Lunes, 18 de Diciembre de 2017
21:24 CET.
Opinión

El legado de la intransigencia

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Digamos que desde hacía tiempo no escuchaba en los medios oficiales la frase maldita, (aunque debo admitir que no soy exactamente una seguidora de dichos medios). De cualquier manera, también los discursos la han estado omitiendo, evitándola con disimulo, como quien elige soslayar en lo posible las expresiones duras del período estalinista anterior a 1989. Sin embargo, hace pocos días, durante la transmisión de un noticiero, una joven y elegante locutora la mencionó y sentí que cayó en mis oídos con la fuerza de una bofetada: "quedó demostrada en la actividad la 'intransigencia revolucionaria' que caracteriza a nuestro pueblo".

Intransigencia revolucionaria, dijo la muchacha, y su rostro, lejos de mostrarse ceñudo y fiero, lucía el entusiasmo feliz de quien alude a un mérito invaluable.

Es sobrecogedora la carga negativa de la palabreja y de algunos de sus sinónimos –intolerancia, fanatismo, obstinación, testarudez, pertinacia–, pero comprendo que ninguna palabra es mala en sí misma. De hecho, casi todos nos negamos a transigir en algunas cuestiones esenciales o de principios, sin que ello suponga dañar a los demás y sin que tal actitud encierre una deliberada, insuperable rigidez de espíritu. Sin embargo, el contexto marca las diferencias. En lo personal, me enferma el recuerdo de toda la pesadilla que trajo consigo la práctica de la intransigencia revolucionaria como vehículo de terror y de control social en tiempos que, quizás ingenuamente, preferimos asumir como pasado. 

Repasemos brevemente algunas formas de expresión de esa estrategia oficial llamada intransigencia, que signó la vida de todos en la Cuba de los Castro y en virtud de la cual cada cubano debía delatar al compañero ante la menor sospecha de que aquel no apreciara suficientemente el proceso y a sus líderes o no mostrara el celo o entusiasmo (también revolucionarios) adecuados en cada circunstancia:

"Salir al paso", incluso a las mínimas manifestaciones de crítica –aunque fuesen veladas o moderadas, que éstas solían ser las más "peligrosas"–, ya fueran dirigidas al gobierno, a las disposiciones oficiales, a un simple militante del PCC, etc.; combatir la "blandenguería", la "tendencia al individualismo" y ciertas "aberraciones" como la homosexualidad, o azotes tan enraizados y dañinos como las creencias religiosas de cualquier denominación; demostrar claramente el rechazo a las "desviaciones pequeño burguesas" tales como el gusto por los artículos, las modas, la música, etc., de los países capitalistas, en especial de EE UU (pecados que clasificaban como "diversionismo ideológico" y entre los cuales el uso de jeans, escuchar la música rock y tener la melena larga se contaban entre los más graves); y muchas más. Ni qué decir de reconocer algún tipo de opinión política diferente de la línea cuidadosamente monitoreada desde Moscú.

El daño pasado y presente

Debido a la aplicación de la intransigencia como estrategia al servicio del poder, en la Isla se han producido crímenes como los paredones de fusilamiento, las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), las Escuelas al Campo, la discriminación y hostigamiento a individuos y grupos por motivos de credo religioso o por sus preferencias sexuales, los mítines de repudio en cualquiera de sus diferentes gradaciones –que aún persisten–, la anulación de la sociedad civil independiente y de la prensa libre, y muchas otras variantes diabólicas destinadas a encerrar en el puño de hierro del totalitarismo hasta el menor atisbo de voluntad ciudadana.

La intransigencia ha sido la madre de la censura en la literatura, el cine y otras manifestaciones del arte y la cultura, e igualmente ha amordazado la creación y la iniciativa en todas las esferas de la vida nacional. No por casualidad Ernesto Guevara es considerado el paradigma de la intransigencia y de lo que debía ser el "hombre nuevo".

Podríamos hablar de otros eventos desastrosos que nos ha legado la intransigencia a lo largo de nuestra historia, incluyendo ejemplos de todas las etapas anteriores a 1959, pero me temo que el recuento se haría demasiado extenso. Si prefiero referirme a la etapa llamada "revolucionaria" es porque fue después de aquel engañosamente luminoso enero cuando ser intransigente se generalizó al establecerse como política y se convirtió en un rasgo de decoro y de reconocimiento social. Muchos lo aceptaron, otros tantos callaron y todos, absolutamente todos, temieron. Por eso pudo hacer tanto daño.

Es así que quedé perpleja cuando una sonriente locutora de apenas treintitantos años de edad pronunció el vocablo maligno, y me estremecí ante el poder regenerativo de la perversidad del sistema que trata de perpetuarse como una costra en la psiquis de ciertos individuos de nuevas generaciones.

¿Sabrá esta muchacha cuánto dolor ha producido a la nación el revolucionario intransigente? Desde entonces y en lo adelante, combatir la intransigencia revolucionaria se ha convertido en un punto permanente de mi agenda personal.

Perdonen los lectores si tal decisión me hace parecer un tanto intransigente.

 

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Comentarios [ 47 ]

Imagen de Anónimo

Muy bueno el articulo!! Gracias!

Imagen de padre Ignacio

Soy intransigente,me niego a negociar con una dictaura  ilegitima y bujarronica.Estoy a favor d el embargo porque no quiero que esta ditadura,que ha demostrado no tener escrupulos,siga endeudando mi pais.Estoy en contra de los intercambios culturales porque el regimen caracoquista los mainipula y son irreales.Estoy en contra de la ley de  ajuste cubano,porque el regimen caracoquista ha terminado usandola para sus propositos financierios.

Imagen de Anónimo

si las escuelas al campo y las escuelas en el campo fueron y son un crimen espantoso,en las escuelas al campo aquellas niñas viviendo acinadas en albergue sin la mas minima intimidad,bañandos en baños sin techo, al frio donde pululaban las enfermedades fungosas de los pies,acosada por los profesores y cuando no cedian a sus ansias sexuales  le imponian tareas en el campo imcumplibles hasta para un hombreSI LAS ESCUELAS AL CAMPO FUERON OTRO CRIMEN MAS COMO LA UMAP Y LA PERSECUSION RELIGIOSA O COMO EL DESALOJO DE LOS CAMPESINOS DE LAS MONTAÑAS DEL ESCAMBRAY O LOS FUSILAMIENTO A CAPRCHO Y DESICION DE UN LOCO QUE TRAICIONO A SUS COMPAÑAROS DE LUCHA, DESAPRECIO A CAMILO,METIO PRESO A HUBERT MATOS Y HUNDIO EL REMOLCADOR 13 DE MARZO¡¡¡¡SIII, SI FUE OTRO CRIMEN MASSSS!!!!Y escribo esas frases en mayusculas porque fuero crimenes mayusculos

Imagen de Anónimo

En las escuelas en el campo (ESBEC e IPUEC) la involución hizo muchos desmanes, no sé si fué un crimen "matarnos" de hambre, aquél arroz y el chicharo con gorgojos había que comérselo ó pasabas a una vida mejor, el robo, el fraude en los exámenes, profesores acostándose con menores de edad, nos obligaban a cumplir una "norma" trabajando en el campo, recuerdo que me entregaron una guataca que era más grande que yo.........mil barbaridades más; no se si podría compararse a la UMAP (no viví la epóca) pero al menos yo lo sufrí..........Cubano Libre.

Imagen de Anónimo

Miriam como siempre BRILLANTE, en el conglomerado que somos los cubanos me parece que TODOS somos BASTANTE INTRANSIGENTES......desde llamar a alguien que no piense como uno "extremista radical"....como decirle al esposo de "alguien que nos cae mal" tarrudo......en un periódico, son algunos de los ejemplos de lo que digo, mientras no APRENDAMOS a RESPETAR al prójimo creo que nunca viviremos como personas normales, que si fue la dictadura la culpable o si hemos sido nosotros mismos no lo se pero siempre es bueno comenzar a enmendarnos para algun dia poder vivir en paz con nuestros semejantes y creo que hoy Viernes Santo es un dia muy bueno para empezar........por lo menos yo VOY A SEGUIR mi propio consejo.GUSANITA 

Imagen de Anónimo

Excelente articulo como todos los de Miriam Celaya, que siempre leo.El respeto al derecho ajeno es la PAZ.Benito Juarez

Imagen de Anónimo

Te puedo hacer un anécdota, conocí un peruano que a su vez conoció a otro cubano, él me dijo que le pregunto a nuestro compatriota que si era socialista, nuestro compatriota le contestó MÁS QUE SOCIALISTA SOY UN COMUNISTA, ahora resulta ser que nuestro compatriota es el mayor anti-todo y el más derechista de los derechista, como a mí su anti-todo me toca de los tres el más largo y mucho antes de salir para él Brasil me separaron del PCC, él sabe que soy de la izquierda petista, me dice te admiro por tu firmeza porque lo que soy yo nunca jamás seré de izquierda ………. Como si él alguna vez fue de izquierda a pesar de ser del PCC y Secretario General de núcleos de base en Cuba y de núcleos de cubanos en el exterior COMENTARIO de Esopo 2.

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Para Anónimo - 29 Mar 2013 - 3:22 am. Conozco a muchos cubanos que salieron de cuba por SUS investiduras políticas, militantes del PCC, dirigentes, extremistas que le hacían la vida un yogur a cualquiera que le hacía sombra o simplemente no iba al trabajo voluntario o tenía una creencia religiosa, incluso cuando en el exterior tenían organizado el núcleo de PCC y en sus reuniones un punto permanente era el análisis de los posibles “quedados”. Cuando se aclimataron a la democracia, a la libertad y se insirieron al modelo de economía de mercado se quedaron y ahora son los mayores anticomunistas, antisocialistas, anti izquierdistas y los mayores derechistas, COMENTRIO de Esopo 1.

Imagen de Anónimo

Ese señor que comenta aquí sobre las escuelas al campo, no tiene ni la más leve idea de lo que ellas representan en el lenguaje criollo y no sabe que las famosas escuelas tuvieron que ser eliminadas porque eran verdaderos antros en que lo menos que se hacía era educar y aprender.

Imagen de Anónimo

La intransigencia y el odio son muy cubanos. Los de aquí quieren ser tan o más intransigentes que los de allá y, al igual que los de allá, tratan de justificar su intransigencia y odio con discursitos y apelaciones a esto o aquello. Están enfermos de cubanismo. Que no es exactamente comunismo, pero sí que se le parece. Son malísimos, y muchos son los mismos: intransigentes allá en una época, e intransigentes acá al cruzar el charco. Genio y figura hasta la sepultura. Que se queden todos por acá y que no se aparezcan en la Cuba del futuro porque entonces jamás terminaríamos.