Jueves, 23 de Noviembre de 2017
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Opinión

El acoso del castrismo

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En los años 30 del siglo pasado, intelectuales del mundo entero dan por sentado que la recién creada Unión Soviética constituye el modelo por excelencia de la sociedad del futuro. En ese contexto de euforia ideológica, el escritor francés André Gide efectúa un viaje al paraíso socialista en construcción, pero regresa defraudado y consigna su decepción en un libro titulado Regreso de la URSS, que provoca indignación en los círculos marxistas. Gide es objeto de diatribas de todo género y recibe incluso una bofetada en París por haber osado atentar contra el prestigio de la patria del socialismo.

En los años 40, Victor Kravchenko, antiguo funcionario soviético, huye de su país y publica su libro Yo escogí la libertad, en el que describe y denuncia el sistema represivo y los campos de concentración de la Unión Soviética. Kravchenko es a su vez acusado por una revista relacionada con el partido comunista francés de difamar de la URSS y de ni siquiera haber sido el autor de aquel perturbador libro.

Entre quienes salen en defensa de Kravchenko, confirmando lo dicho por él, se encuentra Margarete Buber-Neumann, viuda de un dirigente comunista alemán asesinado por Stalin y antigua reclusa de un campo de concentración soviético por ser "esposa de un enemigo del pueblo", antes de ser entregada a la Gestapo (en virtud del pacto germano-soviético) para ser enviada al campo de concentración nazi de Ravensbrück.

Buber-Neumann, quien relata su infortunio en un libro devastador, Bajo dos dictadores: Prisionera de Stalin y Hitler, es tratada por los círculos marxistas occidentales de traidora y vendida.

La bofetada a Gide y las injurias lanzadas contra Kravchenko y Buber-Neumann —todos lo sabemos hoy— no impidieron que se comprobase finalmente la veracidad de sus denuncias y alegatos, hasta el punto que el Partido Comunista de la Unión Soviética se vio obligado en 1956 a reconocer los crímenes de Stalin.

En los años 70, Aleksandr Solzhenitsin publica en occidente su monumental libro El Archipiélago Gulag, en torno a la vida cotidiana en los campos de concentración comunistas, vida que él conocía a la perfección por haberla compartido con doce millones de conciudadanos.

Los círculos marxistas de occidente trataron en vano de desprestigiar el personaje y negar la veracidad del relato. Sin embargo, aquella campaña de denigración no impidió en lo más mínimo que más tarde, bajo el impulso arrollador de los pueblos de Europa Oriental, se desplomara cual castillo de naipes el bloque soviético junto al Muro de Berlín.

En los años 80, Octavio Paz pronuncia en Frankfurt un discurso en el que compara el régimen sandinista —secuestrado y desvirtuado por Daniel Ortega— con el de Fidel Castro. El discurso desata una ola de injurias sin precedentes en la historia del continente. Hasta se llega a publicar un manifiesto contra el eminente escritor azteca, firmado por 228 profesores de trece países y cinco instituciones.

En los años 90 y a principios del siglo XXI, Mario Vargas Llosa se convierte en el blanco favorito de las huestes castristas por haber denunciado la naturaleza intrínsecamente liberticida del proyecto comunista y el fracaso del socialismo en todas sus vertientes. Por esa imperdonable lucidez, intelectuales al servicio del castrismo intentan bloquear la participación de Vargas Llosa en cada uno de los actos culturales a los que se le invita.

Al emprenderlas contra Octavio Paz y Mario Vargas Llosa, quienes se desprestigian son ellos, los buitres del castromarxismo, intelectuales de pacotilla desplazándose en manadas, sin originalidad ni realce, que no pueden ni podrán mermar un ápice la estatura intelectual y ética de esos dos gigantes de la literatura contemporánea.

Se puede por supuesto discrepar del posicionamiento político de tal o cual escritor. Pero lo que es inadmisible, además de contraproducente, es bloquear o sabotear la participación de un intelectual en eventos políticos o culturales por el simple hecho de que sus ideas no correspondan a las de los fanáticos de turno.

Nada podrán tampoco, a la postre, los acosos sistemáticos y los arrestos recurrentes de que durante largos años han sido y continúan siendo víctimas en Cuba las Damas de Blanco y la disidencia en general, contra quienes se lanza la consabida imprecación de "mercenarios", con el vano afán de desprestigiar una lucha tan digna como ejemplar. Como tampoco lograrán el efecto esperado los abucheos lanzados por las huestes castrochavistas contra la bloguera Yoani Sánchez a su paso por Brasil.

Ni mucho menos lo logrará la reciente tentativa del representante del castrismo ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, secundado por sus cómplices de Nicaragua, Rusia, China y Bielorrusia, de impedir que Rosa María Payá, hija del disidente Oswaldo Payá, tomase la palabra en dicho cónclave para pedir una investigación imparcial sobre las circunstancias en las que murió su padre en julio de 2012 en un extraño accidente automovilístico.

Todos esos ataques abyectos representan los estertores de una ideología desahuciada por la historia que solo se mantiene en pie mediante la represión, la intimidación y el inhabilitamiento de disidentes y opositores, y que —como lo demuestra el caso de la Venezuela bolivariana de Chávez y Maduro— no funciona ni siquiera disponiendo de pozos infinitos de petróleo. 

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Comentarios [ 19 ]

Imagen de Anónimo

Al Anónimo anti Yoani del 29 Mar 12:10pm le sugiero leer el excelente artículo de Montaner "Yoani y la libertad".

Imagen de Anónimo

Si es verdad que Yoani representa ese gran peligro y amenaza para el gobierno cubano, resulta paradojico que el regimen con su conocida historia de represion contra todos aquellos que se le oponen, han dejado que esta "peligrosa opositora" salga libremente a recorrer el mundo.

Imagen de Anónimo

¿A quien puede engañar Yoani con sus criticas light contra el regimen, mientras por otro lado defiende los mismos intereses de este regimen abogando por la elimininacion del bloqueo, la retirada de ee.uu de Guantanamo y para colmo de los colmos, por la liberacion de los espias y asesinos castristas?

Imagen de Anónimo

De acuerdo con el Anónimo de las 3:12pm. Salvo que el artículo no es de Gide (quien aparece en la foto y se menciona en el primer párrafo) sino de Fiallo.

Imagen de Anónimo

Mis felicitaciones Gide es un estupendo artículo!!!

Imagen de Anónimo

Un ensayo que eleva y enaltece. Bello. Y a quienes mencionan a la puerquita soez, la agente de los Castro que destila su envidia y bilis desde Paris, dejenla. Cada dia que pasa mas fea y revolcada en su asquerosa mierda, como ordenan los dioses.

Imagen de Anónimo

Sobre el artíCULO de la FEA señora ZOES Valdéz la ''prueba de ANTI-Castrismo'' es MUY simple :¿ A quien le hace MUCHO daño las informaciones y reuniones publicas (y privadas también) que ha tenido Yoani desde que salió de la Cueva Castrista, denunciando continuamente la BRUTAL realidad que ES Kuba hoy ?    Pues, a la maldita tiranía.¿ A quien le conviene los insensatos ataques a Yoani de la FEA señora ZOES Váldez ? Pues a la maldita tiranía.Dos más Dos SON cuatro.   Que sean los lectores inteligentes los que juzguen quien tendrá la razón.  La FEA señora ZOES Váldez..... o la joven, inteligente y carismática 'flaca' Yoani Sánchez......LINEA RECTA 

Imagen de Vctr Fdz

Muy buen artículo, aunque a mi parecer, el párrafo final es excesivamente positivista. Lamentablemente "esa" ideología está cualquier cosa menos desahuciada, los ataques a Yoani, allí donde fuere, Rosa María Paya y Berta Soler son evidencia (entre muchos otros sucesos de este tipo) de que al contrario, esa ideología está al alza, no por buena ni por válida, mucho menos por humanista o ilustrada, sino por un embrutecimiento generalizado producto de la ignorancia, el fanatismo y sobre todo el odio. En varios paises he visto -casi siempre- en las manifestaciones contra los gobiernos las banderas de Cuba, el Che, la URSS, enarboladas. Para toda esa gente las víctimas de los regímenes marxistas, socialistas y similares, no existen o se merecen el castigo. Antes creía que la izquierda mexicana se llevaba la palma en esto, pero claro, no había vivido en España. No hay una sola voz de la izquierda española -a diferencia de la mexicana donde sí la hay- que sea, no crítica, agnóstica (por llamarle de algún modo) de la religión-dictadura castro-marxista, o la Norcoreana, o la China. Callan como lo que son, que diría el Perugrillo ibérico.Saludos La Marquesa, long time no see. Gracias por la bibliografía recomendada, tomaré nota. Desde su publicación he tenido como libro de cabecera "El libro negro del comunismo". Con sus recomendaciones ampliaré mi biblioteca.

Imagen de Anónimo

Muy bueno articulo.Hay un libro del estadounidense, John V. Fleming que publico':  "The Anti-Communist Manifestoes - Four Books that Shaped the Cold War" (2009), en el cual identifica estos cuatro libros:  "Out of the Night" (Richard Krebs),  "Darkness at Noon" (Arthur Koestler), "I Chose Freedom" (Kravchenko) y "Witness" ( Whittaker Chambers,) como los testimonos mas contundentes de ex-comunistas durante el Stalinismo.    La Marquesa 

Imagen de Anónimo

Excelente artículo, gracias a su autor por recordar estos avisos de la historia y gracias al anónimo que ha dado el enlace al infame ataque a Yoani Sánchez. Debería DDC publicar este link con un comentario, ya que con esta nueva ignominia se razga definitivamente la piel la ex agente (o quizás aún activa) Valdés, dejando al descubierto sus feas entrañas políticas y su malvada calidad como ser humano.