Lunes, 21 de Agosto de 2017
02:42 CEST.
Opinión

Lezama Lima vs. Moscú

Casi treinta años después del derrumbe del campo socialista, todavía el escritor cubano José Lezama Lima se enfrenta a "Moscú", a la influencia de la extinta Unión Soviética —de la que él mismo fuera víctima, muriendo en el ostracismo por la aplicación de los manuales del materialismo dialéctico— y, si no le ha derrotado y barrido ya, al menos tiene divididas las opiniones en Ciego de Ávila, una ciudad del interior de la Isla donde en realidad nunca estuvo el obeso autor conocido como "el viajero inmóvil". Aquí, un popular restaurant llamado hasta hace poco Moscú, ha reabierto las puertas, para asombro y confusión de muchos, con nuevo nombre: Paradiso.

El hecho pudiera achacarse solo al interés por convertir en plato del turismo la rareza de un escritor y su obra, algo que se practica desde antaño, en Dublín con Joyce, en Cuba y parte del mundo con Hemingway. Quizás lo curioso está en que si Lezama terminó por parecer más exótico, más raro de lo "normal" para un poeta culto en medio de un ambiente caribeño plagado de clichés propagandísticos, fue por el encierro social que sufrió cuando se importaba aquel sistema de exageraciones socialistas que emanaba de los planes quinquenales soviéticos, su utopía y sus mecanismos represivos.

Ya sabemos lo que "une" a Lezama con la ciudad del Kremlin. También se conoce cómo pasaron "los bolos" sobre Cuba, alcanzando hasta el más apartado rincón y la psiquis de generaciones. Más difícil de conocer sería qué puede ligar a la ciudad de Ciego de Ávila con el poeta que alabó, sí, el Valle de Viñales, pero no soportó pasar una noche provinciana en un cuarto de Santa Clara, cuando más cerca estuvo del punto de la Carretera Central donde hoy existe un restaurant estatal —recién nacido, amplio, elegante, lleno de espejos— con el nombre de su novela, cuya primera edición la censura no dejó circular por el país.

Nada en el inmueble recuerda su pasado "moscovita". Tampoco por ninguna parte asoma el corpachón del molusco que vivía en Trocadero 162. Ha bastado cambiar el nombre, y así lo sentencia un anuncio que invita a detenerse en una esquina de la calle Maceo. "Galería-restaurante" es la nueva definición que intenta justificar el traspaso, la apropiación metafórica para la empresa de gastronomía, como si no fuera posible evitar el rebuscamiento.

Por lo pronto, el debate ha surgido, y no en torno al posible menú, sino sobre los ajustes de cuentas que en Cuba históricamente dan forma a cultura, la vida cotidiana y hasta las capas de la tierra.

En el diario Invasor, órgano provincial del Partido Comunista, un periodista alude a la resurrección de donde viene la actual vulgarización de la figura de Lezama, señalando que "fue silenciado en este país bajo la grisura de aquel quinquenio cultural", y concluye entusiasta: "Un nombre de tanto alcance como Paradiso, sin duda, se convierte en reto moral de la gastronomía ante la cultura cubana".

Pero otro columnista, en el mismo periódico, lamenta que lancen a la basura el cadáver adorado de la antigua superpotencia: "no se me ocurriría tratar de borrarle el nombre al restaurante porque [...] el término es la representación icónica de lo que fue la Unión Soviética, estado que [...] nos tendió la mano que nos dio de comer", y, aunque reconoce también derechos de compensación al poeta recolocado dentro del panteón nacional, tras tanto tiempo que vivió como alma en pena sin que le pusieran velitas, lanza esta voz de ataja: "bueno es que honremos a Lezama y su legado, como no lo hicimos siempre, sin embargo, no hay que exagerar".

Pelea de superpesados. El gordo sublime contra la superpotencia soviética. "La tragedia del siglo", pudiera anunciarse, aunque se repita ahora en tono menor, como una farsa municipal.

Para saber el resultado final, habría que esperar a ver cómo los pobladores de Ciego de Ávila van a seguir llamando al establecimiento, si por el viejo nombre o por el nuevo. Además, nada asegura que invocar una novela destinada a la permanencia evite la caída del restaurant en el rápido y gradual abandono, tendencia común de la economía estatal cubana. Si a ello se le suma el desafío de mantener una relación satisfactoria con el mundo de Paradiso, corriendo del fogón y la nevera a las mesas y los mostradores, aumenta el riesgo de fatiga.

Por último, algunos clientes pueden alejarse despavoridos si se les obliga a tragarse el tamaño de esa obra junto con un caldo. Es lo que hace temer la sugerencia hecha por uno de los periodistas aludidos, si se cumpliera al pie de la letra —aunque, quién sabe, quizás los dependientes se rindan antes, o se subleven—: "Y hasta sería provechoso que los trabajadores conocieran, al menos, un resumen de la novela que pudieran compartir, como información, con los que asisten al lugar".

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Comentarios [ 19 ]

Imagen de Anónimo

Me encantan estos artículos, se siente el ritmo del la vida que no está en las grandes noticias, el absurdo cotidiano. Por favor, es irónico, hiperbólico, de qué otra forma mirar nuestra cotidianidad, donde el realismo socialista no hay que traerlo nunca por los pelos, mas bien te hace perder los pelos todos los días. ¿Así que el nombrecito Moscú de ese restaurant era la "representación icónica" de aquella URSS? ¿Habrá exageración mayor? Así se vive bajo el tremendismo socialista.Edgardo

Imagen de Anónimo

II Por cierto, que Carpentier también cuando comenzaba a hablar de comidas no tenía para cuando acabar, pero mientras en Lezama era una ornamentación sofisticada, en Alejo era un ejercicio exploratorio de las conexiones maravillosas, por ejemplo del maiz o el chiplote con las antiguas civilizaciones precolombinas. Se imaginan un restaurate El siglo de las luces, con una guillotina como marco en la puerta de entrada. Lo he contado antes, pero me parece ahora un momento oportuno para recordar aquel día que terminada una cena que le brindó Julio Cortázar en el Hotel Nacional, quedó una sardinita en el aliño de aceite y vinagre, que generaba un brillo metálico sobre la bandeja de plata y las escamas; cuando el camarero iba a retirar el servicio Lezama le dijo "dejad a ese ser que espejee en su universo". 

Imagen de Anónimo

I Lezama adoraba las buenas y abundantes comidas, creo que sufrió más por la dieta socialista que el cruel ostracismo a que fue sometida su obra y su persona. No creo exagerar si afirmo que la comida gourmet era para él una obsesión, sobre todo después que comenzó a pasar ayunos involuntarios. Ciro Bianchi recolectaba latas de leche entre los amigos y se las llevaba, eran los días del curso órfico, yo le llevaba mi cuota de tabacos y la de un querido amigo fotógrafo. Recuerdo que su otra obsesión eran las corbatas, tenía cientos de ellas en su húmedo dormitorio. Que una humilde capital de provincias remueva el nombre Moscú y ponga el título de la primera novela de Lezama en un restaurant, me parece un acto feliz, justiciero (por lo de la neocolonia) y sobre todo coherente, por la enorme pasión de Lezama por la comida, desde los frijoles negro a la Menocal hasta un humilde tocinillo del cielo. 

Imagen de Anónimo

Pero lo más importante no se dice_ ¿cual es el menú? ¿que platos sirven de comida?¿es una cena lezamiana? ¿o arroz con chicharos?

Imagen de Anónimo

"¿Y es ésta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintidós años juntos?Seguramente sí, y no sólo porque quizás esta noche iremos  al restorán Moscú,Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Moscú y sus amigos, y también a Leningrado, a Bakú, a Ereván;Sino sobre todo porque los celebramos con un día como todos los días de esta vida,De esta vida ya más bien larga, en las que tantas cosas nos han pasado en común"."Aniversario" de Roberto Fernández Retamar

Imagen de Anónimo

es una crónica ligera, verdad, pero los que se atormentan con analisis profundos... que no lean, Digo yo.

Imagen de lalocadelblog

Excelente articulo. Me da la impresion que el lugar es una antigua residencia de algun "gusano burgues" que tuvo que largarse de la isla, por tanto se cerraria el triangulo: MOSCU-PARADISO-MIAMI, hasta que su legitimo dueno recupere la propiedad. Quizas el autor nos pueda aclarar este detalle.

Imagen de Anónimo

Pedro Anónimo - 21 Nov 2013 - 6:45 pm: Dices que el derrumbe del campo socialista ocurrio hace 21 años y 11 meses. Supongo que es una referencia a cuando se acabo de descojonar la URSS.Para mi el derrumbe del campo socialista ocurrio el 9 de Noviembre de 1989 cuando oficialmente dejo de existir el Muro de Berlin, ya antes Polonia, Hungria y Checoslovaquia habian derribado el sistema de corte sovietico y avanzaban rapidamente hacia estructuras occidentales.Asi yo diria que en realidad son 24 años, pero que mas da, por mucha mierda que fue ya la gente no quiere ni contar para atras.GSG

Imagen de Anónimo

No creo que el autor haya dicho nunca que era un notición, ni un problema, sólo es una crónica más de las cosas de pueblo mocho, en la parte puede estar el todo, ¿no?, los que hablan de un "problema" son los periodistas del periodico de la ciudad, que se citan, aquí sólo se ha hecho una sabrosa crónica de la realidad cubana, pero andrecito mir -se entiende, eres de la generación de las ediciones MIR- no te hales los pelos, no es para tanto, abrígate bien y mira cuando camines por las calles no resbales, que la cultura no está allá arriba nada más

Imagen de Anónimo

Gracias, por esta prosa bien escrita, el que no la entendió es porque no tiene dos dedos frente. La verdad, la verdad, no gastaría una neurona en publicar en una revista donde hay lectores tan simples que no sepan leer más allá de la cáscara. Decepcionante, porque detrás de ese artículo hay una verdad y una tragedia que se vive y se olfatea muy bien desde el nuevo Moscú, donde los precios altos se pueden pagar con un salario decente.Maruja