para la realización de ambientaciones en hoteles, restaurantes y centros turísticos. Todo ello, mediante  un intermediario estatal —el FCBC o la Fundación Caguayo— que se  queda con el 30 o 40 por ciento de las ganancias.

Paradójicamente, estos artesanos no son vistos como cuentapropistas. Siendo igualmente independientes, tienen un estatus especial que les permite hacer negociaciones y ventas en las calles. Un estatus que muchos de los artesanos santiagueros podrían perder al sacar la patente de cuentapropista, pues a partir del próximo año los que tengan dicha patente tendrán que abandonar la ACAA y, por ende, no podrán comercializar o trabajar para instituciones estatales.

Sin embargo, como es común en nuestro país, donde las personas son obligadas a la ilegalidad, muchos de ellos seguirán en la ACAA y sacarán patentes de cuentapropistas a nombres de otros. En resumen, uno más de los juegos dobles a los que estamos habituados.

El proyecto Espiral ha terminado por ser una utopía impracticable, un espacio sin clientes. Y el antiguo ventorrillo continúa, pero ahora dentro de las casas de la calle Heredia.

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Otra estrategia más para seguir controlando y oprimiendo al pueblo ! Como si con eso fueran a camuflar la miseria y el deterioro de la ciudad ! Como si esos pobres artesanos que simplementemente luchan por vivir, se fueran a hacer millonarios con su trabajo ! Qué abuso !

Imagen de Anónimo

UNA DECISION SABIA Y CON VISTAS AL FUTURO...

Imagen de Anónimo

Lo mismo pasó con los artesanos de la catedral en la Habana. Los trasladaron por los muelles de la bahía donde no van ni las moscas. El gobierno no soporta la idea de q alguien tenga ingresos dignos para vivir una vida digna, sólo quieren que el pueblo viva rodeado de miseria, problemas y miedos.