Viernes, 24 de Noviembre de 2017
14:13 CET.
Habana Vieja

Abandono y sobrecarga eléctrica

Con el incendio en la tarde del pasado miércoles del banco trasformador ubicado en la calle Mercaderes y Teniente Rey, en el municipio Habana Vieja, se incrementaron los problemas en la red soterrada de electricidad y salieron a relucir las causas. Acostumbrados a remendar las consecuencias de la sobrecarga eléctrica en la localidad, los directivos de la Unión Eléctrica (UNE) no previeron que los daños se multiplicarían.

Después del primer colapso y de varias horas sin energía eléctrica, en la madrugada del jueves, las autoridades de la UNE restablecieron el servicio. Pero, lejos de haber resuelto el problema, en la mañana del mismo día varios transformadores de la localidad repitieron las explosiones del primero, destruyendo parte de la cablería soterrada del municipio.

Como consecuencia los registros eléctricos ubicados en Teniente Rey y San Ignacio, y en Aguiar entre Obispo y Obrapía, quedaron "fogueados", según el testimonio de los obreros de la UNE que trabajan a tiempo completo desde la mañana del jueves.

Las explosiones de los bancos transformadores ubicados en la calle Mercaderes entre Amargura y Teniente Rey, y en Obispo entre Habana y Compostela, dejaron la cablería del lugar calcinada por el incendio que provocó la sobrecarga en la línea. Según los residentes en la zona, la explosión del trasformador seguida de una nube de humo espantó a los transeúntes de la calle Obispo, la más transitada por los turistas extranjeros que se dirigen hacia el casco histórico de la capital.

"Al principio la policía estaba como loca, creo que pensaban en un sabotaje", comentó el custodio de la Dirección Provincial de la Vivienda cercana al lugar de los hechos.

Desde la explosión del jueves en la mañana la zona residencial del municipio se encuentra sin servicio eléctrico. En contraste, el Gobierno ha garantizado el servicio mediante plantas eléctricas a los hoteles y centros turísticos pertenecientes a la empresa Habaguanex de la Oficina del Historiador de la Ciudad, empresa a quien la población culpa de la sobrecarga eléctrica.

La nota informativa de la Unión Eléctrica que apareció el sábado en el diario oficial Granma pretendió minimizar las averías asegurando el restablecimiento del servicio en horas de la noche. Sin embargo, sobre las 11:30 pm se restableció la corriente eléctrica en algunos lugares del municipio y se volvió a interrumpir en horas de la mañana por recalentamiento en las líneas cercanas al Paseo del Prado.

Los técnicos y especialistas que trabajan en las labores de reparación consideran que el restablecimiento completo de la energía eléctrica puede demorar varios días más.

"El trabajo que se hace aquí demanda tiempo, jornadas sin descanso, por lo menos hasta la próxima semana no se podrá restablecer el servicio totalmente", explica un jefe de brigada que labora en la reparación de uno de los transformadores dañados.

Manifiestan los especialistas de la UNE que la situación eléctrica en el municipio requiere una reparación capital de la red soterrada donde en ocasiones se encuentran cables que datan de 1862. La red de electricidad de la Habana Vieja, destinada para una determinada carga eléctrica, se encuentra sobrecargada con la construcción de hoteles y centro turísticos.

"Existe un problema natural que mantiene la temperatura ambiente elevada, las líneas soterradas sin ventilación y la sobrecarga de consumo debido a las nuevas instalaciones turísticas; todo conspira contra el recalentamiento de las líneas", asegura un técnico electricista que trabaja en la labores de restauración del casco histórico.

El mayor peso de las averías por la sobrecarga eléctrica se encuentra en los hoteles, donde se han instalado equipos de alto consumo, sin la preparación adecuada de la red de electricidad. Otra no menos grave ha sido la falta de mantenimiento en la cablería soterrada, inversión que el Gobierno no ha mostrado voluntad de asumir.

"Esto es un relajo en la Habana Vieja. En Teniente Rey entre Aguiar y Habana, los cables de la corriente trifásica están afuera, apuntalados en la pared, los sacan a medida que se deterioran los soterrados", revela un electricista que trabaja por cuentapropia en el municipio.

El cuentapropista afirma que abandonó la Unión Eléctrica debido a la poca retribución por su trabajo. Asegura que no existe una revisión seria del consumo eléctrico de la red local, y coincide con la opinión sobre el motivo de la sobrecarga.

Durante la tarde del sábado pasado, ante las muestras públicas de irritación de los residentes en la zona, el Gobierno solicitó paciencia mediante los altoparlantes de los autos de policía. El domingo la localidad amaneció con la vigilancia policial reforzada y la entrega de dos latas de carne prensada por persona. Mientras que los centros comerciales en las zonas donde está restablecido el servicio eléctrico abrieron sus puertas sin utilizar el sistema de climatización, aparentando un clima de normalidad.

La UNE solicitó a la población y a los consumidores estatales de la zona hacer uso racional de la energía eléctrica, pero esto no forma parte de la solución, pues las causas de las averías se mantienen amenazantes.

A pesar del secretismo oficial, los acontecimientos inculpan al Gobierno. La intención de desarrollar la infraestructura turística en la Habana Vieja no va acorde con la voluntad de invertir recursos en la actualización de la red eléctrica.

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