Política

'Fue un error', dice Lehnert, el general que abrió la cárcel de Guantánamo

Considera que debería cerrarse, porque "'da validez a todas las percepciones negativas de Estados Unidos'.

El general estadounidense que abrió el centro de detención en la Base Naval de Guantánamo, reconoció este jueves que fue un error y debería cerrarse, porque "da validez a todas las percepciones negativas de Estados Unidos", informa Europa Press.

"En retrospectiva, la estrategia de detención e interrogatorio en su conjunto fue equivocada", señaló el general del cuerpo de marines Michael Lehnert, en una columna en el Detroit Free Press.

Lehnert, ahora retirado del Ejército y residente en Michigan, fue el primer comandante de la fuerza operativa que abrió el centro de detención en enero de 2002 en Guantánamo.

Según el militar, Estados Unidos lo abrió porque estaban "legítimamente enfadados y asustados" por los atentados del 11-S de 2001 y pensaba que los detenidos aportarían "información valiosa".

Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que la mayoría de ellos no deberían haber sido enviados allí, ya que tenían escaso valor de inteligencia y había pruebas insuficientes que les vinculara con crímenes de guerra, afirma en el artículo.

"Desperdiciamos la buena voluntad del mundo, después de que fuimos atacados, por nuestras acciones en Guantánamo en términos de detención y tortura", escribe Lehnert.

"Nuestra decisión de mantener Guantánamo abierto ha ayudado a nuestros enemigos, porque da validez a todas las percepciones negativas de Estados Unidos", subraya.

El Congreso estadounidense está debatiendo una ley anual de defensa que daría al presidente Barack Obama más flexibilidad para repatriar o reubicar a los detenidos en Guantánamo. Pero la propuesta mantiene "una prohibición innecesaria y poco sabia" sobre el traslado de alguno de ellos a Estados Unidos, afirma Lehnert.

"Este es un paso adelante hacia el cierre de nuestra cárcel más famosa, una cárcel que nunca debería haberse abierto", dice.

Los primeros detenidos llegaron el 11 de enero de 2002, una semana después de que Lehnert recibiera la orden de construir las cien primeras celdas.

En este tiempo, 776 hombres han pasado por el centro de detención, donde permanecen 162.

Lehnert reconoce el riesgo de que algunos de los liberados puedan planear nuevos ataques contra Estados Unidos, pero la Constitución y el Estado de derecho están por encima de ese riesgo.

"Ha llegado el momento de que los americanos y nuestros políticos acepten un nivel de riesgo en defensa de nuestros valores constitucionales", escribe Lehnert.

"Si nos burlamos de nuestros valores, ponemos en cuestión por lo que realmente estamos luchando", añade. "Ha llegado la hora de cerrar Guantánamo. Nuestra salida de Afganistán es un perfecto punto en la historia para cerrar la instalación", dice.