Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Medio ambiente

Cuba en llamas

"El peligro de incendios forestales o rurales es mayor en Las Tunas que en otras provincias porque, aunque solo contamos con el 14.77% del área cubierta por bosques, esta es la región del país con más extensión agrícola y ganadera donde menos llueve", dice un especialista preguntado por este corresponsal.

Según Bosques de Cuba, obra de un colectivo de autores publicada en 2011 por la Editorial Científico Técnica, desde 1961 y hasta 2010 se registraron en el país 12.418 incendios que afectaron 316.769 hectáreas, para un promedio anual de 248 incendios y 6.335 hectáreas de bosques incendiadas, con pérdidas estimadas en 575 millones de pesos.

Entrevistado en el programa Mesa Redonda de la televisión cubana el pasado 10 de abril, el ingeniero Raúl González Rodríguez, jefe del Departamento de Gestión y Manejo del Fuego, de la Jefatura Nacional del Cuerpo de Guardabosques, dijo que "si bien desde el 2001 hasta el día de hoy el número de incendios crece en nuestro país, no ocurre lo mismo con las áreas afectadas por la efectividad mostrada a la hora de sofocarlos".

Preguntado por el moderador Randy Alonso, el ingeniero González dijo que en el primer trimestre de 2013 y hasta el 9 de abril en Cuba se habían producido 263 incendios, los que habían afectado 2.000 hectáreas de bosque. Según el ingeniero, en los últimos 10 años las pérdidas económicas ascienden a 141 millones de pesos.

Resulta obvio que al contrastar las informaciones dadas por el funcionario del Cuerpo de Guardabosques con la aportada con el colectivo de autores de Bosques de Cuba existe una notable incongruencia:

Si desde 1961 a 2010 —esto es, durante 49 años— el promedio anual fue de 248 incendios y de 6.635 hectáreas quemadas, solo en el primer trimestre de este año ya los fuegos iban por 263 y por 2.000 las hectáreas incendiadas. A ese paso cerraríamos el año con algo así como 1.052 incendios y 8.000 hectáreas de bosques calcinados.

Según el ingeniero González Rodríguez, la primera causa de los siniestros forestales es imputable a los fumadores, quienes al arrojar cigarrillos encendidos a su paso por los bosques o zonas aledañas provocan los incendios.

La segunda causa, al decir del ingeniero, son las "quemas agrícolas", es decir, la utilización del fuego en la agricultura.

Vale la pena detenernos en esta segunda causa, definida ya en época tan temprana como 1958 por el profesor Jorge de Alba como "la segadora del pobre".

Decía el investigador del Instituto Interamericano de estudios agrícolas en su libro Alimentación del ganado en América Latina: "El efecto destructivo del fuego es evidente cuando se hace inconscientemente y en grandes áreas por la destrucción de forraje o por el afán de mantener pastizales en tierras que darían mayor rendimiento económico en especies maderables. Por otra parte, el desarrollo de los mata-malezas químicos debe contribuir a la terminación del fuego como arma de mantenimiento en la agricultura".

A más de medio siglo de que el investigador costarricense escribiera esas palabras, la falta de ejecutoria, cuando no la connivencia de quienes debieron preservar los recursos naturales de la nación —puesto que ya en el siglo XIX éramos cubanos—, cumpliendo y haciendo cumplir desde las Ordenanzas de Montes de 1876 hasta la Ley Forestal de 1998, parece que alejarán cada vez a los cubanos de los adelantos químicos para hacerlo más dependiente del fuego como herramienta de labranza.

Una carrera entre los ciudadanos y las llamas

Cabe preguntarse por qué llueve poco en Las Tunas y, concretamente, tan poco en la costa norte de esta provincia.

La legislación en materia forestal no puede verse como "una obra de la revolución a partir de 1959", ni puede achacarse la total deforestación o la falta de reforestación a quienes hicieron uso del hacha durante la colonia y la llamada "pseudorepública".

El 22 de octubre 1796, en la Sociedad Económica se leía un informe con tres interrogantes:

1- ¿Se haya la Isla necesitada de la reposición y conservación de sus montes?

2- En ese caso, ¿qué medidas convendría adoptar?

3- ¿Qué utilidades se podrían esperar?

Para conseguir pasto para el ganado estaba demostrado que los hacendados prendían fuego a los bosques y que en su zafras los ingenios cada año aniquilaban dos leguas de monte.

127 años después, el 24 de mayo de 1923, por el decreto número 753 se establecía el reglamento para el régimen de los montes protectores y de las reservas forestales, en el que ya se establecía el tan llevado y traído tema de la repoblación forestal y en el que, entre otros mandamientos, se disponía que quienes tuvieran propiedades atravesadas por ríos, quebradas, riachuelos o manantiales, y en cuyas vegas estuvieran destruidos los bosques, tenían que plantar árboles de rápido y gran desarrollo en los márgenes en una extensión de 50 metros.

Pero ya antes de 1923, concretamente entre 1901 y 1912, los centrales azucareros Chaparra, Delicias y Manatí, los "tres colosos de Las Tunas" ocupaban junto con los ingenios camagüeyanos Senado, Lugareño, Cunagua y Jaronú, 4.476 Km2 de los 4.937 de la llanura del norte de Camagüey-Maniabón.

Por solo citar un ejemplo, el central Manatí ocupó un amplísimo territorio descrito en documentos de la época como "una sólida jungla en la que el sol no llegaba al suelo".

Hoy del central Manatí solo existe el recuerdo, es uno de los tantos centrales azucareros desaparecidos como los bosques que un día fueron convertidos en cañaverales, con la agravante de que hoy en esos terrenos no existen ni bosques, ni campos de caña.

"Mire, incuestionablemente, la destrucción de los bosques en Cuba está asociada al desarrollo de la industria azucarera, pero la tala no se detuvo con su consolidación sino que se mantuvo aparejada a su funcionamiento", dice un biólogo a este corresponsal.

La tesis del especialista parece sustentarse también con solo un ejemplo: Según Jaime Crombet, hasta hace poco vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y que entre 1968 y 1972 fuera jefe de la Columna Juvenil del Centenario, antecesora del hoy Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), esa tarea contó con la fuerza de más de 110.000 jóvenes, quienes sembraron gran parte de la caña para la llamada zafra de los 10 millones (de toneladas), los mismos que en 1970 también cortaron y enviaron a basculadores más de 550 millones de arrobas de cañas.

"Usted imagina cuántos árboles fueron talados solo para mantener encendidos los fogones de la Columna Juvenil del Centenario…", dice el biólogo, añadiendo, "súmele todos los que en la crisis, eufemísticamente llamada Periodo Especial, quemamos los cubanos de a pie para sobrevivir".

Cierto, en Las Tunas llueve poco, y cada vez lloverá menos, pero no solo en esta provincia, sino en toda Cuba. Al menos mientras el fuego —valga decir "la segadora del pobre"— prosiga siendo la herramienta más socorrida en el campo y a la vez la chispa que inicia los incendios rurales y forestales.

Mientras en Cuba los cambios socioeconómicos marchen sin prisa pero sin pausa, no es posible vaticinar quién llegará primero a la meta de esta carrera de fondo entre los ciudadanos y las llamas. Ahora solo el tiempo tiene la última palabra.

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Mientras no se incendien los campos de golf de tony castro, los cotos de caza de garcia fria, raul castro y demas de la camarilla a ellos que les importa que el resto del pais se hunda o se queme, asi ha sido siempre y no va a cambiar ahora. En el improbable caso que el "pedacito" de alguno de estos delincuentes se vea afectado, cerraran el porton de la finca y se iran a otro lado a seguir disfrutando de la vida, que pa eso tienen dinero.

Imagen de Anónimo

Me adhiero al modo de pensar del articulista. Y eso me hace recordar otro de los desmanes de la revolucion ... la fauna marina. Comparese como eran las aguas de Cuba en 1959 (segun el propio "Geografia de Cuba" de Antonio Nuñez Jimenez, un comunista acerrimo) con las aguas de la Cuba de hoy. Y eso no se lo pueden achacar ni a Batista, ni al embargo, ni a los 5 espias!!!Ruben

Imagen de Anónimo

Ha sido practica comun en la agroesfera azucarera darle candela a los campos de caña cuyas condiciones asi lo han merecido por criterios tecnicos.El asunto, como en todo lo demas, es que la falta de un dueño que vele por los intereses propios y en consecuencia los intereses de todo el pais hace que tal practica se haga indiscriminadamente y el pais se siga destruyendo a pasos agigantados. Que viva Chavez y el otro impresentable que ahora sirve de comendador en la Venezuela conquistada despues de tantas invasiones fallidas para que sigan destruyendo a la riquisima Venezuela y sosteniendo a la tirania del archipielago.Cientos de infelices fueron fusilados por supuestamente haberle dado tea libertaria a campos de caña, asi se castiga a los que sabotean la zafra. Tal vez algunos de ellos causaron daños por algunos cientos que pudieron haber llegado a miles de pesos en perdidas, sin embargo a los que han destruido a todo el pais, su industria azucarera, la extraordinaria ganaderia y a toda la felicidad y prosperidad de un pueblo le han llamado presidente u otras linduras y hasta medallas de merito les han otorgado.Que pena, que verguenza, que dolor, que tragedia, y siguen pasando las decadas y las generaciones sin que Dios o los hombres salven a la pobre Cuba.

Imagen de Robustianoellibre

y de los millones de cerebros quemados y calcinados nadie habla?

Imagen de Anónimo

Otro 'legado' terrible de esa MALDICIÓN que le cayo a ntra. Patria Cubana aquel legano 1ro. de enero de 1959........Llegará el día después del DÍA CERO para la ROBOlución y llegará la hora de pasar balance del 'inventario' que quedará detrás del paso de esos malvados y será la hora de la iniciar la RE-FUNDACIÓN de ntra. Tercera República y que Dios Quiera logremos que sea cercana a la aspiración de ntro. José Marti de:  Con Todos (los cubanos dignos) y para el bien de TODOS.... AménLINEA RECTA