Jueves, 14 de Diciembre de 2017
22:51 CET.
Opinión

El miedo al negro, un arma de la 'revolución'

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Son múltiples los factores que han intensificado el reciclaje del racismo en Cuba. Si bien con la llegada al poder de la revolución castrista de 1959 se emprendió desde el Estado un proceso de eliminación de las barreras categóricas de segregación, los efectos de la separación implícita nunca serían superados por dos razones. La primera, porque la nueva administración se apoyó en los argumentos de la lucha de clases para maniobrar políticamente relegando la cuestión racial por considerarla "resuelta" con la movilidad de las minorías a través del espacio social, albedrío que no incluyó jamás escalar los niveles de jerarquía. ¿Acaso esta posposición de una integración plena fue negligencia política o resultado del acuerdo tácito en el seno de la franja mayoritariamente blanca del poder?

Lo acontecido desde entonces deja traslucir —y esta sería la segunda razón para que no envejezca la invisible división racial— que el dirigente blanco "revolucionario" adoptó solapadamente una estrategia de antirracismo utilitario a partir de las disposiciones y leyes emitidas que supuestamente eliminarían de modo radical la discriminación. Había que aprovechar la gratitud del negro hacia el abolicionismo cordial de aquella mambícracia de siglo XX cuando, en realidad, la mentalidad étnica de los gorras verdes nunca se despojó de la herencia del supremacismo blanco que se erigiera en la identidad insular desde el genocidio de los primitivos moradores, pasando por la plantación esclavista, hasta convertirse en filosofía doméstica con los aportes de la ilustración eurocubana decimonónica y la eugenesia republicana.

Al establecerse como máxima autoridad, la generación Castro estrena la trata ideológica del negro, una modalidad de negociación que convoca a la prostitución política de la raza subvalorada a cambio de educación dogmática pero gratuita, ofertas de trabajo improductivo, medallas deportivas más pacotilla convoyada, carnaval sin restricciones, alguna sobra del banquete autocrático y un hipócrita "compañerismo". La modalidad no es nueva en la trayectoria de la gestión castrista. El propio dictador ha admitido en alguna ocasión la "utilidad" de reclutar elementos marginados en la consecución de fines políticos.

A cambio, el sector negro encontrará en la ausencia de la desplazada aristocracia la apariencia de una equidad conquistada, ofreciendo su apoyo irrestricto a la intención totalitaria sin caer en cuenta que, tras el discurso populista, el pináculo de la política territorial no ha hecho más que mutar a un grupo oportunista que lo suma como base de apoyo. Pero en la conversación de muro adentro para el blanquito fidelista el "compañero nichardo" seguirá siendo el ágil ladrón de gallinas o de bases en un juego de pelota, el pendeciero al que hay que aliarse para eliminar al rival, la carne de presidio, o de cañón si de campañas africanas se trata, el colector de trofeos en podios deportivos, el que mejor toca el bongó ante los auditorios europeos o el mayor consumidor de pergas en un quiosco de cervezas.

Con los testimonios ya palpables de que ha sido víctima de una empresa de consumada demagogia, con la partida forzosa de amplias porciones de población blanca desafecta, y tras el envilecimiento material y ético que ha representado el castrismo luego de medio siglo, el sector negro se halla atrapado en una trampa etnopolítica, viviendo en su mayoría en condiciones de extrema pobreza debido al escaso acceso a las remesas del exterior y la consabida incapacidad del régimen para resolver sus necesidades primarias habitacionales y de ingresos. Dicha incapacidad de solvencia sabemos que es, a escala de sistema, más funcional que racista, sin embargo ello no desdice para nada el favoritismo silencioso que disfrutan los estratos blancos en cuanto a posibilidades de empleo en el circuito donde fluye moneda dura.

Con el recrudecimiento de la distopia criolla se han acentuado las diferencias de estatus entre grupos étnicos, al punto de que se hace cada vez más común para los analistas relacionar la precariedad cubana con la noción de "haitianización", asociación dolorosa porque alude a las condiciones de miseria del negro insular comparable a las de sus semejantes en Haití.  Cuando a estas alturas se suponía que por "bondade" del castro-leninismo la sociedad hubiese entrado en una fase post-racial he aquí que nos encaminamos en marcha de gigantes hacia las márgenes del Níger colonial. Un retrorracismo abocado a la violencia. Constatable en los índices poblacionales de la comisión de delitos o en la demografía carcelaria. Verificable al presenciar el castigo despiadado que recibe un disidente negro o mestizo de parte de turbas y esbirros o el que irracionalmente el negro procastrista propina al opositor de tez clara. Un punto de incivilización donde la tiranía aparenta ignorar pero sabe lo que hace.

Si bien los teóricos castristas remiten toda esta recidiva discriminatoria al debate de élite en los recintos académicos, la cúpula del apparátchik no desdeña sus ventajas y la usa de manera disfrazada como recurso guerrillero a su favor. La retórica contra la división de razas se delega a los medios de difusión y a las instituciones, pero la confrontación interracial se necesita para prorrogar el sometimiento manipulando temores ancestrales. Los dos viejos pánicos sociales en el escenario vernáculo: el miedo recíproco entre negro y blanco, los miedos de ambas razas al represor. Ni qué decir que para los declives totalitarios el racismo instintivo es antídoto ideal contra la amenaza de transformaciones pluralistas. No puede haber democracia ni justicia social con racismo. Ni se erradica el racismo sin posibilidad de apertura política. Por tanto, razones hay suficientes para que la Revolución mantenga el miedo al negro en su arsenal indispensable.


Este texto apareció originalmente en tumiamiblog. Se reproduce con autorización del autor.

 

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Comentarios [ 28 ]

Imagen de Anónimo

No entiendo nada,en Cuba las Universidades estan llenas de negros,El Instituto del Libro y lo relacionado con la lengua española lo dirigen dos cubanas negras,en los centros de trabajos trabajan juntos negros y blancos,por lo que pienso que en ese país ese tema está fuera del juego,Cuba es 'Auténtica',y los perritos que están defendiendo su comida haciendo propaganda contra su país son unos simples mercenarios

Imagen de elisamaria lopez

Y QUE CASUALIDAD QUE EL APELLIDO ES ROSADO?? JEJE, ASI QUEDA EXCENTO DE CUALQUIER  VESTIGIO DE PARCIALIDAD

Imagen de JOSEFINA LOPEZ

VERDAD ES QUE LAS OPINIONES SON COMO EL C......LO , TODOS TENEMOS

Imagen de JOSEFINA LOPEZ

no se que paso en medio siglo de comunismo en cubalos blancos se fueron y los negros se multiplicaron?ahora , la policia es negra, los presos son negros, los delincuentes son negros, los disidentes son negros, los deportistas y los musicos tambien son negros..solo quedan blancos en cuba,,, fidel y raul

Imagen de Anónimo

Sin dudas, es un tremendo articulo Es una de las mejoras cosas que ha publicado Diario de Cuba en su spaginas. Felicito al autor y a Diaria de Cuba por esta iniciativa. Estas son las verdades que hay que decirle a la sociedad cubana de frente. La sociedad cubana en su totalidad debiera mirase delnate de eset espejo y tomar nota. Un saludo,Zacaria Monterrey

Imagen de Anónimo

pobrecitos los negritos...tan buenos que ellos son! (perdón...los morenitos, que no les gusta que les digan negros o negritos..por qué será?)

Imagen de Anónimo

Pues yo lo digo: Gracias al "régimen", aprendí a escribir y a expresarme educadamente, en idioma Español, y el poco Ingles que hablo, lo pronuncio bastante bien, gracias a que el "régimen" me permitió ver muñequitos animados, y películas en ese idioma. Gracias al "régimen" pude salir de mi país, eso también me lo permitió el "régimen". En caso de que el "régimen" me permitiese tener un blog en Internet, lo estuviese aprovechando yo también, aunque no me considere negro. A mí me da igual cómo cada cual se sienta racialmente, siempre y cuando exista el repeto a mi vida y mi ser, porque pertenecer a una raza, no implica ser un provocador, o un abusador - eso no tiene raza, aunque algunos grupos raciales lo practiquen.No me duele que el "régimen" me haya permitido poder escribir como lo hago. Y lo digo con toda libertad!El Mirón Cubano de Matanzas.

Imagen de AdelaCuba

Me fascina que el racismo este al punto del día en los medios de comunicación. Y sobre todo el racismo creado por el régimen castrista. Es algo que le debe de doler a Fidel más que una patada en el ano inservible de ese señor. Cuanto me alegra que los negros cubanos estén aprovechando este tiempo de bloggers  e internet para darle al mundo a conocer esa caríe que tanto daño le produce a nuestra cultura. Algunos de los participante de este fórum necesitan primero informarse pues parece que con el afán de defender al asqueroso castrismo se les olvida que estamos viviendo tiempos democráticos y aunque todos anhelamos la libertad de Cuba los años ’50 quedaron atrás y con ellos las estúpidas creencias de supremacía blanca. Alguien menciono aquí que para que exista democracia tiene que existir igualdad de clases y razas, esa verdad debe molestarles a los cubanos “blancos” más que a nadie. Es triste que todos tengamos de negro y solo unos cuantos lo aceptemos. Parece que  llego la hora de ser del color del movimiento de liberación sea negro, blanco o arcoíris. De lo contrario no triunfaremos y quedaremos como ignorantes en los ojos de la historia.      

Imagen de Anónimo

Muy buena esa expresión de: "...la trata ideológica del negro." Pero también es muy buena esta otra que leí no hace mucho, que dice: "...organizaciones extremistas con fines de abuso." Las organizaciones extremistas de agrupados abusadores - sobre todo las secretas - es algo que también se ha practicado dentro de Cuba después del 59, y es algo sobre lo que no se habla mucho, a no ser con algunos fines políticos. No se habla de aquellos que por motivos aberrantemente raciales, y creyendose con autoridad territorial para hacerlo, han abusado de personas de la raza blanca, dentro de Cuba. Tengan cuidado, porque si esta práctica continua siendo prácticada, por cualquier grupo racial, o de otro tipo dentro de Cuba, puede que que el caos social dentro de la Isla sea tan grande que aquello deje de llamarse un país.Una cosa es estar de moda, porque USA tiene pressidente "negro", y otra cosa es lo que realmente practicamos cuando la moda deja de ser practicada. Republicanos condecorados por Comunistas (Eisenhower), Revoluciones "Verdes" como las Palmas (Fidel Castro), y qué seguirá... Si algunos cuantos andan cayados por ahí, es por el espanto que recibe la razón.El Mirón Cubano de Matanzas

Imagen de Anónimo

 Que bien!  Los racistas recalcitrantes estan saliendo de la hipocrita madriguera! Que lastima que no podamos identificarlos'