Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
17:49 CET.
Opinión

Las dos muertes de Payá

Como era de esperarse, la dictadura cubana ha logrado sacar provecho de la trágica muerte del opositor Oswaldo Payá en un accidente de coche, el 22 de julio. Y el instrumento de ese éxito ha sido el español Ángel Carromero, que conducía el coche y ha eximido a la policía política de cualquier responsabilidad en el suceso. A su gran pesar, el joven dirigente del Partido Popular español les ha hecho dos inmensos favores a los hermanos Castro: les ha quitado de en medio a uno de sus adversarios más destacados y les ha dado un pretexto inmejorable para desatar una nueva ola represiva contra la oposición democrática, acusada de estar al servicio de las potencias extranjeras a cambio de "unas monedas".

En un video presentado a la prensa y cuidadosamente editado, Carromero desmiente la versión de los familiares de Payá sobre la presencia de un "Lada rojo" que pudo haber provocado el accidente, según un testimonio supuestamente recogido por la policía poco después de los acontecimientos. "A nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera", dijo Carromero. "Simplemente yo iba conduciendo, me percaté de un bache […] y entonces accioné el freno, perdí el control del coche porque habíamos entrado en una zona con grava y perdí la estabilidad y la dirección ya no funcionaba y no pude mantener el coche y ya no recuerdo más". La descripción es verosímil pero el tono y el uso de algunos términos cubanos —era su primer viaje a la Isla y había llegado apenas tres días antes— hacen sospechar de que se limitó a repetir el guion redactado por la Seguridad del Estado (en esos casos, la policía de tránsito no pinta nada).

A cambio de su colaboración, Carromero espera clemencia de parte de las autoridades y de los tribunales que, según el código penal cubano, lo pueden condenar a una pena de uno a diez años de cárcel por el doble homicidio culposo (además de Payá, murió otro opositor, Harold Cepero). ¿Miente porque es el precio que tiene que pagar para salvarse? No sería sorprendente dada la situación de indefensión en la que ha estado desde el momento del accidente, sin un abogado de confianza que le pueda orientar. Pero, para esclarecer las circunstancias del accidente, ¿era necesario que contara todos los detalles de la misión política que supuestamente le había encargado un alto dirigente del Partido Popular, actualmente en el poder en España? Según el extenso comunicado publicado por el Gobierno cubano en el diario Granma, Carromero había recibido la orden de "traer financiamiento al minúsculo y contrarrevolucionario Movimiento Cristiano Liberación, que presidía Oswaldo Payá".

El político sueco Jens Aron Modig, que acompañaba a Carromero en su viaje a Cuba, se ha encargado de revelar más detalles sobre ese presunto financiamiento. En el transcurso de una conferencia de prensa en La Habana, organizada por las autoridades cubanas, Modig dijo que había dado 4.000 euros (unos 5.000 dólares) a Payá. El dirigente sueco de la juventud del Partido Demócrata Cristiano contó que era su segundo viaje a la Isla y que, en 2009, había entregado fondos a varios periodistas y economistas de la oposición. "Ahora, me doy cuenta de que esas actividades no eran legales y pido disculpas". En cuanto a las circunstancias del accidente, Modig no se acordaba de nada porque "dormitaba" en el asiento del copiloto. "No recuerdo que hubiera otro coche involucrado", alcanzó a decir.

¡Misión cumplida! Unas horas después de tan excelsa contribución a la versión oficial, el sueco volaba de regreso a su país, libre pero quizá con algo de remordimiento por haber enlodado la memoria del opositor más respetado de la Isla, uno de los pocos que condenaban el embargo de Washington contra Cuba y rechazaban el financiamiento estadounidense. Con sus declaraciones irresponsables, los supuestos amigos europeos de Oswaldo Payá lo acaban de matar una segunda vez.

Costara lo que costara, Carromero y Modig no debían entrar en el juego del régimen, que ha logrado poner en segundo plano el accidente para montar una campaña de desprestigio contra la oposición democrática, denostada bajo los términos de "contrarrevolución" y "mercenarios". Si la muerte de Payá es atribuible a una imprudencia de Carromero, que tiene antecedentes por exceso de velocidad en España, Modig está en la obligación de decirlo. Y lo mismo en caso contrario: si los dos europeos disponen de pruebas o indicios de que hubo mano negra en el accidente, tienen que denunciarlo y no dejarse amedrentar por ningún chantaje. Se necesita valor para plantar cara a una dictadura, es cierto, pero podían haberlo pensado antes.

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