Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
22:57 CET.
Educación

La FEU que nos falta

Entre los tantos congresos que de manera inoperante se celebran cada año en Cuba hace apenas unos días terminó el de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), el cual contó con una amplia cobertura por los medios oficiales. La televisión transmitió en tres partes la sesión plenaria presidida por Miguel Díaz-Canel y José Ramón Machado Ventura, que representan la nueva y vieja cara de un régimen que hace ya mucho tiempo le dio la espalda a la juventud cubana.

Pero entre tanto manido discurso de jóvenes adoctrinados y loas al sistema merece especial atención la insistente reiteración de los dirigentes en reforzar el "trabajo político-ideológico con los estudiantes y de que nuestra organización se parezca cada vez más a los universitarios cubanos". 

A esta organización hace mucho tiempo le fue arrebatada su autonomía y actúa como mero trampolín del poder hacia los estudiantes universitarios. Sin embargo, muchos de los estudiantes disfrutan de las actividades deportivas o recreativas que la organización les ofrece, pero no demuestran igual compromiso cuando se les convoca a actos políticos. Por eso siempre el tema del "trabajo político-ideológico" sale a la luz: la principal misión de la FEU bajo la actual estructura totalitaria de la cual no puede zafarse es uniformar el pensamiento. Porque la "universidad es para los revolucionarios", y no hay cabida en ella para el disenso.

Muchos de los  jóvenes dirigentes que portaron en su vestimenta durante el congreso las imágenes unidas de Julio Antonio Mella y José Antonio Echeverría no alcanzan a comprender que aquellos jóvenes con ideologías distintas sí que pudieron enfrentarse a regímenes de fuerza porque no vivían bajo un sistema totalitario.

La FEU de antes de 1959 estaba lejos de ser un dechado de virtudes, existían (como toda en toda organización política) arribistas y demagogos, bandidos y elementos gansgteriles (de donde surgió Fidel Castro), pero siempre supo llevar su independencia frente a los gobernantes como una de sus más preciadas conquistas. Y las imágenes de la televisión oficial que muestran a jóvenes de la década del 50 con carteles de "¡Abajo la tiranía!" son impensables en la Cuba actual.

La organización que vino después del huracán revolucionario desató una intensa cacería de brujas para depurar a todos a aquellos estudiantes que osaron manifestar su desacuerdo público con la entronización del comunismo. Esa FEU es la misma que ha declarado más de una vez que no piensa cuestionar la autoridad dictatorial del Partido Comunista. Es, además, la que proclamó en su congreso que "Todo tiempo es corto para hacer", pero no puede reclamarle al régimen que acelere las necesarias reformas que necesita Cuba para salir de su marasmo económico y su indigencia política.  

Uno de los aspectos que resaltó la prensa oficial sobre el evento fue el hincapié que muchos dirigentes hicieron sobre la importancia de la enseñanza de la historia. A sabiendas que el presente se legitima en el pasado, para la intelligentsia oficial es muy importante la manera en que se imparta la historia insular pues existe mucha preocupación, tanto en la elite gobernante como en los más altos círculos universitarios, acerca de  la imagen que empiezan a tener las nuevas generaciones sobre la Cuba que existía antes de que Fidel Castro se adueñara de Cuba.

La innegable prosperidad económica de la década del 50 ejerce una incontrolable fascinación entre miles de jóvenes cubanos que se acercan de una manera menos desprejuiciada al pasado y comienzan a comprender el fracaso de un sistema que no ha socializado nada y ha privatizado el sueño de millones de cubanos. De lo anterior pueden dar fe los más altos dirigentes de esa organización en las últimas décadas como el defenestrado Roberto Robaina, dueño de paladares en la capital y dedicado en sus tiempos libres a la pintura, o Carlos Valenciaga, antiguo ayudante personal de Fidel Castro y quien hoy es un olvidado trabajador de la Biblioteca Nacional.

La exigencia del vicepresidente Miguel Díaz-Canel en la sesión final fue la de acercarse a los jóvenes con nuevos códigos de comunicación, solo que el periódico Granma no dijo cuáles nuevos códigos serían utilizados, por lo que es previsible otro fracaso en el infaltable empeño de adoctrinar a los estudiantes universitarios. Ante un generalizado reclamo, el número dos del régimen explicó que se desea seguir desarrollando el acceso a internet "sobre todo para buscar más conocimiento y lo haremos en la medida que lo permitan las posibilidades técnicas y financieras". 

No dio, sin embargo, fecha alguna, porque ya el régimen perdió cualquier proyección de futuro y sabe que internet es un herramienta altamente democratizadora en la nueva era digital y por lo tanto "peligrosa" en manos de las nuevas generaciones.

Aunque este congreso estudiantil fue como llover sobre lo mojado, no dejó de mostrar los nuevos tiempos que se viven en la Isla. Hoy los jóvenes reclaman pleno acceso al conocimiento y, a medida que el Gobierno se vea obligado a ampliar el acceso a internet, su gastado discurso seguirá agotándose cada vez más.

En una Cuba democrática la FEU deberá reclamar lo que el castrismo le arrebató: su autonomía. Porque ese inalienable derecho forjó su rica historia, y sólo recuperándola podrá hacer de ella una genuina representante de los universitarios cubanos.

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Comentarios [ 4 ]

Imagen de Gabonice

La Dictadura sabe que los jovenes cubanos están entrenados en la doble moral, saben que van a decir que sea oficialmente aceptable y de paso piden cosas que saben que les da más acceo a los nuevos tiempos. La Dictadura tiene miedo, quiere mantener a los cubanos bloqueados, pero es ir en contra de la rueda de la Historia. Quisieran mantener los micrófonos y que los jovenes solo escuchen su discurso, pero los jovenes lo ven aburrido, es más de lo mismo. Pero la tecnología no les acompaña, no podrán impedir que llegue internet a la gente, que se puedan informar, que puedan pensar. Eso los aterra porque acerca el día después.

Imagen de Anónimo

La famosa frase "armas para qué?"pronunciada por el caudillo, soberbio y poderoso, al mismo inicio de 1959 cortó de un tajo lo que aún quedaba de rebeldía y autonomía a la FEU.

Imagen de Anónimo

Pues si la nomenklatura cubana hace incapié en la enseñanza de la historia a la juventud universitaria tal vez se deba comenzar por poner al alcance de los estudiantes artículos como este o como el de la reseña histórica de la autonomía universitaria, brillantemente expuesta por Dimas Castellanos con el título "La FEU misión por encargo". Quién sabe y se hace un gran favor que muchos agradezcan si  se envían, por medio de e-mail, copias de estos textos a estudiantes cubanos con escaso o nulo acceso a Internet. Con probar nada se pierde.   /  JQK 

Imagen de Anónimo

Piden los canallas de la cúpula malévola : MÁS ADOCTRINAMIENTO......... ¿ Porqué ? Simplemente porque para VENDERLE más M...da a los jovenes, hay que 'tratar' , cada vez con más insistencia el ENGAÑARLOS.... lo que es cada vez más dificil en esta Era de las Comunicaciones y el Internet, cuyo éxito en otras sociedades no tan cerradas como Kuba, pero con muchos 'controles', se ha comprobado que ES irreversible y esos 'privilegiados malandros de arriba' bien lo saben..... y  le temen y los ATERRORIZA solo el pensar que llegue a Kuba.... y LLEGARÁ tan seguro como que el SOL sale todos los días......... Amén. LINEA RECTA