Opinión

Sobre el sindicalismo cubano

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La CTC debería olvidarse de su obediencia al poder político y aprender a disentir, a liderar el cambio social.

Ante el próximo Congreso de la CTC, que hace su número XX, toca prestar atención a lo que significa el movimiento obrero cubano, y lo que puede aportar en este siglo un sindicato único, correa de transmisión del poder político que emana, a su vez, de un partido que representa a una sola ideología.

Un modelo de estas características rompe la esencia de lo que es el sindicalismo moderno, que posee bases plurales, no se identifica con una determinada ideología y trata de representar al mayor número posible de sectores sociales.

El sindicalismo emana de los informes y enunciados de organismos internacionales como la OIT, que defienden ese papel activo de los sindicatos en la gobernanza democrática, a través de fórmulas como la participación social y el consenso, que son las que permiten avanzar más y mejor a las sociedades que disfrutan de mayores niveles de vida en el mundo. Reivindicar el papel de las organizaciones sociales representantes de los trabajadores es un ejercicio democrático responsable, que convive con la organización productiva del mercado que se basa en la obtención legítima de beneficios.

Desde hace muchos años, los sindicatos modernos, de amplio espectro, han reconocido que el objetivo de las empresas es la rentabilidad y la permanencia de los empleos a medio y largo plazo. Por su parte, los sindicatos tratan por medio de la negociación colectiva de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. El acuerdo lleva a un equilibrio de consenso en el que todo el mundo cede, para alcanzar una posición que, si bien no es la que se traslada al proceso de negociación, sí que representa mejoras para que todos puedan sentirse satisfechos del esfuerzo realizado.

Los sindicatos que han adoptado ese modelo han permitido a los ciudadanos alcanzar notables mejoras sociales en ámbitos como la contratación, los salarios, la formación, cualificación y las carreras profesionales. Nadie cuestiona este modelo.

En ninguna sociedad moderna, los sindicatos califican su papel como "fundamental" para ser desempeñado "en este momento histórico de nuestra Revolución", como anuncia el sindicato único CTC ante su XX Congreso.

Pero, ¿de qué papel fundamental están hablando? ¿Tal vez de la ausencia de libertad de elección profesional y de carrera que ha existido y sigue existiendo, de la obligación de dejar unos empleos en el sector presupuestado sin compensación de ningún tipo, de enterarse por la prensa o la radio que sus empleos van a ser suprimidos, de pasar por la vergüenza de someterse a condiciones de contratación precarias cuando se trata de empresas extranjeras? Durante muchos años, la organización monolítica del Estado castrista ha jugado con el movimiento sindical cubano, sin ofrecer más que un papel secundario y aceptante de directrices, muchas veces contrarias a los objetivos de la lucha sindical clásica. Ausencia total de derechos.

El papel que el régimen ha exigido a los sindicatos es el mismo que al resto de organizaciones sociales e institucionales, como la ANAP e incluso el parlamento: callar, escuchar y asentir. Nada más. Los grandes retos y debates que estas organizaciones podrían plantear para que la sociedad cubana fuera más próspera son eliminados en las primeras asambleas con las técnicas de control que domina la organización castrista, o simplemente eliminando las voces alternativas.

Pluralidad sindical

Y sin embargo, la organización sindical cubana —que tiene un pasado anterior a la revolución castrista y que jugó un papel clave en el proceso de redacción de la Constitución democrática de 1940, una de las más avanzadas de América y posiblemente del mundo en aquellos años— debería despojarse del pesado lastre del actual régimen y sentar bases de lo que puede y debe ser su papel en el futuro democrático de la Isla.

Sindicatos capaces de negociar con el Gobierno, desde el respeto. No obedecer. Sindicatos que representen libremente a los trabajadores. Que se autofinancien con sus cuotas. Que defiendan los intereses laborales, en los distintos ámbitos en que un trabajador puede encontrarse a lo largo de su vida. Que sean capaces de movilizar un diálogo democrático con el resto de organizaciones políticas que apuesten por la libertad. Que tengan sus propios medios de comunicación y puedan llegar a sus públicos con mensajes nítidos, transparentes, sin interferencias.

Algún día no muy lejano en el tiempo, los cubanos deberían poder beneficiarse de ese modelo de organización sindical libre y plural.

La CTC tiene mucho que hacer. Debe olvidarse de su obediencia al poder político o de pretender ser algo "fundamental para una revolución", y aprender a disentir, a liderar el cambio social sin necesidad de demostrar nada a la cúpula política. La separación de poderes es necesaria, y ello supone aumentar la legitimidad social y llegar a los ciudadanos con este mensaje. Los sindicatos están para defender los intereses de los trabajadores y no para trasladar consignas políticas o exigir cumplimientos de planes o de misiones. Deben estar para alzar la voz cuando se pisoteen los derechos laborales, para reivindicar la protección y seguridad en el trabajo y la seguridad laboral, exigir normas modernas de contratación, de aprendizaje a lo largo de la vida, de libre elección de estudios y de profesión, de movilidad laboral ascendente, de recompensas salariales vinculadas a la productividad y el esfuerzo de organizaciones dirigidas correctamente, con adecuados niveles de gobernanza.

Sí, el programa sindical es muy amplio y variado. La somera enumeración de estos objetivos apunta a un cambio necesario en el régimen castrista: la pluralidad sindical. Ya no tiene sentido un solo sindicato para todos los trabajadores, porque no todos los trabajadores tienen los mismos objetivos. De esa pluralidad social, se construye la política y la económica que necesita Cuba para recuperar la democracia. Ese es el camino. 

Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Si la CTC disiente de lo que le ordena el gobierno,desaparece y eso no lo van a hacer porque llevan anos viviendo del cuento y de la buena pipa y no va a hacer ahora que cambien,para que tener que ponerse a trabajar,o a pasar trabajo como todo el pueblo.

 

Imagen de Anónimo

Para Anónimo - 13 Jun 2013 - 1:46 pm. Para ponerle el cascabel al gato hay que empezar por buscarlo y encontrarlo y precisamente eso es lo que está haciendo Elías Amor en el presente análisis COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Pensar en cambios en la CTC es algo utopico y carece de sentido plantearlo,dado que esta fue asaltada por la mafia desde el 59 para convertirla en un engendro de sometimiento mediante el terror a los trabajadores cubanos,fijense que por ahi han pasado desde corruptos como Roberto Veiga hasta energumenos como Pedro Ross Leal,verdaderos perros falderos del satrapa¿Acaso somos ilusos?pensar en que la manada de ratas que asalto el poder va a entrgar uno de los principales valuartes de control y adoctrinamiento de los cubanos carece de valor de analisis.hoy su principal objetivo es afiliar mediante el chantaje a los cuentapropistas para obligarlos a desfilar en bloque,aplaudir  ir a cuanto mamarracheo se le ocurra a los mayorales de este Biran-isla para congraciarse con el dueño y de paso esquilmarle unos pesos en pago de una cuota sindical que sera en escala de acuerdo a lo que declaren de ganancias,algunos sera un buen monto,a fin de presentar una imagen internacional de unidad de clase obrera cubana,y mantener a una caterva de nalgones testaferros a los que la clase trabajadora les interesa un bledo y en pago a la oportunidad de obstentar el cargo que ocupan deben pagar con sumision absoluta.La unica solucion viable a esto es ir formando sindicatos independiente como lo son los periodistas independientes que bien valdria la pena que dado su nivel de independencia dieran el paso de formar su sindicato como acto politico y de autoproteccion_-El Bobo de Guareiras

Imagen de javier monzon velazques

Ojala que pronto la organizacion obrera cubana (no la CTC que esta desprestigiada), pueda jugar el papel que le corresponde en la defensa del derecho de los trabajadores; sera senal de que ha habido un cambio para bien en el pais, porque en ningun lugar donde ha gobernado  el "socialismo" (desde la Revolucion Rusa hasta la fecha) esto ha sido  posible.

Imagen de Anónimo

Un justo reclamo seria adecuar el pago salarial al costo de la vida diaria real de los cubanos.  Sin miedo, sin exagerar.  Salarios actuales concebidos para una economia sustentada por el Came que ya hace 20 años dejo de existir. 

Otro reclamo oportuno: la autonomia y respaldo de los emprendedores o cuentapropistas como fuente generadora de bienes y servicios.

Pero quien le pone el cascabel al gato?