Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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20 de mayo

La República posible

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Una vez arriada la bandera de las barras y las estrellas en medio del júbilo popular, el 20 de mayo de 1902 el generalísimo Máximo Gómez procedió a izar la enseña nacional en el Palacio de los Capitanes Generales. "Creo que hemos llegado", fueron sus palabras ese día.

Después de cuatro siglos de colonialismo, tres décadas de guerras independentistas y más de tres años de ocupación extranjera nacía oficialmente la República de Cuba. La nueva fecha se unía al 28 de enero, natalicio del Apóstol; al 10 de octubre, Grito de Yara; al 24 de febrero, comienzo de la Guerra de Independencia; y al 7 de diciembre, caída del Titán de Bronce, para conformar una pentarquía de efemérides ilustres, con una particularidad; en materia política el 20 de mayo encierra una enseñanza: la negociación.

En el intento de rebajar su alcance y adecuar lo sucedido a la ideología y a los objetivos del poder, se ha llegado a comparar el 20 de mayo con el Golpe de Estado de 1952, e incluso a negarlo como momento de nacimiento de la República. Un ejemplo de esto último fue el criterio emitido en una oportunidad por el historiador Rolando Rodríguez, cuando planteó que el 20 de mayo "no podía recordarse como el día de surgimiento de la República porque ella había comenzado en Guáimaro el 10 de abril de 1869. […] Es ahí donde está el origen de la República cubana".

Guáimaro, sin dudas, es inseparable de la conformación de la República. Fue el momento en que se inició el proceso, pero otra cosa es el momento en que ese proceso devino realidad, cuando Cuba, a pesar de las limitaciones impuestas, debutó como país independiente reconocido por el concierto de naciones. En Guáimaro está la estación, pero el advenimiento, a pesar de nuestros deseos, está en 1902. Rolando Rodríguez confunde proceso y resultado.

El rechazo a la fecha no carece de lógica. Es cierto que la República no nació con independencia absoluta ni soberanía completa, pero ese razonamiento no tiene en cuenta que aquel desenlace no resultó solo, como era deseado, del esfuerzo y la sangre derramada por los cubanos, sino también de la entrada en la guerra del ejército norteamericano a consecuencia de los intereses geopolíticos que se estaban definiendo en la arena internacional entre las potencias de la época. Nos guste o no, más allá de nuestros deseos, eso fue lo que ocurrió.

Derrotada España y firmado el acuerdo de París el gobierno de ocupación emitió la Orden No. 301 de 25 de julio de 1900, convocando al pueblo de Cuba a elecciones generales para designar los delegados a la Convención Constituyente que elaboraría la Constitución y formularía cuáles debían ser las relaciones con Estados Unidos.

Elaborado el texto se creó una Comisión encargada de formular dichas relaciones, cuyo resultado fue rechazado por las autoridades norteamericanas. Después de múltiples debates, gestiones y desencuentros, los Delegados recibieron un golpe definitivo. La Enmienda aprobada y firmada por el presidente de Estados Unidos se entregó a los Delegados cubanos para su incorporación a la Constitución, con una nota firmada por el secretario de la Guerra, donde se decía que el Presidente "está obligado a ejecutarlo [el ultimatum], y ejecutarlo tal como es […] no puede cambiarlo ni modificarlo, añadirle o quitarle", como condición para cesar la ocupación militar.

El camino a la libertad y al Estado de derecho

¿Qué factores condicionaron a aquellos cubanos para aprobar un documento tan lacerante a la independencia y soberanía nacionales? Sencillamente que no contaban con más nada que su compromiso, su dignidad, inteligencia y capacidad para luchar en el plano político. El Ejército Libertador estaba desmovilizado, el Partido Revolucionario Cubano disuelto, la Nación sin cristalizar, carente de República, de Estado y de Gobierno propios, y el pueblo agotado por la prolongada lucha.

Los sucesos ocurridos en marzo de 1901 vienen a demostrarlo. Al conocerse los objetivos de la Enmienda Platt, una manifestación de unas 15 mil personas recorrió varias calles de la capital, se dirigió al teatro Martí, donde sesionaba la Asamblea Constituyente, y terminó en la residencia del gobernador militar en la Plaza de Armas, con una invocación dirigida al pueblo norteamericano demandando independencia y soberanía. Sin embargo, unos días después, cuando una delegación de cubanos se embarcó hacia Estados Unidos a discutir nuestras inconformidades, a la despedida solo asistieron unas doscientas personas y al recibimiento, apenas participaron algunas decenas: una clara manifestación de agotamiento e impotencia del pueblo en general.

En esas condiciones, la intransigencia, aunque pudiera parecer muy patriótica, carecía de todo fundamento y de ninguna utilidad. Optar por la beligerancia hubiera sido un acto suicida ante la superioridad del ocupante.

El todo o nada —expresado en Libertad o Muerte, Independencia o Muerte, Patria o Muerte, o Socialismo o Muerte— ha demostrado su irrealidad. La vida continuó después de 1878, cuando no pudimos obtener la Libertad. La vida continuó después de 1898 cuando no alcanzamos la Patria. Actualmente, mientras el socialismo totalitario fenece, la vida continúa, lo que demuestra que las intransigencias, a pesar de tan solemnes declaraciones, han aportado muy poco.

Sin embargo, y a pesar de que aquella República con independencia incompleta y soberanía limitada no era precisamente la soñada por José Martí, Cuba se incorporó a la comunidad internacional de naciones con personalidad jurídica propia, se le cerró el paso a la anexión, se retiró el Ejército de ocupación y nuestro destino ya no sería el de Puerto Rico, Guam o Filipinas. El tiempo demostró el acierto. En 1904 se firmó el Tratado Hay-Quesada y en 1925 se recobró la soberanía sobre Isla de Pinos, en menos de 20 años Cuba logró emerger de la postración económica y el desbarajuste social derivados de la guerra, se fortaleció la sociedad civil, en 1934 nos desembarazamos de la Enmienda Platt, y en 1939 se convocó la Constituyente de la cual emergió la flamante Constitución de 1940 que le sirvió al Dr. Fidel Castro para fundamentar su defensa en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada en 1953.

Más provechoso que enjuiciar a los Delegados cubanos sería recordar que en aquella Constitución se refrendaron los derechos fundamentales en la Sección Primera del Título IV: la esencia y el espíritu del hábeas corpus, la libertad de expresión, los derechos de reunión y de asociación para todos los fines lícitos y la libertad de movimiento.

Fueron derechos-libertades, inherentes a la persona humana, que constituyen los cimientos del respeto y observancia de las garantías jurídicas, de la participación y de la realización de la soberanía popular. Fueron derechos hoy en su mayoría ausentes.

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Comentarios [ 16 ]

Imagen de Anónimo

Ernesto muchas gracias por tu respuesta, ahora estoy mucho más tranquilo, porque algo que me perturbaba era que no se estuviera trabajando en el interior de Cuba por la disidencia interna en esa dirección, más contándose con abogados y otros profesionales en la disidencia interna/oposición capaces de enfrentar esta inmensa y necesaria tarea para el futuro de Cuba. Por otro lado pienso también que esto contribuirá a elevar el prestigio a la oposición interna ante la opinión pública nacional e internacional, así como incentive a otros grupos no castrista a trabajar en esa dirección incluyendo a personas integrantes del aparato de gobierno/partido y a las “organizaciones de masas” castristas que al menos se darán cuenta que ellos están detrás del palo, “muito obrigado mesme” amigo Ernesto, COMENTERIO de Esopo.

Imagen de Ernesto Gutiérrez Tamargo

Esopo, insisto que es un trabajo colectivo: "No tiene padre", como le dijo D. Torcuato Fernández-Miranda, el jefe del parlamento español que debía restructurar el post-franquismo, a D. Adolfo Suárez, presidente, cuando le presentó la "Ley para la Reforma Política" que sirvio para, como Ley Orgánica, fungir con "Constitución in-pectore" para deshacer las Leyes Fundamentales del Movimiento y las Cortes Generales (el pseudo-parlamento que tenía la España franquista) y el propio régimen autoritario, que no dictatorial, de Franco. Junto con la Ley para la Reforma Política, se pusieron en marcha un complejo entramado legislativo (amnistía, prensa, asociación, convocatoria electoral a una constituyente, etc.) para deshacer el sistema autoritario que se quería dejar atrás hacia otro democrático, plural, libre, justo e igualitario. No digo que en Cuba se vaya a hacer igual [la España de 1976 no tiene nada que ver con la Cuba de 2013; ¡ya quisiéramos!], ni mucho menos. Hablo de utilizar, además de nuestra urdimbre legal patria, las experiencias colectivas de transiciones exitosas como la española, la chilena, la alemana y la sudafricana, donde sí hemos encontrado muchos elementos legales de homegeneidad o similitud, con la situación cubana. La base, insisto, son nuestras propias instituciones pre-castristas con el andamiaje doctrinal y legal de otras transciones a sistemas democráticos.  

Imagen de Ernesto Gutiérrez Tamargo

Para Esopo. Gracias por tu comentario. Te comento que dentro de la Isla tenemos ya un acuerdo de trabajo jurídico para, como bien dices, poner en marcha: "...un proyecto de constitución democrática...". Por prudencia no debo decir, al menos ahora, los nombres de quiénes son; lo que sí puedo decirte es que son juristas cubanos dentro de nuestro país con la mejor voluntad y capacidad de reconstruir las estructuras legales que un día fueron vilipendiadas y subyugadas por la dictadura actual, obviamente, atemperadas y actualizadas a la realidad cubana actual. Es un trabajo conjunto y colectivo. El basamento está, como no podría ser de otro modo, en las fuentes legales y del Derecho que conformaron la república pre-castrista inspiradas en las Constituciones de 1901 y 1940, retomando todas aquellas instituciones que son rescatables y adaptándolas en lo posible a la situación hoy imperantes. Actuando de la "ley a la ley, por medio o través de la ley, pero sin ratificar ni adverar el sistema legal actualmente vigente". Hay en la mesa de trabajo varios borradores no sólo de una Constitución (sin menoscabar el carácter legislativo que debe tener un futuro Congreso independiente, elegido libre y democráticamente, que ha de fungir como constituyente hasta que se restablezca el Estado Constitucional de Derecho que debemos dotarnos), sino también de otras normas básicas (asociación, prensa, sistema electoral, etc.).

Imagen de Anónimo

Para Ernesto Gutiérrez Tamargo - 20 Mayo 2013 - 9:04 pm. Cito “Los que mal gobiernan Cuba deben saber y saben que el único futuro es la reconciliación nacional en torno a una patria indivisible, plural, democrática, justa y libre donde todos los cubanos tengamos cabida; sin distinciones”. Ernesto aunque consideren que soy un pedante, sigo pensando y diciendo que algún grupo de disidentes en el interior de Cuba deben iniciar los trabajos, con la cooperación con ustedes, para un proyecto de constitución democrática, porque no se puede seguir dejando para mañana lo que debió hacerse ayer o esperar por el castrismo para poner en práctica esa iniciativa, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Muy buen artículo el de Dimas.Felicidades!!!

Imagen de Anónimo

GSG;  hostias!!si la siempre fiel hubiese mantenido unida a su madre patria, no estuvieran como estan ahora.

Imagen de Ernesto Gutiérrez Tamargo

Hicimos una transición ejemplar en apenas dos años de intervención militar norteamerica: nos pusieron un reto y supimos estar a la altura de él (demostramos que éramos capaces de sacar adelante una República, Leonard Wood fue un caballero y un gentilhombre que ayudó a reformar un país post bélico destrozado, hambriento y descompuesto). Los constituyentes en la Asamblea del Cerro redactaron en menos de un año la Constitución de 1901, magnífica, recopilando lo mejor de la herencia mambisa de la Yaya, Guáimaro y Jimaguayú. Crearon las bases del pluralismo político, la alternancia en el poder, la tripartición de poderes, y la democracia representativa en un pueblo que había perdido lo mejor de su juventud y su sabia patria en los campos de batalla (niños, mujeres, ancianos y viejos mambises recompusieron la patria herida): fuimos generosos, hicimos una transición de una colonia a una república democrática; no hubo venganzas, no hubo asesinatos y Cuba fue tolerante con todos los españoles que depusieron las armas y se integraron socialmente. ¡Cómo, bendito Dios, no seríamos hoy capaces mil veces más, con Su ayuda, de recomponer la patria haciendo una transición democrática para el bien de todos!. Los que malgobiernan Cuba deben saber y saben que el único futuro es la reconciliación nacional en torno a una patria indivisible, plural, democrática, justa y libre donde todos los cubanos tengamos cabida; sin distinciones.

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Magnífico análisis, Sr. Castellanos, gracias por ayudarnos a comprender mejor ese instante trascendente en nuestra historia.

Imagen de Anónimo

Parte 2:Dicen que Puerto Rico no es independiente, ha sido los cubanos más independientes como seres humanos, es más como nacionalidad que los boricuas en los últimos 50 y pico de años? Ahí está Rep. Dominicana, solo la intervención norteamericana estabilizo un país donde se estaban comiendo vivos unos a otros, entonces vino la cantaleta patriotera y el día que los marines se fueron llego Trujillo, el resto es historia.Los EE.UU ocupo Europa Occidental tras la 2da Guerra Mundial, los Belgas o Alemanes no levantaron banderas patrioteras y ahí está la prueba histórica.GSG

Imagen de Anónimo

Parafraseando a un gran jurista de los Estados Unidos podemos decir: "hicieron lo que pudieron con lo que tenían". El saldo final es positivo y adoptaron una posición pragmática en que la nación pudo prosperar hasta que llegó la debacle de los odios y las decalificaciones. Cuba entre 1902 y 1958 realmente avanzó y se colocó entre las primeras naciones de América, a pesar de las dictaduras y lo gobiernos corruptos; ¿es que acaso puede decirse lo mismo de la Cuba entre 1959 y la actualidad?Excelente artículo y con una mirada realista de la Cuba de aquel momento.