Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Historia

Una historia martiana y verídica

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Me he decidido a escribir una historia martiana de la cual fui testigo excepcional. Una historia amorosa de nuestro Apóstol. Trataré por el respeto y amor que le tengo a Martí, de ser lo más cuidadoso y objetivo posible. Me ajustaré rigurosamente a los hechos, de una historia que nunca se quiso contar.

A finales de 1976 0 1977, periodo que se desarrolla la historia, laboraba en la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), y me desempeñaba como jefe del Departamento Agropecuario. Allí tenía las funciones de planificar la producción agrícola y pecuaria del país, así como la importación y distribución de alimentos.

Para realizar estas funciones, tenía bajo mis órdenes cerca de diez empleados, todos profesionales de muy alta calificación. En el equipo había dos que eran en extremo conflictivos: Pedro Máximo Vargas Gómez, nieto de Máximo Gómez, presidente de un CDR en el Reparto Fontanar y muy revolucionario (tenía un hermano gemelo que había estado preso y que radicaba en Miami). Pedro era un hombre brillante, pero tenía una fuerte adicción al alcohol, incluso guardaba en su buró una botella de bebida. Siendo quien era, en la práctica era un intocable. Había siempre que mirar para el otro lado.

El otro era Mario Figueroa, un ingeniero agropecuario, que se ocupaba de toda la actividad tabacalera. Un hombre brillante, pero que también era adicto a la bebida, se ausentaba constantemente del trabajo, y casi siempre acompañado de Vargas Gómez. Se iban juntos a cualquier establecimiento cercano, y de forma apurada se dedicaban a ingerir bebidas. Regresaban con un "tufo" horrible. Todo el mundo lo sabía, pero nadie los veía. Un verdadero secreto a voces.

Un buen día, llegó a mi oficina una joven universitaria estudiante de Historia. Quería hablar con Mario Figueroa. La estudiante, le preguntó si él era hijo del arquitecto Mario Figueroa, dirigente del Colegio Arquitectos recientemente fallecido, y cuando Mario le respondió que sí, la joven lo abrazó efusivamente y le dijo: "Lo he estado buscando durante años. Usted es nieto de Martí".

El primer sorprendido fue el propio Mario, todos los trabajadores fueron a saludarlo. Y a los pocos minutos, como somos cubanos, se formó el bonche. ¿No sería el hijo de la Niña de Guatemala, que murió de un aborto, sería que se había logrado la criatura? Cómo se parecía al abuelo, "curda" igual que él, no hay dudas la misma cara, y por eso andaba con Pedro Vargas...

Aquello se fue de control.

Entonces la joven investigadora nos hizo la historia, que había sido confirmada por el historiador José Luciano Franco. Historia conocida, aunque ese aspecto de la vida de Martí no era de interés para los estudiosos de la obra martiana, debido a que hechos de esta naturaleza no contribuían a la imagen del Apóstol.

En resumen, en 1894 Martí había estado en Tampa en su labor política de recaudación de fondos. Allí vivió en casa de una cubana, presidenta de un club revolucionario casada con un patriota portorriqueño, Betances Figueroa, el cual se encontraba en Puerto Rico. Fue un escándalo en la época el embarazo de la dama, aquella aventura martiana era del dominio público.

Y aquí empieza la verdadera historia. La joven historiadora le solicita a Mario que busque en la casa si su padre dejó algunos papeles o documentos que tengan alguna referencia histórica. Sorprendentemente, Mario lleva a la oficina decenas de cartas originales de Martí, todas de amor dedicadas a su supuesta abuela, cartas desconocidas. También encuentra cartas de Estrada Palma y Juan Gualberto Gómez, incluso de Antonio Maceo. Un verdadero tesoro histórico y martiano.

En el "interín", el ministro Humberto Pérez me manda a buscar para informarme que habían llegado a sus oídos "comentarios sobre un supuesto nieto de Martí y que la gente habia cogido esto como un bonche" y ya le decían Mayito Ginebra, igualito que al abuelo. Cuando le informo al ministro de la tenencia de documentos originales, totalmente inéditos, el ministro me ordena que mantuviera la situación bajo control, igual que los documentos.

Al día siguiente, recibo una llamada de la joven estudiante, que me avisa que de los niveles superiores le habían ordenado retirarse de la investigación y no acercarse más a Mario Figueroa.

Ese mismo día recibo una llamada de Celia Sánchez para hablar con Mario Figueroa. Este es citado para una reunión con Celia en su casa de la calle 11 y debe llevar consigo toda la documentación de carácter histórico que obra en su poder. Incluso fotos, sobres, todo lo que tenga.

Ahí mismo todos los compañeros nos reunimos y empezamos a asesorar a Mario Figueroa: "Mario, lo que tienes en tu poder no tiene precio, un verdadero tesoro histórico, totalmente original; hay que negociarlo todo, carta por carta, absolutamente todo". Enseguida Mario empezó a cuantificar sus demandas: un Lada nuevo, un apartamento en El Vedado, 20 mil pesos... La fantasía.

La supuesta reunión con Celia duró unos 15 minutos. Fue recibido por un coronel que le pidió los documentos para verificar su autenticidad. A los 15 minutos le devolvió a Mario un paquete de fotocopias, todas con un enorme cuño de "Patrimonio Nacional". Le dio las gracias por sus donaciones al Centro de Estudios Martianos, y le dijo que no podía hablar más de todo eso ni hacer comentarios sobre el tema. Que se le llamaría cuando fuese necesario.

En un par de meses Mario Figueroa fue retirado del trabajo. Para su casa, con pensión completa. Con la prohibición total de hablar del tema. Qué final para el nieto del Apóstol.

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