Lunes, 20 de Noviembre de 2017
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Elecciones

Las 'elecciones' de 2013 y el multipartidismo

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Según resultados oficiales de las pasadas "elecciones" de febrero, 1.249.832 cubanos —el 14, 22% del total de electores—, en una clara manifestación de rechazo al sistema, no asistió a las urnas o anuló las boletas.

El número de ciudadanos con esa conducta venía creciendo desde los comicios precedentes. En 2003, la suma de esas dos categorías (la de quienes no asistieron a votar y la de quienes anularon las boletas) fue de 506.453 personas, un 6, 09% del total de electores; en 2008 fue de 657.119, un 7, 73%; y en los recientes comicios de 2013 se elevó hasta 1.249.832 cubanos, el 14, 22% del total de electores, casi el doble de los comicios precedentes.

Lo más significativo de ese salto fue la cifra de quienes decidieron no asistir a las urnas. En 2003 se abstuvieron 193.306, un 2, 35% de los electores. En 2008 fueron 264.212, un 3, 11%; mientras que en 2013 la cifra aumentó a 790.551, un 9, 12%, casi tres veces más que en 2008.

No asistir a las urnas —en una sociedad carente de derechos cívicos y políticos, bajo un control estatal casi absoluto sobre las personas y con un sólo partido refrendado constitucionalmente— constituye la opción más atrevida.

En Cuba, donde la única posibilidad es confirmar a los Candidatos elegidos por las Comisiones de Candidaturas, las cuales se integran por dirigentes de las organizaciones de masas subordinadas por sus propios estatutos al Partido Comunista, no asistir a las urnas es la prueba de que el Gobierno ha perdido el consenso; por tanto, los resultados encierran una profunda lección y constituyen un mensaje que las autoridades deberían tener en cuenta. Ignorarlo es marchar hacia la ingobernabilidad manifiesta.

La razón, detrás de los resultados, consiste en que las Comisiones de Candidaturas son las que realmente eligen a los Diputados que conforman la Asamblea Nacional del Poder Popular, los que después eligen al Consejo de Estado, al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, y éste último designa a los integrantes del Consejo de Ministros. Por tanto, la Asamblea Nacional y el Gobierno son el resultado de la potestad de las Comisiones de Candidaturas; lo que explica que muchos cubanos decidan no asistir a las urnas, al punto que ya representan casi el 15% de los ciudadanos con derecho a voto; cifra casi tres veces mayor que los miembros del Partido Comunista. Es, además, una prueba de que las llamadas elecciones en Cuba son ajenas a las difíciles condiciones de vida de miles y miles de cubanos que o viven al margen de la ley o abandonan el país.

¿Para cuándo el multipartidismo?

Ante una crisis estructural profunda como la que atraviesa la Isla, los resultados electorales confirman la imposibilidad de limitar los cambios a determinados aspectos de la sociedad. Por ello, a pesar de la persistencia gubernamental en ignorar el tema del pluripartidismo, la realidad se ha encargado de situarlo en primer plano. Los datos electorales confirman que existe un sector inconforme de la sociedad, que reclama un espacio político. Son cubanos que carecen de los derechos para asociarse legalmente y participar en los destinos de la nación. ¿Cómo justificar la existencia de un solo partido cuando casi el 15% de los electores no responden a su llamado?

El desarrollo social no excluye sino que implica el multipartidismo como expresión de la natural diversidad de ideas e intereses y como mecanismo para la participación política de los ciudadanos. La nación es una comunidad de personas diversas pero iguales en dignidad, que buscan un bien común para lo cual son imprescindibles los plenos derechos y deberes económicos, cívicos, políticos y culturales. De ahí la necesaria restitución del derecho de asociación y de la despenalización de la diferencia política, para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los inminentes cambios.

En El Contrato Social, Juan Jacobo Rousseau expuso que: "de la unión de las personas para defender y proteger sus bienes emana una voluntad general que convierte a los contratantes en un cuerpo colectivo político. Al ejercicio de esa voluntad general se le denomina soberanía y al sujeto que la ejerce soberano. De acuerdo a ese status el pueblo elige los funcionarios para el ejercicio de la voluntad general y deposita en ellos, de forma temporal, un mandato para la elaboración y ejecución de las leyes, y para el mantenimiento de las libertades ciudadanas. Es decir, que las elecciones constituyen una manifestación de la soberanía popular".

En Cuba, la violación del orden constitucional ocurrido en 1952 dio lugar al movimiento insurreccional que derrocó a la dictadura en 1959. El 8 de enero de ese mes, el líder del movimiento revolucionario aseguró que se iba a convocar a elecciones en el "más breve plazo de tiempo posible" y a restituir la Constitución de 1940.

Sin embargo, unos días después, sin consulta popular, la Carta Magna fue sustituida por la Ley Fundamental de la República de Cuba. En virtud de esa Ley, que estuvo vigente hasta la promulgación de la Constitución de 1976, el Consejo de Ministros asumió las funciones del Poder Legislativo y refrendó constitucionalmente la existencia de un solo partido político y desde esa posición excluyente ha venido hasta hoy convocando a unas "elecciones" donde el pueblo no puede elegir directamente al primer mandatario de la República, lo que constituye una franca negación de nuestra herencia histórica.

Ese sistema vigente, que limita el voto directo del pueblo a los delegados de las asambleas municipales, es una de las causas principales de la indiferencia de los que no asisten o invalidan las boletas electorales. Se trata de un sistema eficiente para conservar el poder, pero inútil para coadyuvar a los cambios que la sociedad demanda. Todo ello pone a la orden del día la necesidad de introducir el multipartidismo y realizar los correspondientes cambios en la Constitución. 

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Comentarios [ 8 ]

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Anónimo - 8 Mar 2013 - 11:36 pm. : En el Consejo de Estado, Miguel Barnet no es del PCC...y en la Asamblea Nacional, una pila no son del PCC.

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Y en efecto, en Cuba sí existe democracia, tal y como en el Imperio romano, solo que funciona para unos cuantos… los esclavos, dígase pueblo de Cuba, no constituyen personas. Por tanto, tienen razón los que dicen que en Cuba hay democracia. La democracia se limita a las diferentes instancias del Estado y (des) Gobierno del país. A pesar de ello, tampoco allí se elige nada, se marca lo que te dicen a dedo. Pero en fin hombre, qué le preocupa, ya estamos hartos de esta historia. Pienso que hay que pensar en el futuro sin olvidar el pasado y no tomar como referente las demás democracias, que para nada, tienen que ser el modelo a seguir de la que forjemos nosotros.Comentario No.3

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En Cuba se les da la posibilidad de garabatear un papel a casi todos –excepto sancionados e incapacitados mentales- los que estén comprendidos en la edad de votar, más ello no significa ejercer libremente el deseo elegir a quién uno desee. Jamás voté por nadie que quise en ninguna de las tantas elecciones “democráticas” de mi país en las que participé. Existe la reiterada necesidad de comparar nuestro sistema electoral con otros. Usted no escapa de esa necesidad. Podemos entablar una cátedra de Derecho Constitucional Comparado si desea, para demostrarle cuán errado va al hacer mención de éste punto.  Comentario No.2

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Muy buen punto Julio Arrebola. La cuestión está en ¿cómo es posible que constituyendo los militantes del PCC solo el 7% de la población total del país, sean casi mayoría absoluta en la ANPP, CE, CM, etc.? Digo casi para no caer en el absolutismo. Está muy bien que desde la base se busquen candidatos, pero en Cuba es mucha coincidencia de que prácticamente todos al final, resulten militantes del PCC. Dígame un solo nombre de los que estén en el Consejo de Estado, por ejemplo, que NO sea militante del PCC. Pudiéramos continuar mencionando instancias, pero no lo creo necesario. Con relación a Roma, recuerde allí había cientos de seres humanos que eran considerados no personas (los esclavos) y que por tal condición no tenían derechos. Viene siendo lo que al final nos pasa a nosotros, con la diferencia de que en este tiempo no es posible tanta barbaridad.Comentario No.1 

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Para Anónimo - 8 Mar 2013 - 7:58 pm., Desde el punto de vista teórico el PP está estructurado de forma ideal, lo único que abría que agregarle sería el multipartidismo y que los partidos participen en elecciones municipales, provinciales y nacionales directas con varios candidatos de los diferentes partidos y a partir de los elegidos organizar gobiernos en esos diferentes niveles, otra cuestión fundamental es la independencia de los diferentes poderes del estado. Porque mantener una democracia anacrónica como se inicio en Grecia en pleno siglo 21, y por supuesto en esta organización democrática que estoy proponiendo desaparecería el Consejo de Estado, COMENTARIO de Esopo.

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El sistema cubano, con el Poder Popular y sus delepgados a todos los niveles, La Asamblea Nacional y el Consejo de Estado es la forma de democracia mas parecida a la de quienes crearon la democracia en la Grecia antigua, donde todo el proceso empezaba en la asamblea de vecinos, equivalente a las circunscripciones cubanas.Acusan al PCC injustamente de monopolizar el proceso en Cuba, los miembros del PCC son elegidos solo por coincidencia. El PP no esta estructurado por partidos politicos sino cualquier ciudadano que sea elegido tiene las mismas oportunidades.Que me diga alguien si el PP en Espana, el Partido Republicano en EE.UU o los Socialdemocratas Alemanes se reunen a nivel de vecinos para buscar sus candidatos. Que me diga alguien si un candidato salido de una reunion de vecinos tiene alguna oportunidad en cualquier pais occidental.Julio Arrebola

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Muy puntual la cita de Rousseau. El Contrato Social debería ser un libro de cabecera para todos los cubanos. La postura del gobierno es clara, no hacer concesiones en materia política, ello implicaría la pérdida del poder. La Nomenklatura sabe perfectamente que el país algún día va a cambiar su rumbo, quieran o no va a cambiar, pero insisten en su empeño de luchar contra la naturaleza humana y desconocer la diversidad de pensamientos. Si mañana se permitiera legalmente en Cuba, hipotéticamente hablando, un partido que agrupara a las personas con la más elemental plataforma política, incluso, sin que se saliera del marco oficialista, estoy seguro que al día siguiente tuviera más adeptos que el PCC. Lo mismo ocurrió con el Sindicato Solidaridad en Polonia. Ya esos experimentos están más que comprobados. Ahora, como dijera no hace mucho, un filósofo argentino que admiro, Mario Bunge, la apatía va a terminar haciendo que el gobierno finalmente se tenga que sentar a repensar su política o terminará más pronto en el basurero de la historia. 

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Dimas me siento muy alentado por tu articulo porque pienso que es el primer artículo escrito desde el interior de Cuba que aborda sin envegues y de forma directa la necesidad del multipartidismo y con la argumentación que caracterizan a tus artículos. Esperemos que tu análisis abra un debate sobre el multipartidismo como la  cuestión uncial para transitar hacia la democratización de Cuba, más teniendo en cuenta que Espacio Laical está abogando por un sistema bipartidista en Cuba integrado por el PCC y una "OPOSICIÓN LEAL" a ese partido según sus palabras. no considerando como bien tú dices que: “El desarrollo social no excluye sino que implica el multipartidismo como expresión de la natural diversidad de ideas e intereses y como mecanismo para la participación política de los ciudadanos, a pesar de la persistencia gubernamental en ignorar el tema del pluripartidismo, la realidad se ha encargado de situarlo en primer plano” COMENTARIO de Esopo.