Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Opinión

Las 'buenas costumbres' de Raúl Castro

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Raúl Castro bien pudiera comenzar sus discursos con aquella frase de Cicerón: O tempora, o mores!, (¡Oh tiempos, oh costumbres!), o emular con los ideas de Catón el Censor. En su último discurso ante el Parlamento, su defensa a favor de la moral y los "valores éticos" me hizo recordar una frase de Eduardo Galeano acerca de un dictador de Guatemala, de principios del siglo XX, del cual se dijo que había ejercido "el augusto sacerdocio de la Ley en el majestuoso templo de la Justicia sobre la roca inconmovible de la Verdad". Sí, porque los gobernantes cubanos han ejercido siempre el sacerdocio, no tanto de la Ley, sino de la "moral revolucionaria".

Y ahora, parece que Raúl Castro estuviese interesado en restaurar aquellas "buenas costumbres" que durante años fueron tildadas de "burguesas".

Si un grupo de señoras católicas, de misas dominicales y casas de beneficencia, añorase el tiempo de las "buenas costumbres", no me extrañaría. Pero que Raúl Castro quiera ondear ese estandarte es algo insólito, que lo acerca al terreno de lo que se ha llamado un "conservador", pero un conservador del siglo XIX, desfasado por completo del discurso político moderno, y a años luz del discurso progresista de hoy, que tiende a ser más inclusivo y tolerante —y por ende, ha abandonado la misión de "reeducar" a los diferentes.

Esa defensa de "los valores morales y cívicos" puede ser el síntoma de un despertar, de un reconocimiento: de que al final, el mundo no se divide en burgueses, proletarios, o revolucionarios, sino en seres humanos, que están más cerca o más lejos de asumir y proyectar esos valores, que pudieran llamarse "éticos", o "humanistas".

Sin embargo, sigue yéndose por las ramas. ¿No comprende que el socialismo, al controlar todos los aspectos de la vida, genera estatismo, y el estatismo sofoca todas las dinámicas naturales que surgen en la sociedad? ¿No comprende que el socialismo es una camisa de fuerza, que provoca parálisis, círculos viciosos, declive y pobreza? Y por supuesto, con la pobreza material llega muy pronto la pobreza espiritual, y moral.

¿No debería Raúl Castro interesarse por dinamizar las fuerzas políticas y económicas, en vez de estar señalando a un punto u otro del mapa social? ¿No debería estimular la producción nacional, a través de una mayor apertura y consolidación de los derechos de propiedad, y fomentar las inversiones libres, que no discriminen a los cubanos residentes en el exterior? En vez de perseguir actos de corrupción, a todos los niveles, por medio de la Contraloría, ¿no sería más factible publicar los estados financieros, y dejarle esa función a la prensa, que puede fiscalizar mejor el uso específico de los recursos del Estado, y así, ir soslayando un poco el papel de cantarle loas a la Revolución y al socialismo?

Lo que no comprende Raúl Castro es que toda dictadura engendra anomia; y en Cuba, ese camino del "sacrificio" individual en pro del bienestar colectivo ha conducido al descalabro nacional, por lo que, en resumen, a nadie le interesa ya ganar medallas, banderas ni diplomas, sino dinero.

Si Fidel Castro fue el hechicero de la sociedad cubana, parece que Raúl Castro quiere ser su domador, algo así como el "encantador de perros". Quiere eliminar "las tendencias negativas", lo cual se traduce en combatir vicios, que son muy parecidos. Él los llama corrupción, indisciplina social, descontrol, ineficiencia, e ilegalidades. Hoy, el espíritu de sacrificio ha sido sustituido en el discurso ideológico por el ahorro, el orden, la disciplina y la exigencia; y ahora, se le añade la virtud de "las buenas costumbres".

Hace unos años, todas las culpas de los fracasos económicos y sociales las cargaba el imperialismo yanqui: era "el bloqueo", el diversionismo ideológico, o "los rezagos del pasado" lo que no permitía que la sociedad avanzara en la construcción del socialismo. Ahora, los culpables externos han pasado a un segundo plano, y las mayores culpas se han volcado hacia dentro, aunque es evidente que se diluyen en la generalidad. Porque cuando las culpas llevan nombre y apellido, se censuran automáticamente, o se queman con el que ha sido "tronado". ¿Pero es creíble que "la desviación" de unos cuantos dirigentes y funcionarios haya creado este estado de depauperación; o será "la norma" la causa principal?

Si creemos en Raúl Castro, hoy veríamos en el pueblo cubano al mayor responsable de su situación actual. Y de alguna manera, tiene razón. Fue el pueblo cubano el que confundió la esperanza con el mesianismo, el que apoyó la inmolación de todas las instituciones republicanas, el que fue cobarde para defender sus derechos civiles, indolente y vengativo para atacar a los que no profesaban el comunismo, ni soñaban con el hombre nuevo, e inmaduro, para no darse cuenta de que le estaban robando su independencia, y la vida. Es culpable, por creer que el voluntarismo y las cuotas ilimitadas de sacrificio era todo lo que necesitaba para prosperar, y construir un paraíso sobre la tierra.Y hoy, es culpable por seguir mintiendo, y engañándose, en vez de señalar las cosas por su nombre, darse su lugar, y exigir un tratamiento digno.

Pero volviendo a las "buenas costumbres", ¿a quién le parece una "buena costumbre" permanecer en un gobierno durante más de 50 años, concentrando los cargos más importantes para sí y para su grupo de fieles, y ejerciendo el poder de forma absoluta? Además de a Fidel ya Raúl Castro, claro. 

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Comentarios [ 26 ]

Imagen de Anónimo

Tal parece que el hermano hoy comandante en jefe ha hecho un discurso como de asuncion de mando de hoy no desde este minuto estoy tomando las rienda de este gobierno totalitario que a llevado a la miseria economica y espirutal a nuetro pais con sus personas y asumo con todos los deseos de logra un hombre nuevo los que hizo mi hermano fue basura, ahora a partir de ahora vamos hacer la nueva patria, bla, bla, bla si puede se estan otros 50 y picos de años.

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Y de quien es la culpa de aquellos slogans revolucionarios y aquellas frasecitas de Al coma-andante le roncan los c..   etc etc  que el mismisimo Robaina pregonaba a grito pelado en cuanta manifestacion se hacía.

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EL ESTADO SI DEBE CONTROLAR, NO TOTALMENTE, PERO SI UNA PARTE, ACUERDENSE DE ESTA MÀXIMA: "LO QUE NO SE CONTROLA, ES MEJOR NO HACERLO". 

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Fijense la moral de Raul, que segun cuenta Juan Reinaldo Sanchez -el ex guarda espalda de Fidel- una de las bromas favoritas de raul era cocinar gato para las familias de sus generales y luego que todo el mundo habia disfrutado el plato como si fuera conejo, le sacaba la cabeza en un plato y les decia: "Pues le pasamos gato por libre, jajaja"

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La moral por decreto que quieren implantar los marxistas y revolucionarios va en contra de la naturaleza humana. El resultado de este salto al vacío es un regreso a los más bajos instintos de supervivencia, a la ley del más fuerte. Los marxistas no entienden que siempre hay una lucha de contrarios entre la aspiración del ser humano a sobrevivir y la necesidad de convivir civilizadamente, respetando el derecho ajeno y teniendo en cuenta el bien común. Este conflicto es la fuente que nutre a la virtud cívica y que ha dado lugar a la moral "capitalista", a la que los cubanos están tratando de regresar dando palos a ciegas. Ningún marxista ni revolucionario puede resolver esto con voluntarismo.

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La voluntad marxista y revolucionaria de barrer con la moral y la ética que ha  ido creando la humanidad durante 1000 años, responde a que los marxistas creen sinceramente que esa moral ha sido formada por el sistema que ellos llaman capitalista. Los marxistas y los revolucionarios ven a la moral y a la ética como una conspiración para mantener explotados a la mayoría de la población y entonces se lanzaron a construir una moral totalmente nueva, basada en el colectivismo y el igualitarismo. Ambos, el colectivismo y el igualitarismo han sido los más nocivos. ¿Por qué las gentes se orinan en la calle, ensucian los edificios, roban una cosa por aquí, otra por allá? Porque les han enseñado que la propiedad es colectiva, "de todos", y por lo tanto no es de nadie. Así, a nadie le importa nada, y menos al estado que es en realidad el propietario. El igualitarismo es acaso peor o tanto como el colectivismo. Toda sociedad que se base en el igualitarismo significa la nivelación desde abajo: las capas más bajas de la población, son las que imponen al resto su modo de hablar, de vestirse, su conducta en público, su "ética". Es en una sociedad democrática y basada en la meritocracia en la que, por ejemplo, una persona surgida de la clase baja que ha accedido con su trabajo, su talento, sus méritos a una clase más elevada, suele adoptar los modos  de ésta. Ésta es la nivelación por arriba.

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El colmo de esa tiranía castrista evocar al civismo: donde esta la respetabilidad,por parte de Uds. ,al ciudadano cundo los han dejado a merced de su ingenio,sean más ofencivos,sólo q' con Uds. mismo ipocritas

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El problema de fondo radica en el marxismo, como la raíz de un árbol. El marxismo abole  la propiedad privada, y predica contra ésta, como el origen de todos los males. (Y de esto no se salen, por ADN: miren cómo recientemente, en ese capitalismo sin capital que quiere crear Raúl Castro, cómo Granma atacó a los "nuevos ricos".) La vida sin propiedad privada, la ausencia de propiedad privada, y la demonización de ésta, y el énfasis en lo colectivo y el socavamiento del individuo hasta que se borra a éste, genera un desorden de las emociones. En los cimientos o intersticios más profundos de la mente humana, la propiedad privada se relaciona en el grado más alto con las emociones y la privacidad de éstas. En otras palabras: el marxismo altera esencialmente al ser humano, en contra de su naturaleza. Por eso ha fracasado, porque va en contra de la naturaleza humana. Pero los daños psicológicos que provoca son cuantiosos y difíciles de curar.

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El marxismo lo destruye todo, sus consecuencias psicológicas son tan nefastas como las económicas, sociales y culturales, sino más, porque el daño psicológico suele ser irreversible. Cuando se produce el cambio del socialismo al "capitalismo" (nombre genérico, se le puede llamar "americanismo" o sistema de la libertad natural), como en los países ex-comunistas de Europa del este, tienen que pasar generaciones hasta que una nacida ya en el "capitalismo" pueda estar libre realmente de los vicios de las anteriores. Incluso los alemanes, con su conocido ancestral sentido del orden, la limpieza, cuando uno va a las ciudades de ex-Alemania del este, y ve cómo se comportan, cómo se visten, cómo dejan en los hoteles los ceniceros repletos de colillas. (Pero van mejorando.) El marxismo destruye todo. Los alemanes que provienen de los territorios del este y emigran a otros países germánicos, contrastan con los habitantes de éstos por su rudeza, su falta de maneras. Quién lo iba a decir, hasta los alemanes. Que no hará entonces el marxismo con un pueblo mucho menos disciplinado y "pachangoso" como el cubano.

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articulo muy interesante, pero dar solo la culpa al pueblo cubano es una gran ingratitud. no quisiera elencar todos los sufrimientos de este generoso pueblo, pero cuando se hablen de culpas , somos muchos los que tendriamos que avergonzarnos, jugando con los intereses de un pais, por solo tener una posicion geopolitica estrategica