Domingo, 19 de Noviembre de 2017
23:42 CET.
Política

¿Qué hay en el más allá?

Archivado en

La Habana, 1 de septiembre de 2012. Cuando leí en el diario Juventud Rebelde la noticia sobre la clausura del "Encuentro de Jóvenes de Nuestra América solidarios con la Revolución Bolivariana", me pareció un título largo y una nueva maniobra castro-chavista.

De los ciento veinte delegados cubanos participantes en el evento, treinta viajaron desde Cuba liderados por Yoel Perez, segundo secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas. El resto de los participantes ya se encontraba en Venezuela en diferentes misiones.

Antes de viajar a Caracas, los treinta dirigentes comunistas recibieron, durante dos días, un seminario sobre las tareas políticas que desarrollarían en la semana de estancia en Venezuela. Al regreso de la delegación, el destino que une a los cubanos en el dialogo me proporcionó la oportunidad de conocer algunas de las interioridades del encuentro latinoamericano.

Sin proponérmelo, estuve presente durante la narración  del viaje que hizo uno de los treinta  jóvenes seleccionados para el evento. El expresivo dirigente (prefiero no mencionar su nombre para que continúe en el cargo) relataba los trabajos que paso antes del viaje para reunir 180 dólares. Toda su familia se unió en el empeño, "hasta la suegra".

Con el dinero quería comprar algo de pacotilla y un par de tenis para que su hija comenzara las clases con un calzado respetable. Para fortuna de los participantes cubanos en el Encuentro, cuando el gobierno les retiró el pasaporte a los miembros de la delegación, les entrego 40 dólares a cada delegado para los gastos en Venezuela.

El vuelo en la línea aérea VIASA fue como le habían advertido, un desastre. El avión destinado a recoger a los representantes de diversos países se mantuvo seis horas en Costa Rica por desperfectos técnicos. Todos bajaron de la aeronave menos la delegación cubana, que debió esperar todo el tiempo turnándose de dos en dos en la puerta del avión para tomar aire.

Les advirtieron que no podían bajar sin visa, pero el verdadero obstáculo provenía del temor de las autoridades cubanas a las deserciones, aspecto que por la explicación del joven dirigente, tenían muy claro los miembros de la delegación.

Relató el joven que Aylí Labañino, hija de uno de los cinco espías presos en Estados Unidos, echaba pestes por el trato "inhumano" a que fueron sometidos durante la espera. Esto, por supuesto, no lo mencionó la prensa nacional cuando resaltó la entrega por parte de la muchacha de una estatuilla creada por Gerardo Hernández, otro de los espías, a la ministra de Juventud de Venezuela.

Caracas, internet de banda ancha, un Sony

Al arribar a Caracas las delegaciones fueron hospedadas en un hotel cinco estrellas. El joven dirigente cubano describió los lujos de la habitación resaltando algo que le pareció increíble, el servicio de internet de alta velocidad en cada una de ellas.

Hasta el momento había envidiado a los demás miembros de la delegación (colombianos, argentinos, nicaragüenses…) que andaban con sus laptop y accedían al ciberespacio cuando deseaban. "Al menos estuve en un todo-incluido con Internet y todo, en Cuba nunca podré hacerlo", decía refiriéndose a los precios de las ofertas turísticas de la isla.

Pronto fue alertado por los demás miembros de la delegación sobre las ganancias que podía granjear al servicio de Internet. Le mostraron cómo bajar la mayor cantidad de películas, musicales y juegos para venderlos en Cuba.

Entre las actividades de apoyo a la campaña electoral que desarrolla el presidente Hugo Chávez, el dirigente político administró el tiempo para ir de compras. Se autoliberó de sus funciones y exploró las tiendas en busca de precios asequibles. A través de los cubanos que cumplen misión en Venezuela logró acceder al mercado negro, donde adquirió un equipo de audio Sony por 120 dólares.

"Ese era mi sueño, comprarme un teatro en casa, me dijeron que estaba a buen precio y lo compré", explicaba con orgullo. Durante la semana hizo otras compras, sin olvidar el par de tenis para su hija. Aunque no encontró el monitor LCD encargado por la jefa del Departamento de Personal de su trabajo ni los zapatos para su padre, un descalzo militar jubilado.

Lo difícil de la semana de estancia en Venezuela era cuando los miembros de las demás delegaciones juveniles lo invitaban a salir por las noches. "Imagínate, hasta las mujeres se aparecían con botellas de whisky y yo sin dinero para un refresco". Según narró el dirigente, una noche accedió a fetejar con los delegados extranjeros en la habitación de uno de ellos, pero se retiró antes de tiempo.

El grupo de Jóvenes Latinoamericanos Solidarios con la Revolución Bolivariana terminaban sus juergas en orgías de las que el dirigente cubano no se atrevió a participar. "Esa gente estaba borracha o drogada, las mujeres se quitaban la ropa con una facilidad tremenda", reveló.

Cuando el dirigente regresó a la isla tras su primer viaje al exterior, el pasado miércoles, encontró la patria deprimida. Para no darse cuenta del cambio estético en su destartalado reparto pasó un día instalando el equipo de audio y otro entregando la pacotilla a la familia.

Aunque sonaba decepcionado en su discurso, nunca refirió que el mundo exterior no es como se lo contaron en la escuela. El precisa cuidar su posición política porque su puesto de trabajo tiene asignado presupuesto para dos viajecitos al año.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.