Sábado, 16 de Diciembre de 2017
11:55 CET.
Sociedad

Alamar, la alternativa al derrumbe

Archivado en

En septiembre de 2008 el desplome de varios pedazos de concreto mató a uno de los vecinos que residen en el sótano. Por ese entonces, el edificio ubicado en Malecón 161 entre Águila y Crespo, en el municipio Habana Vieja, fue declarado inhabitable, con peligro de derrumbe.

Contaminados por el abandono los edificios colindantes, los números 157 y 162, comenzaron a desplomarse poniendo en peligro la vida de los inquilinos. Después de más de cincuenta años sin reparación de las estructuras, los inmuebles fueron considerados en "estática milagrosa", categoría usada para denominar las construcciones en peligro de derrumbe.

Tras cinco años de promesas sobre reparaciones capitales y nuevas viviendas, el Gobierno comenzó a desalojar los edificios. La oferta gubernamental es la entrega de apartamentos nuevos en la zona de Alamar, municipio situado al este de La Habana.

Ante la alternativa de morir aplastados por el derrumbe o mudarse a una zona lejos del centro de la ciudad, hasta los más reticentes se han decidido. La mayor parte de los vecinos prefieren  abandonar los edificios que no serán reparados, al menos mientras vivan allí.

"Queremos que se resuelva el problema, nos da lo mismo que sea para Alamar, queremos salir de aquí", declaró una de las vecinas.

La arenilla que cae de forma constante sobre los inquilinos de los edificios los mantiene en el temor de ser aplastados por un derrumbe. Algo que pude constatar al salir de los edificios llenos del polvillo que anuncia el peligro de la estancia en el lugar.

"Ayer se cayó un pedazo de techo del edificio de al lado, llamamos a Prensa Latina para que vieran esto, pero nadie vino", comenta una vecina. Asegura que lleva meses sin dormir por miedo a morir aplastada por un derrumbe.

Recuerda el susto que se llevó el pasado mes de marzo, cuando una mala reparación de la Empresa del Gas produjo la explosión de una tubería que reventó el piso de la sala de su casa. En aquella ocasión trataron de albergarla pero se rehusó pues considera que con la edad que tiene moriría antes que le dieran casa o repararan el edificio.

Los residentes de los pisos superiores y el sótano fueron albergados a medida que el edificio dejó caer los pedazos de sus apartamentos. Los que aún residen en las ruinas de los inmuebles comenzaron a ser trasladados hacia Alamar en un movimiento lento que deja sin esperanzas a los que faltan.

"Hace años que los delegados del Poder Popular nos prometen desde reparaciones hasta nuevas viviendas" cuentan a coro varios vecinos. Aunque no todos están convencidos de que el cambio de viviendas hacia Alamar es la solución, después de un largo tiempo de espera no avizoran otra salida.

Para algunos de los residentes el traslado hacia el este de La Habana será la causa de la pérdida del trabajo. La lejanía de la zona y los problemas del transporte dificultan el traslado diario al centro de la ciudad. Otros vecinos no le otorgan importancia al tema pues sus centros laborales tienen ómnibus que recogen a los trabajadores.

Los menos, han aprovechado el flujo del turismo en la zona y repararon el interior de sus viviendas para la renta de habitaciones. Consideran que, de abandonar el sitio, perderían la inversión y su medio de sustento.

Hasta que comenzó el otorgamiento de apartamentos en Alamar, los vecinos de la cuadra tenían la esperanza de que los edificios fueran objeto de reparación capital.

En los edificios colindantes, números 153 y 155, la Oficina del Historiador de la Ciudad ejecuta la reparación de 16 apartamentos. El proyecto de rehabilitación y obras nuevas en el Malecón habanero era considerado por la población como parte de la reparación debida a los edificios.

Pero el destino de los edificios reparados ha puesto en tela de juicio la buena voluntad del proyecto de rehabilitación de la franja costera. Los ejecutores en las obra de Malecón y Águila, aseguran que el inmueble servirá para oficinas, aunque fuera de la obra un cartel describe la reparación de los apartamentos.

Los residentes de los edificios afectados por los derrumbes están convencidos que perderán con el cambio. Creen que en poco tiempo sus casas serán el mejor decorado de la ciudad, pero prefieren abandonar el barco antes que se hunda. "Es mejor perder el trabajo que la vida", dice uno de los vecinos que se quedara sin empleo cuando se mude hacia la zona que los capitalinos llaman La Siberia.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.