Miércoles, 23 de Agosto de 2017
02:02 CEST.
Reportaje

Nicaro: a punto de desmontar el mito

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Será un paisaje desolador. Cuando acaben de desmontar la planta de níquel "René Ramos Latour", la vida un día hormigueante de este pequeño pueblo será una historia, un relato que intentarán contar a pedazos.

Las últimas noticias que se tienen son que a pesar de que el desmontaje total será a razón de 80 tn/m diarias, la redada ha comenzado. "De aquí no dejarán ni un tornillo", afirma Kevin Vega Rizo, fontanero que trabaja directamente en la producción. Vega ha confirmado a DIARIO DE CUBA que la cifra total de trabajadores está sobre los 4.210, y que de ellos, 2.500 pasarán a ser denominados "disponibles".

Las autoridades comenzaron en septiembre a reunir por departamentos a los obreros e informarles la "novedad", hecho que ha caído como balde de agua fría sobre los lugareños. Según Bárbaro Tejeda, miembro de la ilegal UNPACU, los mítines corrieron a cargo de  de la dirección de la empresa, el sindicato, funcionarios del PCC y oficiales de la Seguridad del Estado. En los mismos les explicaban a los obreros detalladamente la "necesidad del país" de despojarse de la "obsoleta" fábrica.

En una comunicación con DIARIO DE CUBA cerca del 18 de octubre, Kevin Vega denunció la detención a que fueron sometidos él, su padre y Bárbaro Tejeda, debido a su inconformidad expresa y su filiación antigubernamental. "En cada turno hay perros pastores alemanes cerca del área perimetrada", dice Vega Rizo y continúa, "es tanto el miedo que guías caninos de la empresa de seguridad SEPSA custodian las instalaciones con el objetivo de limitar la entrada y salida de personas para extraer materiales de deshechos".

A decir de fuentes consultadas en la localidad minera ya les han informado que a principios de noviembre detendrán el área del secadero de manera definitiva. Ya a inicios del mes corriente no se volvieron a ver sobre los rieles las cargas del mineral.

Lo que sí ha quedado como antesala del derrumbe total es una represión nunca vista. Más de cien policías a pie y en jeeps o autos patrulleros husmean cada rincón.

Además de las detenciones mencionadas, miembros de la resistencia interna han sufrido varios registros domiciliarios y ocupación de cámaras fotográficas y computadoras. Aunque el patrullaje y la inspección se fueron a mayores, ahora auscultan cada camión o bus de pasajeros que vienen o van hacia Moa: buscan café, alcohol, azúcar o cualquier producto de fácil circulación en el mercado negro.

Nicaro, con baja producción agrícola y alimentaria en general, metida en el cerco policial, sufre ahora una de sus peores crisis sociales.

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