Viernes, 15 de Diciembre de 2017
13:06 CET.
Opinión

¡Llénense de valor y conéctennos de una vez!

Solo estando en Cuba y dentro de esta lucha por el derecho a existir puede uno darse cuenta de lo difícil que es organizar un evento participativo y plural como lo fue el Festival CLIC.

Aquí es prácticamente imposible hacer algo sin apoyo de las instituciones; imagínense hacerlo, además, con todo el aparato represivo del Estado trabajando a tope para entorpecer e impedir el desarrollo del evento.

En este contexto, el más insignificante detalle se complica y llega a ser una verdadera odisea. Es por eso que felicito y admiro a los organizadores que enfrentaron el reto y vencieron, con inteligencia y muchísimo trabajo.

En mi caso tuve el honor de ser invitado a formar parte del panel inaugural sobre Twitter, junto a Yoani Sánchez, Rebeca Monzó y Félix Lleonart.

La lluvia constante me hizo dudar de que muchos pudieran llegar a la sede de Estado de Sats, pero lo sucedido despejó mis temores. Cuando comenzamos ya los sitios para sentarse no alcanzaban y algunos ocupaban cualquier esquina del piso, otros escuchaban de pie en el pasillo.

Los panelistas hablamos lo imprescindible. Los cubanos están cansados de oír largos discursos y lo que necesitan es expresarse y ser escuchados.

El debate fue rico, la gente hablaba con la seguridad de quien no se siente amenazado, de quien no cuida su criterio por miedo a perder el sustento vital. Esto marca la diferencia respecto a  lo que sucede en cualquier evento oficial en Cuba, en los que solo eres invitado si has tenido en tu recorrido una actitud reverente hacia el Gobierno y no simpatizas nada con quienes cuestionan las decisiones de éste.

Por eso son tan interesantes todos los encuentros que se hacen independientes del Estado. Uno nunca sabe lo que la gente va a decir, tampoco eso le preocupa a nadie. No vamos a oír elogios ni a que nos den gracias por nada. No estamos en un estrado por encima del público. No queremos saber el nombre del que nos critica. Nadie nos cuida ni evita que oigamos palabras duras. Nadie nos separa del pueblo y sus deseos.

Estoy totalmente seguro de que estos espacios son los embriones de la democracia cubana, que llegará porque la historia no perdona y avanza implacable por encima de cualquier capricho humano.

Los pueblos, como los bosques, crecen apuntando sus destinos hacia la luz.

Paralelamente al Festival CLIC, el Gobierno organizó a la carrera un festival opuesto, usando a sus Joven Clubs como sede.

Según un reportaje que daba risa, transmitido en el noticiero televisivo oficial, "se habló del uso responsable de las redes sociales, se explicó la prioridad social que el Estado cubano le da a la red, y se ofrecieron opciones al público como la navegación y la copia de libros digitales". Hasta ahí todo iba más o menos aceptable, pero enseguida salió un trabajador de un Joven Club hablando francamente boberías: "internet es muy importante pero todos sabemos que EE UU no nos deja conectarnos, no es que no queramos, el cable no nos toca, el bloqueo, etc..."

Parece que este señor desconoce el famoso proyecto del cable a Venezuela y toda la musaraña que gira en torno al mismo. O se hace el bobo.

Es importante que el mundo se dé cuenta de cómo el Gobierno cubano pretende manejar conceptos modernos y hacer eventos sobre temas y opciones que el pueblo en su gran mayoría desconoce y mucho menos puede usar de forma plena y libre, como realmente necesita.

Se debe ser muy poco serio para prestarse a ese juego. Y algunos vienen incluso de otros países a contribuir en estas pantomimas teatrales que en nada nos favorecen.

Primero hay que exigir la conexión masiva prometida, en la que se ha invertido una suma millonaria de recursos. Y luego, desde el internet real, podemos hablar de lo que quieran.

En el Festival CLIC —el de verdad, no el inventado— quedó claro que para que internet tenga un verdadero impacto en nuestras vidas, en la economía y en todas las esferas de la sociedad, hay que tener acceso a internet en los hogares, todo el tiempo y con acceso ilimitado.

Los inventos del Estado para mantener "controlada" la información que circula y, por tanto, a la gente, son abusivos, innecesarios, ineficientes y aburridos mecanismos que no tienen razón de ser en una sociedad decente y libre, donde sus dirigentes no tengan nada que ocultarle al pueblo ni basen su permanencia en el poder en la ignorancia de las masas.

Internet sería un buen tema para la campaña presidencial que tanto necesita Cuba. Cualquier candidato, que no fuera del cerrado, ermitaño y misterioso grupito de poder del PCC, ordenaría de inmediato, de ser elegido, implementar la conexión ciudadana total.

Está muy claro, que el Gobierno, diga lo que diga, le teme a internet, teme que los cubanos se comuniquen entre ellos y con el resto del mundo. Teme que se le caiga la máscara y el maquillaje que los medios a su servicio transmiten las 24 horas.

Y si no es así, háganme quedar en ridículo y demuéstrenme que estoy equivocado. ¡Llénense de valor y conéctennos de una vez!

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