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Sociedad

Censo-2012, no todos contamos

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A las 12:00 pm del viernes comenzó en Cuba el Censo de Población y Vivienda. El actual es el número dieciocho de la historia de la Isla y el cuarto de la "etapa revolucionaria".

Los cubanos seremos visitados durante diez días por estudiantes preparados en seminarios como enumeradores, y que serán los encargados de aplicar la encuesta para actualizar las estadísticas del Censo anterior, efectuado en 2002.

El Gobierno basa la investigación en el Decreto presidencial No. 291 de octubre del 2011 que invoca el derecho a recibir los datos precisos y la obligación de confidencialidad debida a los censados. Pero la población desconfía en cuanto a ofrecer información sobre la calidad de vida a un Estado represivo por excelencia.

Por ahora, son masivos los comentarios de personas que prometen reservarse detalles exigidos en la investigación, referentes a cómo vivimos los cubanos. El temor está fundamentado en las reiteradas operaciones policiacas del Gobierno en contra de los llamados "macetas" (ricos) por "ostentar un nivel de vida por encima de pueblo trabajador".

Con la intención de que el Censo se vea como una pesquisa neutral, los medios informativos insisten en la confidencialidad del estudio. La televisión ha ocupado horarios estelares para convencer al pueblo de que la investigación es estadística y no tiene base legal a favor o contra ninguna persona. Algunos órganos de prensa han llegado a expresar de forma implícita que el Censo pasará por alto las ilegalidades, algo ordinario en la convivencia de los cubanos.

Pero la desconfianza sembrada en el pueblo por el espionaje gubernamental a los ciudadanos, es más fuerte que cualquier estrategia de amansamiento. Muchas acciones encubiertas han servido para vigilar la vida de los cubanos. La campaña anti vectorial contra el mosquito Aedes aegyptis llevada a cabo por "inspectores" de Salud Pública es un ejemplo. Este "esfuerzo por eliminar el mosquito" también es utilizado por la policía para husmear en las casas de los cubanos, objeto de investigación policial.

Tampoco se olvida que hubo Censos realizados por los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), un organismo en decadencia que por mucho tiempo sirvió para espiar a los ciudadanos.

"Declarar la cantidad de electrodomésticos que tengo, es echarme la policía detrás", afirma un dependiente del centro comercial Plaza Carlos III, en el municipio Centro Habana.

Los cubanos preparan estrategias para desafiar a los censores. Quienes consideran que pueden ser cuestionados por sus pertenencias, ocultan los equipos de climatización o electrodomésticos que puedan ser considerados presuntuosos.

Para los ciudadanos del municipio Centro Habana, afectados por el estado técnico de sus viviendas, el Censo es una burla. "Dicen en la televisión que el Censo es para saber el estado de las viviendas y entregar materiales para repararlas. ¡Qué descaro! Llevo diez años reclamando los materiales para reparar mi casa y nada", explica una señora residente en un edificio declarado inhabitable.

"Ellos saben muy bien cómo vivimos, cuántos somos y que hacemos para sobrevivir, así que no metan las narices en mi cuarto", advierte Yuneise, una joven que vive con su abuela y su hija en una habitación con el techo derrumbado.

Para estimular la veracidad en las respuestas que debe ofrecer la población, el Gobierno anunció que los resultados son necesarios para validar lineamientos económicos y sociales aprobados por el Sexto Congreso del Partido Comunista. Pero el intento choca con las limitaciones y la poca prosperidad que ha traído para los cubanos de a pie las medidas económicas implementadas.

"Eso es un anzuelo, ellos (el Gobierno) no van hacer más de lo que han hecho, además quien dijo que yo quiero perfeccionar el socialismo", aclara un transeúnte abordado sobre el tema.

En cuanto a la convivencia, el dato sobre la ubicación de los cubanos podría resultar falseado. En los últimos tres años miles de cubanos han optado por residir en apartamentos alquilados. El negocio de la renta de viviendas a nacionales, promovido por la emigración desde otras provincias, se ha extendido con rapidez en la capital.

El negocio funciona al margen de los permisos de alquiler aprobados por el Gobierno. Esto también podría influir en la veracidad de la información que ofrecerán los dueños y los ocupantes de las viviendas alquiladas de forma ilegal. No pocos emigrantes están regresando a sus provincias, "hasta que pase el Censo".

"Todos contamos", ha sido el eslogan utilizado por el Gobierno para el actual Censo de Población y Vivienda. Aunque la campaña gubernamental intenta crear confianza en la población, más de medio siglo de dictadura es suficiente tiempo para desconfiar de los gobernantes.

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