Martes, 12 de Diciembre de 2017
22:53 CET.
En defensa de Miami (II)

20 minutos

20 minutos. Esa es la distancia que separa cualquier punto de otro en Miami. De Hialeah a la Pequeña Habana. De South Beach al aeropuerto, de la Saguesera a Kendall. Da igual el tráfico, las calles cerradas por reparaciones, o la distancia.

"Eso está ahí mismo, a veinte minutos", te dicen y tienen razón: veinte minutos justos es lo que demora el chofer en potencia en tomarse una última coladita, cambiarse la camisa porque la puesta se la manchó de café, despedirse de su familia, salir al draigüey y volver a entrar a buscar las llaves del carro (porque decidió que mejor manejaba el de la mujer que es más chiquito y gasta menos gasolina) hasta sentarse frente al timón.

En llegar a su destino gasta cuarenta minutos más. Y eso en caso de que no haya mucho tráfico ni calles cerradas, lo que en Miami es el equivalente a que la fuerza de gravedad haya decidido tomarse un descanso.

Es en ese curioso cálculo de las distancias donde creo que estriba la extraña percepción del tiempo que existe en Miami. Más o menos la misma que hay en el interior de un agujero negro donde se dice que la relación espacio-tiempo se curva. Más o menos igual que la calle Ocho al entrar al downtown. De ahí que el tiempo transcurra más lentamente en Miami (como los carros en el Palmetto a las 8 de la mañana) en comparación con el resto del planeta.

Eso es lo que explica el misterio —tantas veces abordado por los científicos— de que las invitaciones de bodas en Miami citen para una hora antes del evento real, que los estudiantes, a diferencia del resto del hemisferio norte, empiecen sus clases en agosto y que en la ciudad se hable de un dictador de mediados del siglo pasado como si acabara de llegar al poder.

Para explicar esta anomalía se podría apelar a la llamada "paradoja de los gemelos", formulada por Einstein, según la cuál si un gemelo hace un largo viaje a una estrella en una nave espacial a velocidades cercanas a la velocidad de la luz y el otro gemelo se queda en la Tierra, a su vuelta el gemelo viajero resultará más joven que el que no hizo el viaje. Ese, por supuesto, es un experimento mental, como mi proyecto de pasar un fin de semana con Angelina Jolie.

Lo que parece confirmar la teoría de que en Miami el tiempo transcurre más lentamente es que si se envía a uno de los gemelos a La Habana —ya sea por amor a la ciencia o por pura crueldad— y al otro se le deja en Miami, cuando el de La Habana regrese a Miami va a parecer el abuelo del que se quedó.

Habrá quien achaque la diferencia de edad a la comida y el aire acondicionado de Miami, pero yo insisto en que se trata de la curvatura espacio temporal que solo puede ser explicada a través de la teoría especial de la relatividad: algo lo suficientemente sofisticado y difícil de entender como para resolver el misterio de que a pesar de que cualquier mayamés se demora en salir de su casa bastante más de lo que dura un matrimonio en Hollywood, en realidad la vida allí transcurre a la velocidad de la luz.

El asunto está en cómo sincronizar a Miami con el resto del planeta, cómo lograr que las bodas comiencen a la misma hora que dicen las invitaciones y los estudiantes sus clases en septiembre. Lo más fácil sería adelantar los relojes. (O atrasarlos porque con esto de las teorías ando más confundido que Nicolás Maduro frente a un libro de gramática.)

Doy por sentado que no bastará adelantar una hora en verano como en el resto del mundo porque los mayameses se la gastarán en un par de coladas de café o en llegar a la primera boda que haya en la familia. Hablo de adelantar (o atrasar) años completos cuando no de décadas: o poner el reloj en 1958, cuando el presidente era Eisenhower y se recogía dinero en Miami para mantener a Fidel Castro en la Sierra Maestra; o en el 2100, cuando el presidente sea la última versión de Iphone y se recoja dinero en Miami para hacerle un monumento a Fidel Castro como máximo responsable de su crecimiento demográfico.

Queda en manos de sus habitantes decidir en qué dirección mover las manecillas del reloj.

 

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Comentarios [ 24 ]

Imagen de Anónimo

dices mucho, y grandes verdades, de forma tan simpaticona que parece chiste ,, pero no lo es.. gracias

Imagen de cheito

Enrisco, como siempre...Genial !!. Un placer poder volver a leer sus articulos

Imagen de Anónimo

Esta un poco "fuerte" ese video del caballo; o sea...porque parece casi una broma con tantas otras cosas mas importantes que pasan y que se pueden reportar; pero en una sociedad verdaderamente libre las personas incultas, pobres, tontas, enfermas, idiotas, tambien tienen derecho a una opinion (aunque nos resulte estupida o que no represente una opinion mayoritaria). En YOUTUBE, que gracias a dios se corre desde un pais libre, hay videos mas tontos aun, pero cada uno tiene "su publico", y si nadie lo mira ni lo aprueba....bueno, al menos la persona tuvo la oportunidad de ponerlo a consideracion, pienso yo. No debemos hacernos falsas expectativas sobre el futuro de Cuba, aunque algunos quieran pensar que alli si hay muchos cultos, los hay muy incultos tambien. Tendremos que lidiar con todo tipo de personas y actitudes, hoy y siempre. Alli y aqui. Tolerancia mi gente, mucha tolerancia. Todos los seres que habitamos este planeta merecemos respeto y consideracion; eso tambien nos hace mas culto.

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 Eso que llaman "lo cubano", no es más que una parodia del comportamiento humano. Miami es una de las caras, pero Cuba es la otra, como también hay otras caras diseminadas por todo el mundo, en donde hay cubanos. Llegan y se comportan como lo peor. Pero insisto en que Cuba tiene un gran peso. Miren a este "disidente" en este enlace, con gente así vamos a llegar a ser un país libre y del primer mundo.http://www.youtube.com/watch?v=DF4HMH7X234&feature=youtu.be

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Me encantó este escrito, 'claro, ligero y sabroso' como todo lo cubano!    jajaja

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Cuando un cubano llega a cualquier lugar (del mundo) si no tiene a OTROS CUBANOS a su alrededor, suele acomplacerse con facilidad al nuevo territorio, a las nuevas contumbres, a la nueva civilizacion; pero cuando cae en un lugar donde hay una comunidad grande de cubanos...se siente en sus anchas y NUNCA se acopla. Hay excepciones, claro; pero asi funciona para la mayoria, incluso de otros emigrantes/refugiados/exiliados.Miami tuvo un antes y un despues; o dos, mejor dicho:Miami antes de 1960 y Miami despues de 1960Miami de 1960 a Mayo de 1980; y Miami DESPUES del Mariel-1980.Solo los que vivieron cada una de estas etapas o los que se han tomado el trabajo de averiguarlas (de fuentes confiables) saben todo lo positivo y negativo que tuvo esa ciudad en cada una de ellas. Y tambien saben lo que aporto-negativo y positivo-el cubano a Miami en cada una de las etapas. Se los dejo de tarea.   

Imagen de Anónimo

Entiendo que cuando no se vive en el corazón de una comunidad todo el tiempo se hace más fácil notar “los defectos” al entrar por unos días a “sus mundos” pero no porque la comunidad en la que vivimos nosotros no  tenga defectos también (aunque sean diferentes), sino porque, incluso a nuestro pesar,  los defectos de NUESTRA comunidad terminan pasando inadvertidos por la frecuencia con que nos tropezamos con ellos. De hecho, muchas personas con más tabla terminan amando esos defectos porque son, cuando se analizan a profundidad, lo que hace diferente a una comunidad de otra, son su idiosincrasia, su modo de vida; modo que puede incomodar a los demás; pero obviamente a ellos los hace FELICES.

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El “matrimonio” que algunos cubanos de Miami tienen “con el pasado” (sobre todo personas mayores) me parece  un poco de despiste por parte del autor no saber que ese “Síndrome” lo padecen TODAS las personas mayores, de cualquier país.  Siempre su época les va a parecer mejor. Siempre se van a quedar casados con los principios, moral, creencias que eran “estándares” en sus épocas. Siempre se van a resistir a “cambios” que signifiquen modificación total o parcial de lo ya establecido y conocido BIEN por ellos.  De la misma manera que los jóvenes tienen “su propio síndrome” de olvidarse que lo que disfrutan ellos hoy lo construyeron OTRAS personas, esas a las que critican porque “están pasadas de moda”. El mismo síndrome de querer re-inventarlo todo para que no se parezca al pasado, para estar lo más lejos posible de la mentalidad de sus padres y abuelos

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la informalidad de los cubanos no fue aprendida en Miami, fue traída de Cuba….quizás heredada de los españoles porque otros latinos la padecen también. Otras críticas disimuladas sobre los CUBANOS DE MIAMI también son un poco absurdas considerando que también trajeron esos (¿malos?) hábitos de Cuba; como el hábito de exagerar, alardear, etc. Por ejemplo, en Miami “todo queda a 20 minutos” (lo cual no es mentiras si se sale SIN trafico) y en Cuba todo quedaba “al cantío de un gallo” ¿Cuál es la diferencia? Que en Miami hay pocos gallos y es difícil calcular cuán lejos está el cantío porque con el ruido de los autos no podrías escucharlo

Imagen de Anónimo

Jajaja, muy bueno, un monumento en Miami al crecimiento demográfico...