Miércoles, 23 de Agosto de 2017
02:02 CEST.
Muerte de Oswaldo Payá

El caldo de Carromero

El Tribunal Provincial de Granma que juzgó al ciudadano español Ángel Francisco Carromero por homicidio el pasado viernes 5 de octubre, compiló, tras largas horas de prácticas, las siguientes pruebas:

1.- Declaración del acusado

2.- Examen de pruebas documentales (fotografías, videos, informes…)

3.- Declaración de testigos

4.- Informe de los peritos

5.- Informe ilustrando los detalles de la escena del crimen, o como decimos acá, el lugar de los hechos. Ya el tribunal lo había presenciado in situ.

Al practicarse el examen de pruebas en el orden mencionado, los juicios comienzan siempre por las pruebas propuestas por el fiscal, salvo que otra cosa disponga el presidente a instancias de parte o de oficio para el mejor esclarecimiento de los hechos.

De cualquier forma, concluida la práctica de pruebas y escuchado al acusado si tuviera algo que añadir en su defensa, el presidente declaró el juicio concluso para sentencia.

Aunque técnicamente las sentencias se discuten y votan por el Tribunal reunido en sesión secreta inmediatamente después de celebrarse el juicio o a más tardar al día siguiente, recordemos que aquel terminó muy tarde y el día siguiente fue sábado.

También ajustado a la ley, las sentencias se firman por todos los jueces dentro de los seis días hábiles siguientes al que haya terminado el juicio. Para las bases preparatorias del proceso, todos los días son hábiles, no así para las demás actuaciones en que se efectúan los no laborables por ley.

El juicio contra el conductor del auto en que perdieron la vida Oswaldo Payá y Harold Cepero concluyó en vísperas del receso laboral de fin de semana, y el 10 de octubre es feriados en Cuba. (Aunque ya apenas si los medios se refieren al hecho, este miércoles se cumplen 144 años de que el padre de la patria, Carlos Manuel de Céspedes, libertara a sus esclavos y comenzara la lucha por la libertad de Cuba.)

De tal suerte, y a no ser que los jueces se lo tomen con demasiada prisa, hasta la semana entrante no conoceremos qué sanción impusieron o impondrán al Sr. Carromero.

Aunque la defensa solicitó exonerarlo por las circunstancias existentes en el lugar del suceso, a saber, malas condiciones de la vía e insuficiente señalización, parece demasiado que el tribunal tenga en cuenta el alegato de los abogados. Esto sería, ni más ni menos, inculpar a la Administración Central del Estado por mantener en uso una vía con peligro para la vida.

La muerte de Payá y Cepero es para muchos es un enigma y para otros un crimen; solo los sobrevivientes del suceso conocen la verdad, y estos son el sueco Jens Aron Modig y el español Ángel Francisco Carromero.

Los Ministerios de Relaciones Exteriores de los tres países involucrados en este hecho tan dramático para la disidencia cubana han manejado el asunto con la punta de los dedos.

Pero ojo avizor: Tres posibilidades aguardan por la suerte de Carromero en el momento de la sentencia y después de ella, y esas posibilidades dicen bastante: Cumplir la sanción en Cuba; cumplir la sanción en España como resultado de ejecución de sentencia extranjera, según lo previsto por el artículo 7.1 de la ley 62; o ser expulsado del territorio nacional por decisión del ministro de Justicia, al amparo del artículo 46.3 del supradicho Código Penal, con lo cual se declararía extinguida la responsabilidad penal del sancionado.

Según transcendió, el canciller cubano y el español trataron el caso cuando se encontraron en Nueva York en ocasión del cónclave de las Naciones Unidas, y el español recibió noticias halagüeñas de parte del cubano. ¿Quién lo duda? Se trata de un caldo grueso, donde los ingredientes de la política sustancian mucho más que los del derecho.

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