Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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Economía

Sin avances en la contabilidad empresarial

Las deficiencias en la contabilidad de empresas y entidades constituyen uno de los problemas más graves que afronta la economía nacional. Los números que aparecen en los balances y estados financieros casi nunca reflejan la realidad, y ello echa por tierra el tan cacareado anhelo gubernamental de que la ciencia se convierta en una herramienta para la dirección empresarial.

Durante los años 70 y 80 del pasado siglo, cuando las entidades presentaban sus estados financieros al organismo superior, este les ponía un cuño con los calificativos de "contabilidad confiable”, "contabilidad poco confiable” o, directamente, “contabilidad no confiable”.

Para muchas entidades era casi un mérito recibir la segunda condición, pues aunque no estaban del todo bien, tampoco clasificaban entre las peores. De más está decir que semejante conformismo hizo mucho daño, ya que determinadas irregularidades contables iban a adquirir visos de "normalidad”.

No obstante, las autoridades continuarían pacientemente los llamados en pos de revitalizar la contabilidad. Cuando el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial se hizo extensivo a todas las esferas de la economía en los años 90, quedó establecido que la contabilidad certificada —lo que equivaldría a confiable— era el requisito primario para que una empresa accediera al Sistema.

Incluso hubo entidades que después de trabajar en el Perfeccionamiento durante varios años, fueron suspendidas del Sistema debido a que perdieron la certificación en la contabilidad. Además, en determinados momentos los Departamentos de Contabilidad en empresas y entidades recibían cierta estimulación monetaria, en moneda nacional —de poco impacto a causa de la doble circulación monetaria—, si su labor contable resultaba positiva. Sin embargo, ninguna de esas medidas reportó un beneficio duradero a la contabilidad empresarial.

En el recién finalizado VII Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), el doctor Joaquín Infante, Premio Nacional de Economía, expresó que “la contabilidad es una sola y no tiene apellido”. Esas palabras de este viejo lobo de la economía castrista denotan que los males de la contabilidad distan mucho de haberse superado. Aún subsiste la costumbre de clasificar la contabilidad en las entidades de acuerdo con el grado de exactitud que muestren los estados financieros, y en consecuencia admiten la existencia de controles contables en condiciones que antaño se enmarcarían en “contabilidad poco confiable”. Es decir, que la apelación del señor Infante deja claramente establecidas las reglas del juego: o hay contabilidad confiable, o no hay contabilidad.

Ahora bien, a la hora de buscar las causas de los problemas que afectan a la contabilidad, es preciso tomar en cuenta dos elementos. En primer término, hay que considerar la escasez de personal calificado para acometer tan importante labor. Los que conocen las interioridades del trabajo administrativo en las empresas son conscientes de que las áreas de Contabilidad son de las menos atractivas para laborar.

Muchas de las anomalías que suceden en una entidad se ponen de manifiesto en los resultados que muestran los estados financieros, razón por la cual los trabajadores de los departamentos de contabilidad —que, por cierto, son las áreas más controladas y auditadas— reciben a menudo las reprimendas por insuficiencias no imputables a ellos. A lo anterior habría que agregar las precarias condiciones materiales en que muchos contadores realizan su trabajo, así como los bajos salarios que perciben.

Cualquier analista no muy bien informado podría aducir que la escasez de contadores está en vías de atenuación debido a las exorbitantes matrículas que se aprecian en los institutos politécnicos de contabilidad diseminados por el país.

A esos analistas les diríamos que muchos de los estudiantes que se forman en esos centros no poseen vocación por la contabilidad, y ni siquiera piensan dedicarse a la labor una vez graduados. Sucede que optaron por esa especialidad al terminar la secundaria básica para evadir opciones menos atractivas como la agricultura, la construcción, y otras con perfil de obrero calificado.

No hay que olvidar que para los muchachos que finalizan ahora el noveno grado, más del 50% de las ofertas que poseen para la continuación de estudios son para especialidades de obrero calificado. Los menos podrán matricular en los preuniversitarios, y especialidades que antes asimilaban a un considerable número de estudiantes, como la propia Contabilidad y la Informática, tendrán también restricción de matrícula.

El otro elemento al que queremos referirnos es el poco interés de algunos empresarios por que exista una auténtica contabilidad en sus entidades. Se trata de los casos en que los jefes son los primeros en depredar el bien público, y por tanto no desean transparencia, contabilidad confiable ni control interno.

Este segundo elemento, a no dudarlo, se presenta como un valladar poco menos que infranqueable para el éxito de la contabilidad en las empresas y entidades nacionales.

 

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Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

AdelaCuba - 10 Jul 2013 - 6:44 pm, con todo el respeto! a una computadora usted le introduce caca y los resultados que recoje son caca igual, no importa cuan avanzada sea la tecnologia usted necesita de una persona bien preparada para manejarla, en este caso un contador con un buen software.

Imagen de AdelaCuba

Parece mentira y un cuento muy viejo el que todavía tienen que depender en contadores. Con un sistema de computadoras y una buena red que tuviera una oficina central por provincias; a su vez redada con una oficina nacional tuvieran cada día un reporte confiable de todas las finanzas. Hay que invertir y estar al día con los adelantos para poder avanzar de lo contrario seguirán perdiendo dinero, tiempo, y divisas. Pero se lo merecen de todos modos ellos fueron los que impusieron el método del robo como modelo nacional.  

Imagen de Anónimo

Conozco una muchacha que trabajaba en contabilidad en una empresa relacionada con el turismo, ella detectaba anomalias de desvio de recursos y se los hacia saber a su jefe que como estaba implicado se hacia el de la vista gorda y le decia que buscara una solucion para que la contabilidad 'cuadrara' al final en una auditoria salieron todos los problemas, a la muchacha la sancionaron y en cuanto la empresa tuvo que hacer reduccion de plantilla fue una de las primeras en quedar 'disponible'.Diganme quien va a querer trabajar de esa forma y sin buscarse un quilo!?

Imagen de javier monzon velazques

Una contabilidad eficiente o confiable  en Cuba, no resolveria ninguno de los problemas economicos del pais; contabilizar con mayor eficiencia datos falsos e inflados no lleva a ninguna parte. Una contabilidad confiable solo indicaria que los datos que recoge son efectivamente los que se le han suministrado, y si estos ultimos son falsos, la contabilidad reflejara falsedades.  Llevamos 50 y pico de anos en esa boberia y lo que hay que cambiar es otra cosa que todo el mundo sabe que es. Por otra parte, lo que se dice sobre lo que significa trabajar la contabilidad en Cuba es cierto; eso es la ultima carta de la baraja: explotado, menospreciado, vilipendiado, y principalmente, amenazado constantemente por los policias de la Contraloria de la Republica, que ven en cada trabajador contable un delincuente que debe probar su inocencia.

Imagen de Anónimo

Hay que estar locos para asumir la responsabilidad de la contabilidad y las finanzas de una empresa en Cuba. Si te unes a los que roban con el tiempo le caerás mal a alguien por la envidia. Y pararan en la cárcel. Si denuncias el robo también corres el riesgo de ser inculpado por no detectar a tiempo el desvío de recurso. Si los jefes están bien parado todo quedara como errores contable y tu saldrás defenestrado. Y nadie te querrá tener en su empresa. Lo mejor del dado es no jugarlo.           

Imagen de Anónimo

Claro que nadie quiere hacer contabilidad. Hacerlo significa parar el robo en las empresas y de seguro ganan mas tapando el relajo que lo que perciben como salario. Ademas, una buena contabilidad significa echarte al administrador o director de empresa de enemigo pues ellos son los proncipales ladrones. Rey

Imagen de Anónimo

A comienzos del proceso "revolucionario" el asesino llamado Che Cuevara, a la sazón ministro de economía, cuyo único éxito conocido fue inmortalizar su rostro demoníaco en unos billetes de cien pesos que ahora se coleccionan por los numismáticos del mundo, decía que la contabilidad empresarial era un arma del capitalismo, y que había que exterminar a los contables. Muchos de estos profesionales salieron rumbo al exilio, y allí mostraron que esta disciplina en Cuba había alcanzado niveles de ejecución brillantes, muy superiores a los que existían en España e incluso Estados Unidos. La contabilidad castrista consistía en obedecer, cumplir las normas, ser fiel, chivato y asistir a todas las convocatorias de fines de semana de trabajo voluntario. Para qué la contabilidad si no había nada que reflejar en libros ni contabilizar. Aquella herencia maldita ha llegado a nuestros días de desastre convertida en un lodazal que no tiene solución dentro del modelo castrista. Este es otro ejemplo de los cambios que se necesitan, ni con el perfeccionamiento empresarial de Murillo se puede hacer nada. Que se olviden