Domingo, 25 de Septiembre de 2016
11:32 CEST.
Salud Pública

Salud en Cuba: ¿Por quién doblan…?

Marisel, joven holguinera de veintisiete años de edad, ya fue por segunda vez a la sala de parto. Viajó desde el pueblo de Buenaventura a la capital provincial para ingresar en el Hospital Vladimir I. Lenin.

"Salí bien, pero volví a llevar toalla, sábanas, bata de casa, un cubo para bañarme y calentador de agua. Si no, allí no vayas", afirma de manera categórica.

Esta opinión, sin embargo, contrasta con la de la prestigiosa ONG londinense Save the Children, quien alegó hace una semana que Cuba ocupa el primer puesto entre los países de América Latina donde existen mejores condiciones para ser madre; seguida, a decir del diario Granma, de Argentina y Uruguay.

Los parámetros de Save the Children enmarcan condiciones generales de salud, nivel educativo, económico y político de las progenitoras. Esto, siendo bastante subjetivo, lleva la tendencia a ser observado desde la fría perspectiva de las cifras, los porcientos y los dictámenes de las autoridades sanitarias; elementos que sostienen al sector como pilar de las llevadas y traídas "conquistas revolucionarias".

¿Asistencialismo o prevención?

Desde la perspectiva de los triunfalistas programas televisivos, las condiciones de salud tanto para las gestantes como para la población en general son una realidad bastante positiva. Pero testimonios como el de Javier refutan lo que se ve y oye en la idílica pequeña pantalla: "en varios municipios de todo el Oriente del país no hay condiciones para que las mujeres den a luz y las llevan a las cabeceras provinciales, no quieren correr el riesgo, pero esto trae más problemas", y lo asegura, dice, porque ha tenido que viajar a los partos de sus dos hijas.

"Yo misma estuve algo más de dos horas mientras esperaba a que hubiera otros casos pues la ambulancia debe viajar llena", afirma Marisel.

Por su parte, Mildred Sánchez se queja porque su hija tuvo que trasladarse desde el costero municipio de Antilla hasta Banes a dar a luz, "aquí siempre hubo parteras, yo misma soy enfermera y sé que hay personal capacitado suficientemente para ello, pero los directivos de salud no quieren correr peligro y buscando seguridad nos hacen pasar por el doble de las dificultades. De igual manera hay que llevar un ventilador, ropa de cama y asegurar algo de alimentos pues la comida de los hospitales tiene un sabor pésimo ", concluye.

La radio y la televisión nacionales se deshacen en programas de salud cuya realidad contrasta después con la de los hogares maternos, donde internan previamente a las embarazadas, o los hospitales, a los que finalmente van a parir.

La otra cara del espejo

A inicios de la década pasada, cuando se hicieron públicas las operaciones oftalmológicas en Venezuela por parte de personal cubano, el chiste criollo no se hizo esperar y los afectados en la Isla, por pura broma, querían irse a Caracas. A fin de cuentas es más fácil ser operado en La Guaira que en Palma Soriano, decían.

Muchos años después las analogías vuelven a repetirse. Hospitales de campaña en Bolivia, donados por el MINSAP y atendidos por especialistas cubanos, superan a centros asistenciales en cualquier municipio de Cuba. Las historias de médicos y enfermeras radiadas o televisadas diariamente, ofrecen la visión de un Haití, más que renovado, premiado con un tesoro: personal médico capacitado, atento y presto a caminar varios kilómetros para atender a un solo paciente. Las crónicas que involucran a los galenos hablan de hombres y mujeres capaces de internarse por largas jornadas en barrios insalubres sin una sola queja.

Cientos de especialistas y estudiantes de la salud haciendo señas a los camiones todas las mañanas para llegar a sus centros provinciales es una imagen recurrente en la Isla, donde por muchos años se gritó a voz en cuello ser "la primera potencia médica mundial". Aun así, todos quieren graduarse o laborar en instituciones de las cabeceras provinciales. Los intentos matutinos por colarse en un ómnibus o encaramarse en un camión incluyen las rutas Las Tunas-Majibacoa, Cueto-Holguín, Campechuela-Bayamo, etc. Pero, ¿ocurre al revés? ¿Qué dicen los médicos cubanos cuando tienen que partir en la mañana desde sus pueblos de origen a medio centenar de kilómetros, monte o batey adentro, para ofrecer consultas hasta la tarde en una Cuba de barrios asolados por el fango, la sequía, el hambre o la falta de transporte?

"En los municipios no existen mejores condiciones porque todo se lo llevan a Venezuela, da pena, con tanta gente capaz", concluye Mildred.