Sábado, 16 de Diciembre de 2017
23:48 CET.
Sociedad

«Podemos decir que ya se nos fue la luz si él cierra los ojos»

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"Si se muere nos la veremos muy mal", dice un camillero.

"Si él no se recupera es nuestra propia salud la que está en peligro", comenta un doctor.

"Podemos decir que ya se nos fue la luz si él cierra los ojos", dice un vendedor de dulces.

"Que Dios lo salve y a nosotros proteja", pide una mujer.

"¡Pobre hombre!, tanta gente fingiendo que se preocupa por su salud cuando en realidad lo que les preocupa es su petróleo", dice un anciano desde su silla de ruedas.

Recogidas luego de conocerse el complicado estado de salud del mandatario venezolano, aunque las opiniones anteriores solo son una ínfima parte de las escuchadas por este corresponsal el pasado viernes 4 de enero, muestran cómo diferentes segmentos de la sociedad cubana relacionan la salud del presidente Hugo Chávez con su propia existencia.

Tal visión totalizadora al percibir a un hombre, tan solo a un hombre, como sostén único de toda una nación, aunque no es un hecho inédito en la historia reciente de Cuba —recuérdese al general Fulgencio Batista y a los norteamericanos, a Fidel Castro y a los rusos, percibidos en su momento cuales salvadores por no pocos de nosotros—, hizo que preguntáramos a un sociólogo por años dedicado al estudio de la idiosincrasia de lo cubano: ¿por qué siempre ese apego al protectorado?

"La respuesta está en un aserto clásico: somos lo que somos capaces de hacer con lo que han hecho de nosotros. Repase la historia de Cuba hasta el día de hoy y siempre encontrará un uniforme detrás del paisano", afirma el sociólogo.

¿Sugiere usted una especie de sociedad masoquista?

"Yo no sugiero nada, simplemente le digo que repase la historia de Cuba, la respuesta de los cubanos ante cada periodo histórico dice quiénes somos como nación".

Lo dicho por el sociólogo entrevistado, cuya solicitud de anonimato revela la sociedad en que vivimos mejor que cualquier descripción, tiene carácter de verdad incuestionable y solo este ejemplo lo confirma:

La estatización de la propiedad rural y la colectivización por métodos sutiles del campesinado transformaron las tierras labrantías de Cuba en terrenos baldíos sin que, salvo en casos aislados y en regiones muy específicas del país, ni la sociedad rural ni los intelectuales de la nación ejercieran la más mínima presión sobre el régimen para revitalizar la sociedad agraria y la producción de alimentos en la Isla, haciéndola dependiente de las importaciones.

Al igual que en los días del derrumbe del llamado campo socialista, cuando en Cuba se observaba la caída de cada satélite de la Unión Soviética hasta que, según calificativo del doctor Castro Ruz, llegara el "desmerengamiento" de la mismísima URSS, hoy se escuchan, leen y se releen entrelíneas los partes oficiales que informan sobre el estado de salud del presidente Hugo Chávez.

Con preocupación, unos ven en el deterioro de la salud del mandatario venezolano el retorno a la crisis de los 90, otros ven en el corte de la manutención chavista al castrismo un punto de apoyo para el retorno, o mejor dicho, el inicio de una verdadera democracia en la Isla.

Para la nación es, en cualquier caso, una mala noticia: dependemos de manos ajenas para llevar el sustento a la mesa, y del estado de salud de otros para ejercer derechos propios.

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