Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
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Agricultura

Y ahora tendremos morera y moringa

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El doctor Fidel Castro Ruz debía hacer un esfuerzo titánico para describir con unas pocas palabras una vieja industria que ahora se nos ofrece como nueva, pero que, lastimosamente, no hace sino recordar medio siglo de frustraciones, por no llamarlo crimen de lesa humanidad.

Resulta que con 110,9 kg de leche obtenidos en un solo día y nada menos que con 41,2 litros acopiados en un solo ordeño, los cubanos tenemos récord mundial en la producción láctea, y sin embargo, ¡ay, acá no conseguimos tomarnos ni un vasito de leche! Aunque, como dijera el mismísimo hermano del doctor, el general Raúl Castro Ruz, el ya lejano 26 de julio de 2007 en Camagüey, en Cuba hay tierra para producir leche para todo el que quiera.

Aunque el socialismo produce récords alguna que otra vez, sabido es que es incapaz de producir la provisión de boca de cada día.

Ahora el doctor Castro Ruz ha reflexionado sobre la alimentación y el empleo sano diciéndonos: "Están las condiciones creadas para que el país comience a producir masivamente moringa oleífera y morera, que son además fuentes inagotables de carne, huevo y leche, fibras de seda que se hilan artesanalmente y son capaces de suministrar trabajo a la sombra y bien remunerados con independencia de edad o sexo".

Con que están las condiciones creadas para que el país comience a producir masivamente moringa oleífera y morera…

A mi modesto entender, en Cuba, un país tropical, las condiciones no están creadas para producir masivamente ni moringa, ni morera, ni nada. Piénsese en las miles de hectáreas infectadas de marabú.

Pero si así fuera, tales condiciones están dadas, más que creadas. Dadas por la madre Natura.

Vamos a ver: Morera, árbol de la familia de las moráceas. Moringa, planta oleaginosa de la que se saca el aceite de ben, según el Diccionario Botánico del doctor Juan Tomás Roig y Mesa, cuya primera edición data de 1928, pero cuya tercera edición fue corregida y ampliada ya en 1963. Estos apuntes los tomamos de su tercera reimpresión fechada en 1988.

Por aquella época se cultivaban escasamente algunas especies de morera aunque, posteriormente, y durante algún tiempo, el cultivo de éstas despertó cierto interés fomentándose la industria de la seda, al establecerse algunos plantíos en Santa Clara, en Cienfuegos y otros lugares.

Según el doctor Roig, en la granja escuela de Santa Clara se estableció una estación sericícola que funcionó algunos años bajo la dirección de un experto italiano. Pero el interés de la industria de la seda decayó, atribuyéndole su fracaso a las condiciones adversas del clima para los gusanos de seda y a la decreciente demanda después de haberse desarrollado la industria del nailon.

Los datos aportados por el doctor Roig nos lo corroboró un religioso de la Iglesia del Séptimo Día, hoy ya muy anciano, pero que, coincidentemente, de niño estudió en la granja escuela de Santa Clara.

Aceptemos que técnicas novedosas o gusanos adaptados a nuestro clima hoy sean capaces de hacer sostenibles una producción que en otra época fue adversa, pero, ¿acaso en Cuba no es más fácil cosechar mangos que producir seda?

Lo pregunto porque el periódico Granma publicó el anuncio de marras del doctor Castro Ruz en la primera plana de su edición correspondiente al pasado lunes 18 de junio, en la que también publicó, pero en la última página, el reportaje titulado "El mango no espera por latas ni cajas".

Resulta que en Santiago de Cuba se está perdiendo la cosecha de mango por falta de envases. De 102.000 latas planificadas, la industria solo habría recibido 35.000, y el anuncio de la carne, los huevos y la leche obtenidos a partir de la producción masiva de moringa y de morera me recordó las siembras masivas de café caturra, de caña para la zafra de los 10 millones y el récord lechero de la vaca Ubre Blanca.

Ojalá que la producción masiva de la moringa no termine como suelen concluir todas masividades en Cuba, o como las últimas de ellas, ausente el vaso de leche y con chícharos en el café.

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