Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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Sociedad

Cine 3D privado, nueva moda en La Habana

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Algunos se anuncian por internet. Y pagan impuestos al Estado. Otros funcionan por la izquierda. De cualquier manera crecen como flores por La Habana.

Todos radican en casas particulares. Los precios varían entre uno y tres CUC con derecho a una bolsa de rositas de maíz y un refresco. También venden helados y cervezas, ron, vodka y whisky para los adultos.

Hay tandas para niños, adolescentes y jóvenes. Y sesiones solo para mayores con películas de terror o violencia. Estos cines 3D privados tienen una amplia colección de filmes en tercera dimensión.

Avatar o Tintín, ahora mismo provocan furor entre los pequeños. En la barriada de La Víbora ya existen varios cines 3D. Uno de ellos está situado en una casa a un costado de la otrora escuela primaria Pedro María, hoy un ruinoso cascarón derruido.

Asisten tantos niños, jóvenes y adultos que Roinel, el dueño, hace las reservaciones con días de antelación. La vivienda posee climatización y un pequeño bar de madera y metal. Alrededor de veinte sillas plásticas amarillas y blancas, cuatro amplios sofás y tres banquetas de patas altas.

En una de las tandas del último sábado, el improvisado cine en tercera dimensión estaba a reventar. Cada sesión dura dos horas. "Es tremenda la acogida que ha tenido el 3D. Es una experiencia única y a la gente le está encantando. En un día tengo hasta cinco tandas a casa llena", cuenta Roinel.

Tiene 40 gafas polarizadas. Una formidable pantalla plana de 60 pulgadas y un proyector especial para filmes en tercera dimensión. Cuando se le pregunta a Roinel por las ganancias responde con una sonrisa. "Estoy ganando bastante dinero", dice sin dar cifras. El Estado verde olivo, dueño del 90% de las empresas en Cuba, ya mira con ojo de águila al nuevo negocio de cines 3D particulares.

La primera exhibición pública auspiciada por el ICAIC se efectuó en la provincia de Camagüey, a poco más de 500 kilómetros al este de La Habana, durante un evento de crítica cinematográfica, el pasado mes de marzo. "Fue más simbólica que otra cosa, porque solo teníamos 20 gafas, pero a los efectos históricos sí debe quedar como la primera exhibición en un espacio público por parte del Estado", contó a la agencia española EFE el crítico de cine Juan Antonio García Borrero.

Según funcionarios del ICAIC, el organismo estudia la posibilidad de adaptar una pequeña sala en su sede de la calle 23 y 12, Vedado, para proyecciones en tercera dimensión. Como siempre sucede, van a la zaga de la creatividad mostrada por los trabajadores por cuenta propia.

El equipamiento de estos cines 3D particulares llega a la Isla gracias a parientes radicados al sur de La Florida o cubanos casados con extranjeros. Aunque ahora  esté causando entusiasmo el cine 3D, este tipo de experiencia no es novedosa en Cuba. "En los años 50, en varias salas de La Habana se exhibieron películas con la técnica de 3D anáglifo, rojo y cian. Lo nuevo ahora son las gafas polarizadas", cuenta un cinéfilo capitalino.

De acuerdo a datos oficiales, Cuba cuenta con poco más de 300 salas cinematográficas, con formato de 16 y 35 mm. La mayoría fueron edificadas antes de la revolución. En la actualidad, los cines que funcionan presentan fuertes deterioros y no poseen el equipamiento tecnológico para dar el salto al 3D. Otros han desaparecido o transformados en escuelas de malabaristas, teatros de compañías mediocres y almacenes de objetos ociosos.

Una entrada al cine es muy barata en la Isla: dos pesos (diez centavos de dólar). Ya hablar de comodidad es otra cosa. Se pueden contar con los dedos de una mano las salas climatizadas, acomodadoras con linternas y baños higiénicos.

Aquellos tiempos de matinés infantiles en el viejo cine del barrio, donde los niños veían por vez primera a Chaplin y las comedias del Gordo y el Flaco, han quedado atrás. Esa magia de una sala oscura y una pantalla grande ha empezado a ser sustituida por los nuevos cines privados en 3D que proliferan en La Habana. La diferencia radica en que la experiencia bien le puede costar a una familia el salario de una quincena de trabajo.

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Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

...ganas de joder de algunos comentaristas...el cine 3d de las gafitas de colores nunca fue lo comun en los cines del mundo...a partir de los años 50 hubo algunas peliculas y salas de 3d pero eran solo como novedad ocasional pues lo comun era las sala de cine normal....ahora la cosa es distinta...la calidad de las salas y las peliculas en 3d es mucho mejor...ademas ya estan los sistemas caseros para ver 3d en casa ...por ser un poco mas costosa que la pelicula de proyeccion normal y que a muchas personas los llega a marear o causar otras molestias el cine en 3d todavia sigue siendo una opcion ocasional....asi que no jodan con que ya antes habia 3d ...

Imagen de Anónimo

El progreso no es criticable, lo único criticable en ese caso es que los dueños de esos cines (y tampoco el estado) compran los derechos de exhibición de esas películas. Si se exhibieran en Miami una película cubana, ya saldrían a defender los derechos de autor y tal.A propósito, aún en los años 70 después de haber cerrado muchísimas salsas, habían solamente en la Habana más de 100 salas de cine. ¡Vamos bien!

Imagen de Anónimo

Me alegra que haya vuelto -o llegado- a la Cuba "revolucionaria", el 3D en formato de cine. Lo que me duele es que nadie diga (o haga) nada por acabar con la violencia en 3D y a todo color, contra los valientes que dicen la verdad de lo que ocurre en Cuba.  

Imagen de Anónimo

Me pregunto, ¿qué tipo de licencia hay que sacar para tener un cine privado en tu casa? 

Imagen de Anónimo

ese 3d es diversionismo ideologico !

Imagen de Anónimo

Qué gracioso. Pero la verdad histórica es que las primeras exhibiciones de 3D en Cuba tuvieron lugar a comienzos de los 50. Recuerdo ir con mis padres a ver El día que paralizaron la tierra en el cine Alameda, en la Víbora. Repartían unas máscaras como la del robot de la película y unas gafas polarizadas de cartón. La misma película la ponían en otros cines de la ciudad, pertenecientes a ese circuito de salas cinematográficas. Desde luego, el sistema no era tan bueno como el de ahora, pero al menos no eran timbiriches como estos de casas particulares. Igualmente, a mediados de los 50 empezó el Cinerama en lo que hoy es el cine Yara y entonces se llamaba Radiocentro. Recuerdo el primer show: Esto es Cinerama. A comienzos de la revolución, hay que decirlo, el ICAIC le regaló -sí, regaló- los equipos de proyección del Cinerama a la Unión Soviética, a cambio de los equipos y películas de ellos. Empezaron por poner un filme titulado Un turista en Moscú. Y chirrín chirrán. Con eso acabó el "Kinopanorama" ruso. Radiocentro empezó a poner películas comunes y corrientes. No me acuerdo qué explicación dieron. Qué vueltas da la vida. 

Imagen de Anónimo

No dejan respirar, es ellos, ellos, ellos y solo ellos. Son el bully egoista de una pelicula con mas de 54 anos de duracion.