Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Política

TeleSUR, un 'resquicio' en la oscuridad

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Miles de cubanos vieron ayer por TeleSUR el discurso inaugural del presidente Barack Obama. El canal chavista, que desde el domingo puede ser observado por la desconectada población de la Isla, también mostró el rostro del poeta cubanoamericano Richard Blanco, aunque sin identificarlo.

"Del lobo, un pelo", comentan en La Habana. "Salió en pantalla, pero nunca dijeron que era cubano, ni poeta, ni nada. En ese momento pusieron a hablar al insoportable periodista [Reinaldo] Taladrid", dijo a DIARIO DE CUBA un estudiante de Periodismo que pidió el anonimato.

Blanco y el reverendo episcopal Luis León, también de origen cubano, participaron en la toma de posesión de Obama en las afueras del Capitolio de Estados Unidos.

"Lo importante es que pudimos ver el discurso de Obama en vivo", insiste el estudiante.

El presidente apareció en las pantallas cubanas unas horas después de la "inauguración" de TeleSUR en la Isla. ¿Coincidencia o intención? Desde 2005, año de fundación de la cadena, la televisión cubana transmitía un breve resumen diario.

"De alguna manera es interesante, pues desactualiza al Noticiero Nacional de Televisión. Es una cadena que está obligada a mantener cierto nivel de competencia con otras", opina Manuel Cuesta Morúa, presidente del Partido Arco Progresista.

El disidente reconoce, incluso, que se enteró por TeleSUR que "el sistema de salud brasileño es mejor que el cubano". Admite que es un canal "con una visión sesgada, pero distinta a la de los medios oficiales cubanos".

La posición de Cuesta Morúa es compartida por muchos, sin importar la tendencia ideológica de cada cual.

"Cuando un país vive en la oscuridad informativa, una pequeña luz es un resquicio para la libertad de expresión", resume Dagoberto Valdés, director de la revista digital Convivencia.

El intelectual católico considera que se trata de una "cadena de izquierda, evidentemente, pero mucho más abierta y profesional que todos los canales de la televisión cubana juntos".

En su opinión, "presenta a todos los protagonistas de la noticia, y no solo a la parte con la que concuerda".

Por Cubazuela

Menos entusiasmo mostró el activista Antonio G. Rodiles, director del proyecto Estado de SATS, para quien el canal "es la versión venezolana de la televisión cubana, con loas interminables a Chávez".

"Evidentemente, están tratando a los dos países como uno solo, ayudándose los dos en su debilidad", apunta Rodiles, un opositor que ha vivido en el extranjero y conoce la televisión internacional.

La coordinadora de la Red de Comunicadores Comunitarios, Martha Beatriz Roque Cabello, expone que TeleSUR incluso transmite noticias que en Cuba "no se hubieran dado así". Y sostiene que detrás de la decisión de abrir un mayor espacio, "hay una presión popular muy grande por el problema de la televisión".

"Tiene mucho que ver con la situación del pueblo. Esto es una olla de presión. El Comandante en Jefe está choteado, él creó los canales educativos y ahora se los están desmontando", dice Roque. Y remata: "El control que hay en Venezuela no es el mismo que el de Cuba".

En este sentido, el periodista independiente Reinaldo Escobar repara en las expectativas creadas en la población, porque TeleSUR "trae dos elementos interesantes: deporte profesional y crónica roja".

De hecho, según mensajes dejados en las redes sociales, el domingo 20 de enero los cubanos vieron, "por primera vez en casi 50 años", noticias sobre béisbol profesional.

"Estoy muy confundido con este asunto. Creo que es un balón de ensayo. Ya esto no da más, no se puede seguir manteniendo. Está pasando algo que no sabemos. Habrá que esperar a la toma de posesión de Raúl Castro en su segundo mandato", anota Escobar.

Se espera que Raúl Castro tome un nuevo término de gobierno el próximo 24 de febrero, en el que algunos aventuran la presencia de caras nuevas.

Sin embargo, Dagoberto Valdés cree que la irrupción del canal se produce "por necesidad absoluta, más que por voluntad política".

"Estamos en una coyuntura crítica", asegura Valdés, y concuerda con Escobar en que "parece que hay una decisión de ir abriendo resquicios para acostumbrar a los ciudadanos a otras opiniones".

Al estudiante de Periodismo consultado le molesta el "tono izquierdista" del canal y las continuas referencias a las redes sociales, tabletas y otros dispositivos tecnológicos, "cosas que muchos cubanos ni conocen".

"Pero la férrea censura va cediendo", asegura.

¿Será que el castrismo va camino de parecerse al franquismo?

Cuesta Morúa se muestra cauteloso sobre el recibimiento oficial a TeleSUR, porque, advierte, en un régimen como el cubano siempre es posible "una vuelta atrás".

"Supongo que los más duros no estén muy contentos con eso", expresa el disidente socialdemócrata.

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