Martes, 23 de Enero de 2018
10:13 CET.
Derechos Humanos

El asiento de Rosa Parks

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Me sorprendió la ciudad de Miami. A pesar de su fama extraviada en quehaceres mundanos, muchos de sus autobuses rinden honor a quien es un símbolo en la defensa por los derechos civiles en este país. En mi diario trasiego por sus condados encontré este detalle, en el asiento trasero después del conductor hay una placa con los argumentos. Miami lo hace y lo han hecho otras ciudades de Estados Unidos, tal y como se hará en Cuba con acciones parecidas.

El hecho de que Rosa Parks haya decidido aquella tarde de 1955 no ceder su asiento a una persona blanca encendió la chispa entre sus conciudadanos, lo que llevó a los hechos conocidos como "la huelga contra el transporte público en Montgomery". Fue un gesto, una acción proactiva, un no-hacer, haciendo. Así como un reducido grupo de mujeres decidió en el año 2003 echarse a las calles de Cuba, vestidas de blanco y con una flor entre las manos, o un puñado de hombres dicen: "Yo no coopero con la dictadura", son estas gestualidades ciudadanas las que arrancan el motor de los grandes actos humanos.

Después de tanta sangre vertida en la Isla, años de encarcelamientos injustos, detenciones arbitrarias, golpizas y acoso a activistas políticos y sus familiares, ¿se encenderá la chispa definitiva? Todo parece indicar que sí, aunque nos desalentemos o nos precipitemos a pensar en que la dictadura que nos ha gobernado por cincuenta y cuatro años es eterna.

Cuando Laura Pollán gritaba frente a los guardias: "No les tenemos miedo", cuando Marta Díaz Rondón y Caridad Caballero decían a toda garganta: "Mi casa no es calabozo", o cuando Irys Pérez Aguilera protestaba en un pueblo del interior de Cuba frente a una emisora radial porque solo decía una parte de la verdad, también rendían honor a Rosa Park, también eran como ella.

Y aunque no gozaron de la protección y cobertura inmediata que tuvo la humilde doméstica de Alabama, queda la esperanza de que un día sean reconocidos sus gestos mínimos de rebeldía razonable. A la fuerza bruta, se impone la razón. Lo dijo Rosa: "freedom is not free" (La libertad no es gratis).

 


Este texto apareció en el blog Cruzar las alambradas. Se reproduce con autorización del autor.

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