Sábado, 19 de Agosto de 2017
01:47 CEST.
Opinión

Para mis amigos de DDC

Parto hoy con mi familia al exilio en los Estados Unidos. Después de varios años de penurias, maltratos, detenciones arbitrarias y acoso policial incluso contra los que componen mi hogar, me voy. Sé que irse es una calamidad de la que muy pocos se reponen después, pero no veo otra solución momentánea a los problemas de mis dos niños y el sufrimiento de mi querida esposa Exilda.

Antes de hacerlo quiero agradecer a mis amigos y colegas que trabajan en DDC. Con tres de ellos vengo compartiendo esta forma sencilla de hacer periodismo desde octubre de 2003 hasta hoy. Ruego disculpen mi torpeza y redacción muchas veces enmarañada. Ustedes son dueños de la mejor paciencia del mundo cuando yo enviaba verdaderas pedradas a través del ordenador y su bondad, en muchas ocasiones las convirtieron en párrafos, ideas que luego agradecían los lectores.

A los lectores y comentaristas de mis artículos, gracias. Sin esos mensajes de aliento me hubiera sido imposible continuar adelante. Como tengo escasísimo nivel de conectividad a internet, los comentarios a mis trabajos en DDC los recibía a veces con meses de atraso, cuando alguien se compadecía y dedicaba un par de minutos a "bajarlos" a una memory flash. Entonces los leía como mensajes, como verdaderas cartas hacia mí, y eso me convertía en un privilegiado al que se quiere mucho y se le escribe con frecuencia. Simplemente, gracias.

En las semanas siguientes continuaré colaborando con esta publicación, desde distintas posibilidades, para ayudar a que siga siendo mi diario… y el de ustedes.

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