Lunes, 18 de Diciembre de 2017
11:45 CET.
Sociedad

Mientras nada llega

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Un amigo francés me confió que al leer mi primera novela, publicada en París en 2010, perdió el deseo de venir a Cuba. El panorama que describe la obra, (el día a día de varios cubanos de a pie en el año 2007), le pareció "infernal".

Tal vez por vivir más hacia adentro que hacia afuera, he tardado en llegar a esa conclusión lapidaria, pero a veces, involuntariamente, recibo flashazos de lo que podría ser la mirada de un turista del primer mundo, y confieso que también me sobrecojo.

Por ejemplo, en un acto tan simple como enfrentarme al pan matutino, la frustración al probar lo que parece sólido y se descubre misteriosamente inconsistente. Doble fracaso tras haber superado el impacto de su apariencia, que revela cómo se amasó y coció con amargos pensamientos. Entonces, cómo no recordar aquello que expresó el poeta Khalil Gibrán sobre el "pan hecho sin amor que solo saciará a medias el hambre…"

Llega el momento de admitir que el panorama que asustó a mi amigo es incluso peor que el de hace seis años.

Salgo a la calle. El agua de lluvia se fermenta en los baches junto a la mugre que jamás se remueve, al detritus de los perros, a las aguas albañales que viajan por efecto del estatismo, en agonía ralentizada, a algún tipo de muerte.

Perros famélicos buscan en la basura cada vez más expandida en la hierba, el hedor omnipresente se impregna, se incrusta en la memoria. Un anciano pasa sobre su pudor y su instinto y registra el vientre de un latón desbordado.

Las paradas de ómnibus son templos desteñidos y sucios consagrados al dios de la espera. En una, para combatir la vieja y asfixiante sensación de estatismo, escribí en el piso con acrílico blanco: "Espero… que algo pase mientras espero: que algo nazca, algo crezca, que algo se transforme".

Cuando tomaba las notas de mi novela en una parada, en la guagua, en la playa donde buscaba caracoles para las artesanías con que sobrevivía, la idea original era hacer una obra a tres manos: una artista cubana en Múnich, un poeta en Centro Habana, una escritora en Alamar. El proyecto se disolvió porque los otros co-autores lo abandonaron.

Al hacerla resurgir con otro título, intenté que ellos también estuvieran en ese itinerario de búsquedas, de aferramientos, de afectos. Cubanos que enfrentan día a día el simple y terrible reto de la nostalgia (en el exilio), o de la supervivencia en Cuba.

O los que atrapados en un proyecto de ciudad abortado y olvidado (Alamar), intentamos redimensionarlo con grafitis, performances, lecturas de poesía. Lo importante es seguir, no rendirse, mientras nada llega…

Mientras se van amigos, familiares, mientras miramos cómo los bichos abandonan el cuerpo de un animal muerto en la calle. Mientras nos preguntamos si solo se huye de lo que está por descomponerse, por hundirse. Mientras tomo la grave decisión de quedarme por amor a alguien que no podrá irse conmigo. Mientras arrastro en esta decisión a mi hijo que sueña con ser "libre" cuando crezca, con escuelas donde un varón puede tener el pelo largo.

No es una novela, es un documental literario. 

Recorro los escenarios de hace seis años y palpo la vigencia del naufragio: el parque donde solía jugar mi hijo, azotado por la indiferencia y el maltrato. El taller que fue un espacio de reverberación artístico, que nos hacía olvidar el tiempo, salpicado por la lluvia a través de persianas ausentes. El grupo con que entonces compartíamos la vida y el arte, (OMNI-ZONAFRANCA) fue expulsado de esa sede en 2009 por el viceministro de Cultura.

Descubrir que hemos estado girando en un carrusel creyéndolo un desplazamiento… ¿Admitir acaso que la solución para quebrar esa gravedad (horizontal), es quebrar la línea, romper el círculo? Porque, como retitulé la novela, reivindicando la frase que oigo desde niña: "Aquí lo que hay es que irse…" Porque "la vida se separa rápido de un cuerpo muerto, en cuanto se detiene el flujo, la reverberación dentro del mecanismo". Porque Cuba es solo una estación, no un lugar para fundar, para permanecer.

Me dejo caer en un muro roto del parque donde todavía oigo la voz infantil de mi hijo antes de que mutara a ese timbre viril que aún me cuesta reconocer. Evito la mirada de la gente que pasa, escurro las lágrimas que resbalan obstinadamente bajo las gafas. Miro el edificio donde viví tantos años, en el hipnotismo paralizante de la espera, en el atropello de sueños, actos, resistencia.

Y vuelvo a sentir que ahí, donde debía haber un movimiento de expansión, algo oprime hacia adentro, hacia atrás, hacia abajo. La diástole retenida, estrujada en un puño. La sístole como única alternativa.

Estoy a punto de darle la razón a mi amigo, el que perdió el deseo de venir a esta isla, cuando recuerdo lo que vi al entrar al cielo de Cuba, en un avión procedente de Francia.

Un país que nunca había visto desde arriba (el viaje de ida fue en un vuelo nocturno), un país que me jalaba como si estuviese cosido a mi ombligo. El dolor como un aura, rodeando a Cuba. La Habana allá abajo, allá lejos, una maqueta dispareja, ¡tan pobre y frágil! Carros viejos, gente desgastada en la intermitencia de la ilusión y la desesperanza. Todo en medio de un crepúsculo cuya belleza cortaba el aliento.

Y empiezo a darme cuenta…

De que los movimientos telúricos surgen en lo oscuro, en lo invisible. De que ese país ajeno que veo en la televisión se desmiente en las calles, en este parque en ruinas. En carteles desteñidos, en edificios que se desploman, en oficinas donde se respira abulia, en escuelas donde se venden calificaciones y exámenes, donde se murmura el himno nacional por más que desde un balcón o podio alguien exija cantar con entusiasmo.

En esos niños escépticos, en esa juventud irreverente, hasta cínica. En las multitudes endurecidas por el hastío.

Recuerdo que lo que omite la televisión salta de oído a oído, de celular a memoria flash, a computadora, a CD. De pensamiento a pensamiento. Que el silencio se volvió rumor, reprobación, miradas tácitas. Que ningún maquillaje basta para disimular el desastre.

Y concluyo que mi amigo no tiene toda la razón, aun cuando el resultado del impacto (por vista, olfato y sentimiento), se parezca tanto al infierno.

Que todavía hay que seguir, no rendirse. Porque algo, no tan lejano como indefinido, lenta e inevitablemente, está llegando por fin.

 

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Comentarios [ 17 ]

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asi dijo en un discurso, porque si repartimos la pobresa entre todos tocaremos a menos pobres, si pero el no participa de esa pobresa de la que hablo, sinico descarado.hp. y de mas.abajo tu comunismo.

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porque si tu lo permites el progimo quiere tener aplastado al progimo, pero si tu no lo permites y te rebelas contra quienes te quieren aplastar entonces o eres tu o soy yo en este mundo ,pero no te permitire que me aplastes, aunque me mates , o primero te mato, o eres tu o soy yo ,pero tu no seras mejor que yo ,ni viviras oprimiendome ami para vivir tu como te plasca, eso es lo que tiene que pensar ese pueblo que lo ha dado todo y no recibe nada. 

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el pueblo es el culpable de su destino ,porque aun siguen con los brazos cruzados y esperando un milagro de la revolucion.

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Sobre todas las cosas, grandes contrastes. Una pobreza bien repartida en la mayoría de las familias. Asomos de lujos y autos reliquias en unos pocos. El celular como atributo de prestigio y poder. El DVD para tener imágenes alternativas a la televisión oficial. Las marcas ante el ojo extraño o inmediato.http://caracoldeagua-arnoldo.blogspot.com/2012/01/cuba-no-es-una-postal-de-los-anos-50.html

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..has retratado mi vida y mis recuerdos, gracias

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Dios te escuche, y que ASI SEA !. Gracias,..., Rudy

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La robolucion es como una plaga que chupa del arbol y ahi lo deja seco, pero me reconforta saber como dice la autora con la poesia del alma: De que los movimientos telúricos surgen en lo oscuro, en lo invisible. Y yo creo que ese movimiento telurico esta ahi como dormido pero cuando salga a flote sera apoteosico.  El hombre nacio libre geneticamente asi sera hasta que estemos en esta Tierra.

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Buenisimo

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Todos los que aqui de algun modo expresan sus opiniones aman profundamente a ese pais a pesar "de todos los pesares" y aun despues de la escritora saber que vive una "realidad" inigualable , solo Haiti se le puede comparar y se que los que lean mi opinion hasta "algun que otro"  tratara con su "jauria de perros" atacarme, ME IMPORTA UN CUERNO, porque SOY LIBRE y digo lo que PIENSO !. Desastre que ocurrio desde 1959 en que los "ilusionados", aquella parte (casi su totalidad ) de  un pueblo TOTALMENTE  "enamorado" que se dejo` seducir por los encantos de un "iluminado encantador de serpientes" y llego con las ilusiones y maravillas  DE UN CONTADOR DE "HISTORIAS "a "REVOLUCIONAR" una tacita NO de oro pero si de "plata" en un INODORO MODERNO !. 54 an`os despues todas las man`anas los vecinos de La Habana se levantan ya NO con las esperanzas de "construir el SOCIALISMO-COMUNISMO" sino tan siquiera  con la esperanza  de encontrar en los escombros de algun "derrumbre"  algo "servible" para reconstruir sus "casas" o como se les llama , viviendas.Mientras tanto la "juventud" ese divino tesoro que todos una vez tuvimos ve PASAR los mejores an`os de sus vidas simplemente descritas con una sola palabra "VACIA" , que es lo que ha sido la promesa compartida de tres GENERACIONES !, y esa luz al final del tunel que NO LLEGA !.Buen articulo, bien articulado !.Gracias,..., Rudy

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BUEN ARTICULO.......LLENO DE VERDAD....DE AMOR HACIA CUBA......DE BONDAD Y SOBRE TODO DE ANCIAS DE LIBERTAD....JAMAS HEMOS PERDIDO LA ESPERANZA DE SER LIBRES.