Sábado, 16 de Diciembre de 2017
11:55 CET.
Opinión

Saco en apuros

"Para los negros cubanos, la revolución no ha comenzado." Esta expresión, sacada de la nota que el ensayista Roberto Zurbano escribió para The New York Times hace un par de semanas, ha causado pánico intelectual en medio de la poética revolucionaria, se escriba en prosa o en verso.

El pánico ha sido de tal magnitud, que se organizó una guerrilla improvisada con el propósito de propinar algunos rasguños al impacto que el texto de Zurbano puede causar en el mejor de los plazos: el mediano. Publicar en el medio neoyorquino tiene un efecto esencial que los críticos del ensayista saben o intuyen: el de reforzar la credibilidad de quien allí publica o es publicado. E independientemente de la fuerza de sus argumentos, la matriz de ideas que fija The New York Times tiene un peso académico agregado por el alcance global de su opinión. Todo muy interesante, porque al final este periódico puede decir que no se responsabiliza con el criterio de sus articulistas.

Ante semejante desafío mediático me llama la atención la debilidad argumental de la embestida compuesta contra Zurbano. Se suponía que todo el razonamiento y la argumentación acumulados por años de "profunda investigación" de parte de sus críticos se pusiera en versión periodística y se enviara como op-ed al mismo medio, demostrando la supuesta pobreza y superficialidad de las ideas de Zurbano. Pero nada en ese sentido pudo leerse en los textos de más largo aliento que intentan contestar al ensayista. Excepto un par de lugares comunes con los que probablemente él coincidiría.

Lo curioso es que la frase puede leerse con ojos asustados, como parte de una pauta contrarrevolucionaria, tal y como ocurrió, y llegar a la conclusión de que es excesivamente dura con la llamada Revolución porque no deja espacio para el reconocimiento de sus reales o supuestos logros en materia racial. Pero también pudo ser leída dentro del canon revolucionario, con una visión más generosa hacia la indiscutible solvencia de su autor y más en consonancia con la adultez, el itinerario y la experiencia acumulados por un proceso político a la altura de sus 54 años.

Semejante lectura podría concluir que en efecto, por las razones que fueren, incluyendo el embargo, ciertos errores de compresión y la subestimación de la fuerza de la cultura, la Revolución no ha comenzado para la gente negra, pero que en breve se verá —y a partir de la profunda labor que viene haciendo una serie de instituciones ante tan complejo problema— cómo la Revolución llega por igual a todos los ciudadanos sin importar el color de su piel. Y esto, en medio de las dificultades económicas que enfrenta el país.

De hecho lo que Zurbano dijo, sin enojo ni victimismo, como a mí me gusta, fue que la Revolución no ha comenzado; nunca dijo que no podía comenzar. Con una coherencia política sólida que, implícitamente, la ve más allá de Raúl Castro. Y aquí es donde los críticos revolucionarios del revolucionario Zurbano podían haber desplegado más y mejor imaginación, y con menos susto porque parece que ellos sí que la ven agotada después del General-presidente. A fin de cuentas, si a partir de 1986 sí que íbamos a construir el socialismo, 25 años después de proclamado, bien podría llegar la Revolución a los hogares de las mayorías negras 54 años después de decretada la muerte del racismo y la discriminación racial en Cuba. En rigor, ni el tiempo ni el dictado político como imposibilidad de lo social son datos relevantes para los revolucionarios.

Pero los críticos de Zurbano no desplegaron creatividad. ¿Por qué? Bueno, podían haberlo hecho, pero necesitaban una fuerte imaginación sociológica y estética para sacar ventajas de los déficits políticos y sociales del proceso que defienden.

Alarmas disparadas en un proyecto de nación

Admito que eso es difícil. Roberto Zurbano disparó desde dentro las alarmas del proyecto de nación diseñado por José Antonio Saco, el cual ha sobrevivido a todos los modelos políticos que hemos sufrido e intenta prolongarse a cualquier costo. A grandes rasgos, ese proyecto de nación postula tres cosas: primero, que la matriz cultural del proyecto es de origen hispano, solo luego occidental, y que todo lo demás que nos llegó es un injerto más o menos feliz que no alcanza a las raíces; segundo, que a las personas negras hay que desbordarlas, blanquearlas, someterlas, emanciparlas o cooptarlas pero nunca permitirles que articulen sus propias herramientas de liberación desde su visión o cultura; y tercero, que el mercantilismo o la economía rentistas son las bases esenciales que garantizan la doble hegemonía criolla de la sociedad y de la política. La modernidad económica plena inevitablemente lleva a la conformación de una clase media y burguesía muy anchas donde caben todos los colores, y eso nunca ha cuadrado a nuestros mercantilistas

Este proyecto de nación tuvo un éxito increíble hasta 1959, corregido en el ámbito económico de cierto modo por una mentalidad productiva aprendida en las aulas del capitalismo estadounidense, pero empezó a hacer aguas a fines del siglo XX porque fue llevado a sus últimas consecuencias por un modelo que pretendió la autarquía de espaldas al mercado, la tecnología y el capital. Y destrozado el modelo, se destruye el proyecto.

Los intentos por reanimarlo son y han sido muchos. Lo que Zurbano advierte desde el campo revolucionario es que la reanimación en curso del proyecto de Saco, llamada "actualización", e incluso las reanimaciones posibles, dejan atrás a las personas negras. El problema enciende una potente luz trasera, hacia el pasado, porque la llamada Revolución no se está reinventando utópicamente. No está haciendo lo que quiere la izquierda radical con su discurso de cooperativismo y participación popular, en una fuga hacia adelante; sino que recula, abriéndose a un proceso de franca recuperación de nuestro capitalismo más elemental para el que las personas negras no cuentan con recursos — y tampoco para el capitalismo más sofisticado.

De modo que si antes de 1959 estas no podían trabajar en los comercios por la discriminación institucionalizada, hoy no pueden hacerlo por la discriminación estructural. ¿Cómo la "actualización del modelo" puede lograr que las dos terceras partes de la población excluidas, en su mayoría negros, ingresen a la economía emergente? La reforma tendría que ser más profunda. Y descartada esta posibilidad, las personas negras no cuentan tampoco con los recursos necesarios para la llamada economía del conocimiento, que hoy se encuentra subutilizada pero cuenta con cierta rentabilidad económica en los crecientes servicios privados basados en el mundo digital

La otra pregunta es, entonces, si la Revolución favoreció a algunos para seguir adelante, ahora sin la ayuda del padre abrasivo, ¿por qué no favoreció a las personas negras para seguir el mismo camino, queriéndolas mantener atadas y bien atadas por otro lado, al padre que ya nada puede ofrecer? La respuesta hay que encontrarla en la estructura de distribución del poder y la economía criollos durante los 54 años que lleva la Revolución: desde el poder político, pasando por el representacional hasta llegar al poder simbólico. Lo que Zurbano está diciendo es que las personas negras se colocan en 2013 en el mismo desigual punto de partida de 1959, ahora que la Revolución pretende un nuevo comienzo con la "actualización del modelo" para alcanzar, según dicen, un "socialismo próspero y sostenible". Y no se rían.

Pero algo más y mejor: Zurbano nos dice que la distribución actual de recursos por parte del Gobierno está abismando los distintos puntos de partida entre negros y blancos. Legalizar la digitalización privada de documentos y reprimir a los vendedores aleatorios que comercian en las calles cualquier cosa que intentan convertir en mercancía no es una buena manera de actualizar el modelo, pretendiendo al mismo tiempo que se favorece a las personas negras.

Nos enfrentamos así a una desigualdad estructural mirando al pasado y un diseño estructural desigual de cara al futuro. Y no es necesario mencionar la alianza corporativa que se teje entre el gobierno de la actualización y un grupo importante de cubanos de mucho capital allende los mares. El asunto se pondría peor.

Falta de apertura en el discurso de la nación

Desatar un revulsivo intelectual dentro de los revolucionarios es siempre interesante. Esto sucede cada vez que la tensión entre intereses y honestidad se rompe en favor de esta última, aunque sea provisionalmente, y los intelectuales atraviesan, mirando a la gente real, la frontera epistemológica que hace coincidir la realidad con su mundo particular. Cuando esto pasa, nos encontramos frente al intelectual cívico que construye su discurso lejos o a cierta distancia de las avenidas del poder. Esto lo han hecho muchos. En algún momento lo hizo Esteban Morales, para regresar más tarde al redil. Lo hizo también Guillermo Rodríguez Rivera en su polémica con el historiador Rolando Rodríguez, a propósito del tema racial, y ahora lo hace Zurbano desde la pirámide del The New York Times.

Y como siempre, se busca un cierre a la fractura que cada cierto tiempo ocurre dentro del discurso saquista de la nación. El miedo al otro, sea negro, mujer, homosexual o ciudadano, se dispara y le cae a uno encima el peso de la escolástica con su escritura ideológica para sustituir la discusión intelectual del argumento por la destrucción moral y política del adversario. En no pocas ocasiones también física. A veces en contradicción con lo que se dice defender.

Fijémonos en esta pieza excelente para revelar la revisitación apurada al imaginario construido por José Antonio Saco, en una demostración de la carencia de recursos intelectuales para pensar las llamadas complejidades del tema. Según un crítico, "habría que ser poseedor de una ignorancia histórica extraordinaria para pensar que un cambio de liderazgo político en Cuba pudiera beneficiar a los negros". Traducido en términos culturales es la convalidación de que las personas negras no están en capacidad de pensar y poner en práctica un proyecto de nación en el que pudieran beneficiarse participando y definiendo el próximo liderazgo político.

Lo que constituye una naturalización, bastante usual en la literatura racista, del supuesto retardo étnico para pensar, actuar y convivir en la modernidad. El pensamiento exacto de los criollos para legitimar todo el discurso que llevó a la masacre de 1912. Una versión del fin de la historia para las personas negras que alimenta el pesimismo y liquida la esperanza de autoemancipación en medio de la desesperanza social. Si quieren enterarse de cómo, desde el discurso supuestamente revolucionario, puede regresarse a la teoría de los pueblos incapaces de escribir una historia distinta a la que le escriben sus (neo)colonizadores, pueden principiar por aquí.

En lo adelante toda la síntesis de la crítica a Zurbano es de escasa entidad y bastante pretenciosa. Decir que Zurbano "se aparta del consenso al que han arribado los investigadores cubanos más serios" es desconocer que todo avance real en la ciencia se produce rompiendo consensos muy pero que muy serios, como demostró Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas; y no brilla precisamente la investigación social cubana, no obstante, por su nivel conceptual y categorial, excluyendo como siempre a las excepciones. Todavía andamos por aquí con aquello de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, y reputados investigadores desdeñan sin más la historia de las mentalidades y la antropología cultural, sin enterarse o asumir el neomarxismo que pulula por todas las academias del mundo. Semejante consenso no ha hecho avanzar las ciencias sociales en Cuba.

Por otra parte, escribir con la fuerza paternal del regaño político y "científico" que "el instrumento legal contra la discriminación racial se desplegó a fondo en el marco de la Revolución Cubana, del mismo modo que se puso en juego un amplio dispositivo ideológico contra el racismo que, de hecho, transformaron en vergonzantes las manifestaciones de discriminación que podían aparecer" es desdeñar el discurso demostrativo, no saber nada la mímesis cultural, del fundamento también cultural y racista de la ideología institucionalizada en el Artículo 5 de la Constitución cubana, que inscribe orgullosamente la superioridad cultural de la visión eurocéntrica para la formación de la voluntad política del Estado, e ignorar la proyección simbólica del lenguaje cuando se ve obligado a enmascarar su racismo gramatical, filtrándolo en el humor racista con el que la mayoría de los cubanos nos reímos sin ataques de vergüenza.

En el fondo, el problema colateral es de sintaxis inglesa. Otro crítico lo reflejó muy bien cuando empleó una frase típicamente norteamericana para atacar a Roberto Zurbano. "En el órgano equivocado y en el lenguaje equivocado" es una expresión que cabría imaginar también como figura lingüística equivocada, y que revela la dependencia psicológica de los Estados Unidos de cierta porción de la intelectualidad cubana. Algo similar sucedió hace un tiempo atrás cuando importantes referentes de la afrodescendencia norteamericana respondieron positivamente a la convocatoria de Carlos Moore a propósito del injusto encarcelamiento del Dr. Darsi Ferrer Ramírez.

La falta de apertura en el discurso heredado de la nación, la peor herencia del proyecto de José Antonio Saco, en otros aspectos formidable, conduce a considerar la narrativa de los otros como textos y cuerpos extraños que atentan contra la visión poético-militar de la cubanidad unitaria. Pero si una obra se tiene que defender con las palabras, es porque tiene serias dificultades para defenderse en los hechos. Este es el origen de la propaganda que sigue haciendo creer que el de Cuba es un gobierno de izquierdas.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 15 ]

Imagen de Anónimo

Sigo sin entender el termino afrocubano, se es cubano poco imporat el color de la piel . Ese eufemismo creado en los circulos izquierdosos norteamericanos no tiene nada que ver con los cubanos , el color de la piel es un detalle más que la falta de libertades individuales , que un estado dictatorial desde el 59 y los prejuicios de una sociedad demócratica incipiente y prematura , antes del 59 , ha llevado a resaltar , los negros en Cuba tienen menos oportunidades porque no tienen recursos , ni para el cuentapropismo, ni las mejores casa para un paladar o alquilar, ni casi familiares en el extranjero y. Pero lo mismo podemos decir de los campesinos de los cientos de pueblecitos muertos y hambrados que hay por todo el país. Donde hay negros y blancos, las reivindicaciones tienen que ser ciudadanas y todos sin distinción del color de la piel tenemos que luchar por ella. No creo que haya que crear proyectos especiales para ningun grupo racial o social que no sea aquel que cada cual pueda lograr con su esfuerzo y trabajo amparados por un estado de derecho y de oportunidades realmente igualitarias.

Imagen de Anónimo

De tu comentario cito: “mis saludos y abrazos para este negrón hermano y cubanazo”, si Manuel Cuesta Morua te admite que lo trates de “ESTE NEGRÓN” debería dejar ese calificativo para cuando estés junto a él en un ambiente familiar, pero abstenerte de expresar aquí en DDC ese calificativo racista porque como bien tu dijiste él es una de las personalidades del interior de Cuba más respetadas y admirada internacionalmente por lo que  merece que ser respetado  públicamente a pesar de considerarlo tu hermano COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Para Anónimo - 10 Abr 2013 - 3:17 pm. Soy un defensor confeso de la democracia y sigo pensando y diciendo que el problema racial en Cuba no se podrá ventilar de forma efectiva mientras en Cuba no existe una democracia multipartidista con la independencia de los poderes del estado y un estado de derecho. Pero digo también que ya hay que ir corrigiendo y eliminando las expresiones racistas COMENTARIO de Esopo 1 continua en 2. 

Imagen de Anónimo

Yo creo que la llamada "actualización" del socialismo perjudica tanto a negros como blancos. No es un tema racial. Las consecuencias para todos van a ser desastrosas. El autor describe algunos de los efectos nocivos de esta política económica, pero pone mucho énfasis en la raza. Cuba debe ser futuro de todos los cubanos. Y allí deben caber todas las personas sin distinción. Precisamente el castrismo se ha caracterizado por todo lo contrario, a pesar de la verborrea y la demagogia. Por ello, no es momento de entrar en este tipo de debates, que sólo pueden contribuir a despertar un issue que no existe. Todos unidos en defensa de un país democrático y libre. Ahí es donde debemos estar

Imagen de Anónimo

 KALULE, como siempre "magistral",..los que conocemos bien el personal castrista y la disidencia en Cuba, sabemos muy bien la supercapacidad intelectual, los conocimientos profundos y el liderazgo del principal representante de la social democracia cubana que disiente abiertamente del castrismo.  mis saludos y abrazos para este negrón hermano y cubanazo

Imagen de Anónimo

El comentario a continuación incluyo lo hice para el articulo de Antonio José Ponte intitulado "Contra una Partida de Rancheadores” como en mi anterior comentario hice referencia Contra-Mayoral en ese comentario hay una descripción de lo que para mi constituye un concepto que bien caracteriza a los inquisidores sociales castristas.Antonio tú has incluido a Esteban Morales entre los rancheadores pero también hay que incluirlo entre los CONTRA-MAYORALES (submayoral negro encargado de castigar y torturar a una menor partidas de esclavos negros a cambio de pequeñas prebendas). Estoy totalmente de acuerdo que contigo que las denuncias racistas se van a hacer cada día más frecuentes. Hay que decir que la impunidad del castrismo, de sus lame botas, de los intelectuales amañados sumisos, de toda esa gente conservadoras de pequeñas prebendas o sea toda una arrea de contramayorales castristas se está acabando, ejemplo de eso es tu presente artículo y el de Haroldo Dilla en CE sobre el fusilamiento de los negros de las lanchas de Regla hace 10 años, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Estoy satisfecho de las respuestas como esta y otras de algunos solidarizados con Zurbano estan dando a la gentuza intelectualoide de casa. De esa cosecha creo  que lo ultimo de Victor Fowler enhttp://www.lajiribilla.cu/articulo/4278/dolor-alegria-resistenciaha sido lo mejor que se ha escrito.Con acento 

Imagen de Anónimo

Todo muy bien. Pero muy cerca de Cuba tenemos un ejemplo de pura africanía política, y de hecho, la primera nación independiente en nuestro hemisferio: Haití. Apartada de toda influencia europea, se debate desde su inicio por hallar su rumbo en todo sentido, sin hallarlo. Ignorancia, miseria y atraso han sido su destino desde que en un acto genocida los esclavos sublevados mataron a toda la población blanca del país. Sostener que debemos fundarnos en los principios judeo-cristianos y la tradición occidental para levantar el edificio nacional no es muestra de racismo. No somos rehenes de nuestra piel ni de tradiciones culturales autoimpuestas, ni éstas tampoco nos obligan a bailar sempiternamente al mismo son del mismo tambor. Debemos simplemente movernos según la música que nos convenga, y punto. El afrocentrismo ha sido descartado como visión válida aun en su punto de origen, Estados Unidos.

Imagen de Anónimo

Dos artículos fueras de serie, este y el de Antonio José Ponte, menos mal que existe Diario de Cuba para mantener debates y enfoques de este nivel, en medio del páramo cultural y el totalitarismo derretido cubano. GRACIAS

Imagen de Anónimo

Pensadores como Maunuel Cuesta Morúa merecen todo mi respeto. Su sentido de la polémica, su lucidez y la elegancia con que defiende sus agumentos lo convierten en un ensayista sui generis. De las canchas de basquet de Jorge Dimitrov y Luis Augusto Turcios Lima a la actualidad ha llovido algo, y los que lo querían entonces no deben sentirse defraudados.