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Sociedad

'Destape' a lo cubano

¿Cuánto y cómo circula la pornografía en la Isla?

La Habana

"No creo en eso de que en el siglo XXI la gente se destapa más, sino que tienen celulares y camaritas para filmarse". Así se expresó un joven entrevistado y la frase fue publicada como parte de un dossier conformado por las periodistas Helen Hernández Hormilla y Vladia Rubio para la sección "En Cuba" de la revista Bohemia. El dossier, denominado "Sexualidad y Jóvenes. ¿Matar jugada?", se publicó en el número 13, correspondiente al mes de julio del pasado 2011. Es, que sepamos, la primera vez que en un medio de prensa oficial se comenta (levemente) acerca de la existencia en la Isla de audiovisuales amateurs con temática sexual explícita.

Por todo el territorio nacional circulan, de manera subrepticia y en diversos soportes, las primeras muestras de una embrionaria y artesanal "industria nacional del porno". Ciertamente lo de "industria" no parte de los, muchas veces, involuntarios protagonistas públicos de estos videos. En este sentido, pueden citarse varios ejemplos en los cuales han estado involucrados, desde jóvenes estudiantes de la flamante Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) hasta actrices o reguetoneros de moda. Precisamente no es tan reciente el fenómeno, aunque la masividad sí que lo es.

Hace algún tiempo, oficiales del MININT detectaron a unos inveterados cineastas de nacionalidad italiana, que lograron reclutar a un grupo de jóvenes "jineteras" y "jineteros" para realizar un hot film. Los realizadores y protagonistas fueron detenidos. La película confiscada fue exhibida por las autoridades a un selecto grupo de importantes dirigentes del Gobierno. El bello y paradisíaco escenario escogido había sido la playa de Varadero.

La cosa no pasó de ser un hecho anecdótico pero, más adelante, con la indetenible llegada de las nuevas tecnologías a la Isla, otros audaces también arribaron a probar suerte. Importantes actores de la floreciente industria del porno internacional (como, por ejemplo, Nacho Vidal) filmaron en Cuba, logrando editar y comercializar los resultados.

Por ahora, la mayoría de los videos de sexo explícito que circulan en el país son de factura internacional, aunque existe un interés creciente en ver y coleccionar los de origen autóctono. Generalmente la calidad de sonido e imagen de los últimos es sumamente deficiente. Se trata de filmaciones, de carácter amateur, realizadas utilizando cámaras con muy baja resolución de imagen o de teléfonos móviles. Pero la curiosidad y la tentación de lo prohibido le dan un valor adicional a estos materiales para un sector de público emergente, lo cual suple en cierta medida dichos problemas.

Vale recordar que en la Isla la circulación y tenencia de material pornográfico es penada por la ley, como un acto de peligrosidad social que puede llevar a consecuencias de cierta gravedad.

Determinados enfoques de la sexualidad apenas comienzan a tener un tratamiento más diáfano dentro del audiovisual cubano. En ese sentido, tres películas de reciente factura adelantan el paso: Afinidades, Fábula y Chamaco de Jorge Perrogurría, Lester Hamlet y Juan Carlos Cremata, respectivamente. En todas aparecen escenas cuya realización hubiera sido impensable hasta hace poco. Sin embargo la obra de Jorge Molina, un auténtico pionero de lo erótico en el audiovisual cubano, ha sido censurada o relegada en más de una ocasión. Sus mediometrajes circulan de mano en mano (más recientemente de DVD en DVD). Su largometraje Molina's Ferozz no ha tenido estreno comercial en la Isla, pero eso no ha disminuido su impacto entre el público conocedor de la obra de este cineasta. Dicho sea de paso, la escena erótica más lograda de toda la historia del cine cubano (al menos, hasta ahora) se encuentra en este filme.

Por su parte, la TV Cubana se mantiene bien alejada de lo que pudiera denominarse "concepto de programación para adultos". En los últimos tiempos, algunas realizaciones dentro del medio televisivo nacional, han sorprendido al público con determinadas e inusuales escenas "de cama". Sin embargo, la programación y transmisión de películas obedece a criterios de control y censura que suelen "cortar" con más premura una escena erótica y dejan vía libre a la violencia que, en muchas ocasiones, es más explícita.

Mientras tanto, los vendedores privados de DVD brindan su oferta de compilados de varias películas por disco. Se incluyen los de temática erótica que ocasionalmente rozan la pornografía. Aparecen títulos de directores como Tinto Brass o Ashley Horner.

El "destape" a lo cubano asoma la nariz y el resto del cuerpo, poniendo en jaque a los censores que se parapetan en la decrépita esfera mediática oficial. El sexo es otro de los tantos signos visibles del fin de una dictadura.

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