Viernes, 15 de Diciembre de 2017
12:29 CET.
Historia

El regreso de Sumner Welles

Es frecuente que con la aparición de un nuevo libro vuelva a circular, al menos en ciertos ambientes, el nombre de un personaje que había sido relativamente olvidado por obra y gracia del inevitable paso del tiempo. Quizás ese sea ahora el caso de Rendezvous with Destiny (Encuentro con el Destino) de Michael Fullilove, publicado por The Penguin Press de Nueva York.

El libro se presenta como una explicación bastante minuciosa de cómo el presidente Franklin Delano Roosevelt y "cinco hombres extraordinarios" guiaron a Estados Unidos a prepararse antes de la Segunda Guerra Mundial en aspectos estratégicos, de diplomacia y de logística para enfrentarse a las realidades del mundo, más específicamente a la situación europea de aquel período.

Uno de los importantes estadistas mencionados es Benjamin Sumner Welles, junto a Bill Donovan, Wendell Wilkie, Averell Harriman, y sobre todo Harry Hopkins, el casi insustituible amigo del presidente. Donovan, gran maestro de espionaje, fue enviado a Londres para determinar si el Reino Unido podía hacerle frente a los nazis.

Wilkie, candidato republicano derrotado por Roosevelt en 1940, se encargó de animar a los ingleses y de convencer a los americanos de la necesidad de ir a la guerra. Harriman, gran empresario y futuro gobernador demócrata de Nueva York, trabajó en cuestiones de ayuda a los ingleses.

Hopkins haría de todo, especialmente anticipar ciertos detalles sobre la futura alianza de los dos países a Sir Winston Churchill.

En cuanto a Welles, encarnación del patriciado protestante anglosajón del noreste estadounidense en cuestiones diplomáticas, recorrería gran parte de Europa analizando posturas y proyectos de gobernantes y embajadores. Antes de describir en detalles la participación de estos enviados presidenciales en las cuestiones europeas de la preguerra, el autor ofrece información sobre sus personas y actividades previas.

En el caso de Sumner Welles (1892-1961), una de las figuras de mayor importancia en la política del "Buen Vecino" y en muchos otros asuntos relacionados con América Latina, su condición de experto mediador en esa zona se menciona casi de paso. El autor se limita a mencionar que en abril de 1933, Roosevelt lo nombró secretario asistente de Estado para América Latina y que "realizó bien su trabajo" en relación con aquello del "Buen Vecino", política mediante la cual "Washington renunció a su derecho de intervenir en los asuntos de las repúblicas hermanas".

Todo eso puede discutirse, quizás aceptando algo de ello, pero mientras se ofrece la minibiografía de Welles, solamente se ofrece esa información sobre alguien que se hizo famoso precisamente gracias a América Latina. Cualquier estudioso de la historia latinoamericana de la primera mitad del pasado siglo XX puede inmediatamente asociar a Welles con la región, sobre todo con la República Dominicana y Cuba.

En el caso cubano, Welles fue el casi todopoderoso enviado especial de Roosevelt para resolver la crisis ocurrida por la revolución de la década del treinta y los últimos días del gobierno del presidente Gerardo Machado. Allí Welles se revistió entonces de una importancia comparable a la de los otros grandes personajes: Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martín y Antonio Guiteras.

La gestión de Welles, conocida como "mediación" en los textos de historia de Cuba, determinó la salida de Machado, la designación como presidente provisional del doctor Carlos Manuel de Céspedes, hijo del famoso libertador cubano con ese mismo nombre, y el polémico tratamiento que se le dio al golpe de estado del 4 de septiembre de 1933 encabezado por el sargento —designado entonces como coronel— Fulgencio Batista y por el Directorio Revolucionario compuesto por estudiantes.

La izquierda y otros sectores, hasta los más conservadores, han acusado siempre a Welles de haber manipulado la situación a favor de Batista favoreciéndole como el hombre fuerte que pronto dominaría el país desde el campamento militar de Columbia.

En cualquier caso, no se puede escribir la historia de Cuba en el siglo XX sin el nombre del personaje que, mucho antes, había intervenido en asuntos dominicanos. Es más pudieran escribirse libros completos sobre el tema de Welles en Cuba y Santo Domingo.

Bastaría leer "Memorandum relativo a la intervención de Sumner Welles en la República Dominicana", informe aparentemente escrito por el doctor Julio Ortega Frier y fechado en 1945 en Ciudad Trujillo, para comprobar hasta qué punto Welles se involucró en la política dominicana desde 1922 y en el proceso de la salida de las tropas que ocupaban Quisqueya desde 1916.

Su trabajo con la Misión Dawes en Santo Domingo, su amistad con Angel Morales, gran opositor de Trujillo, e infinidad de cuestiones son reconocidas en otros libros de autores estadounidenses, británicos y hasta de Europa continental. Santo Domingo y Cuba son mencionadas abundantemente en la biografía escrita por su hijo Benjamin Welles: Sumner Welles, el estratega global de Franklin Delano Roosevelt (St. Martin’s Press, Nueva York, 1997). No puede pedirse algo igual a la obra, bastante conocida, escrita por el propio Sumner Welles —Seven Decisions that Shaped History (Siete decisiones que dieron forma a la historia)— porque su entorno es diferente.

Lo que me preocupa, o mas bien me sigue preocupando, es que para muchos autores, aun tan respetables como el que me ocupa hoy, autor de una obra magnífica como Encuentros con el Destino, pueda continuar considerando a América Latina como algo que basta mencionarlo brevemente como región hasta cuando se trata de describir a un personaje que logró alcanzar fama precisamente por su intervención, bastante controversial por cierto, en dos naciones tan cercanas al territorio y la política regional de Estados Unidos.

Cuando dictaba hace casi cuatro décadas un curso sobre Historia Latinoamericana en un college norteamericano con alumnos, casi todos ellos, anglosajones y protestantes, escogí el texto de Frank Tannenbaum Ten Keys to Latin America (Diez claves de América Latina).

Alguien me dijo entonces que el título del libro era simplista.Quizás tenía razón aquel buen estudiante de pelo rubio y ojos azules,aunque el libro era adecuado y efectivo en término generales. En puridad de verdad y a pesar de todo lo que he escrito anteriormente,  Michael Fullilove no estaba obligado a abundar sobre nuestra región al intentar describir al personaje Sumner Welles, pero se nota hasta en libros tan valiosos como el que acaba de publicar, el proceder de un ambiente en el cual América Latina simplemente se menciona como una gran zona que no forma parte de las prioridades internacionales del "mundo desarrollado".

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

enviado a cuba a decirle machado que debia irse, machado le estaba dando mucho cuero a los comunistas, y el comunista de FDR solo le tiro un cabo a sus hermanos en fe.

Imagen de Anónimo

La foto es una pose. FDR iba a Warm Springs a recibir atención médica y no podía manejar. Hubiera quedado mejor con las posiciones invertidas o un auto inglés.

Imagen de Anónimo

A Benjamin Sumner Welles, por su conocimiento del área y su dominio del español, se le consideraba un ‘latinoamericanista’ consumado. Amigo personal de FDR, fue nombrado secretario de Estado adjunto en 1933. Es considerado el artífice de la política del Buen Vecino, pero también le dan créditos por el diseño de Naciones Unidas. En fin, BSW fue una auténtica estrella de la diplomacia americana (lástima que se estrellara por un escándalo sexual), si bien su papel de mediador en La Habana del 33 puede calificarse de contraproducente. Al caos preexistente se añadió la anarquía posmachadista que se prolongó más de lo debido. Batista fue un imponderable con el que no contaba el embajador Welles. El 4 de Septiembre, más que una sargentada, fue un contragolpe revolucionario del DEU en respuesta al golpe del 12 de agosto, protagonizado este por Welles, el ABC y los altos mandos militares. Que luego Batista se convirtiera en strongman indiscutible dando otro golpetazo en enero del 34 para librarse de Grau y sus muchachos revoltosos, con la anuencia esta vez de la embajada de EEUU, no desmiente el hecho de que a BSW le salió todo al revés. NIC 

Imagen de Anónimo

Tu comentario huele a homofobia. Asi que ser homosexual es una "debilidad"? No jodas compadre, parrece que saber leer, al menos informate un poco.   

Imagen de Anónimo

Quisiera lanzar una pregunta al aire por si alguien me la pudiera contestar,,,, Es verdad que Sumner Welles tenia debilidades las cuales le llevaron a faltarle el respeto a Jose Eleuterio Pedrasa y este le dio una trompada?  gracias.