Viernes, 15 de Diciembre de 2017
01:21 CET.
Opinión

Una Cuba mejor y posible y el anticastrismo castrista

Recientemente decidí agregar mi firma a una creciente lista de personas para subscribir el documento "Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible". Días después encontraba en la red todo un mitin de repudio al mejor estilo castrista contra la convocatoria y sus firmantes, acusándonos entre otras cosas de "dialogueros" y "traidores". Tanta y tan desmesurada ha sido la reacción que hasta han creado una carta para recoger firmas contra nuestra convocatoria. Me llama la atención el eslogan con el que promueven su carta-reacción: "No al diálogo. ¡Decide! Patriotismo o traición"

¿Esto es lo que quieren para Cuba? ¿Una variante al estilo del "Patria o Muerte"? De ser así, creo que sobra preguntarme por qué firmo una carta y no la otra. Pienso que la mayoría de los cubanos estamos ya cansados de esas frases lapidarias, patéticas y cursis, del estás conmigo o contra mí, del maniqueísmo vergonzoso y forzado de estos 53 años de desgracia y arbitrariedad.

Solo una vez aparece en el texto que he firmado la palabra —diálogo— para referirse justamente a un diálogo nacional:

"Demandamos un diálogo nacional, abierto, transparente, pluralista y sin condiciones para poder acometer constructivamente el desafío que nos presenta la actual crisis. Sostenemos el derecho de los cubanos a determinar nuestro futuro en plena libertad, independencia y soberanía, sin injerencias o imposiciones de ninguna nación extranjera sea cual sea la ideología que profese su gobierno."

Los detractores de este documento, a fuerza de quererse distanciar de la dictadura, han terminado gesticulando como ella, en esta mímica inconsciente, en que quizás lo mas evidente, sea el hecho de equiparar la nación con el Gobierno. Un diálogo nacional no significa estrictamente un diálogo con la dictadura. Es evidente que para estas personas no es posible una conversación entre cubanos sin la venia del Gobierno. En el fondo, su fe en la omnipotencia del castrismo es mucho mayor y mas ciega de lo que creen. Sus calumnias también siguen a los miembros de la oposición pacífica en la Isla: en su opinión, pacífico es sinónimo de cobarde. Quizás la lucha pacifica no nos traiga de inmediato el Estado de Derecho, pero quiero recordarles que por causa de la violencia lo perdimos. A los que desde la comodidad del exilio tocan tambores de guerra, les queda muy grande el traje de la beligerancia. Cobarde es quien pide guerra desde un mando a distancia.

Quienes argumentan que solo la lucha armada puede sacar a los Castro del poder porque mediante ésta lo alcanzaron, y arremeten contra la oposición pacífica acusándola de "disidencia light", diseñada por el régimen, simplemente se han creído el cuento de que una pandilla de guerrilleros al mando de Fidel Castro derrocó militarmente al tirano anterior. Ese es uno de los tantos mitos que parece perpetuarse entre una pequeña pero vociferante tropa de choque del anticastrismo castrista en el exilio.

La demanda que yo he firmado, a mi modo de ver, busca una solución pacífica a la interminable tragedia cubana, y lo hace convocando a todos los cubanos por igual, sin tener en cuenta diferencias ideológicas o de otra índole. Este documento ratifica nuestro deseo de soberanía, independencia y autodeterminación, conceptos que no pertenecen ni son una creación de la dictadura actual, aunque a lo largo de estos años haya hecho todo lo posible por monopolizarlos. Lo sustancial es la Nación, no el régimen que la oprime.

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